Capítulo 18:
Joe me obligó a mirarlo a los ojos con firmeza. - ¿Te acuerdas de la cita con...? -se detuvo de repente, y su expresión denotaba cierta irritación. Asentí, recordando el encuentro al que se refería. - Antes de ir hasta allí, tus hermanos y Guillermo me llamaron porque querían hablar sobre Matías -continuó, escogiendo sus palabras con cuidado. - Ellos me contaron que hace un año tuviste un accidente. Estabas cruzando la calle y, por no mirar bien, un auto te atropelló -hizo una pausa, recordando lo que mis hermanos le habían contado. Yo estaba helada, tratando de recordarlo, algo que a veces se presentaba en mis pesadillas. - En ese accidente, perdiste parcialmente la memoria, por lo que no tienes muchos recuerdos sobre tu infancia -continuó suavemente, tratándome con delicadeza. Ahora todo tenía sentido, pero ¿por qué me habían ocultado eso? ¿Por qué mi madre nunca me había dicho la verdad? Ella siempre decía que era normal que no tuviera muchos recuerdos, pero ahora entendía que quizás me había estado mintiendo todo este tiempo. - Has vivido creyendo que tienes 14 años, cuando en realidad tienes 10 años -confesó temiendo mi reacción.
- Joe, no me mientas ¿Por qué me habrían engañado así? -pregunté confundida y algo perturbada.
La expresión de Joe cambió de preocupación y compasión a una más hostil. Elevó una ceja, mirándome con irritación, frunciendo el ceño. -¿Algún vez te he mentido? -preguntó rápidamente, con un tono seco. Sus ojos parecían cuchillos atravesando mi alma.
Negué con la cabeza. Era cierto, Joseph nunca me había mentido. Desde que lo conocí, siempre fue sincero conmigo, aunque a veces su forma de decir las cosas podía ser un poco brusca, pero nunca mintió. -Pero... -comencé, con un nudo en la garganta. Mis lágrimas amenazaban con salir de golpe. - ¿Por qué me engañaron así? -protesté con la voz entrecortada, mientras las lágrimas empezaban a brotar sin control.
Joe me mira preocupado y desliza sus dedos sobre mis mejillas, secando las lágrimas que rodaban en ellas.
- No, no, no llores, por favor -implora Joe, suavizando su mirada de preocupación-. No me gusta verte así, ven -ordena en un tono apagado, inclinándose a mi altura para abrazarme. Coloco mi cabeza en su hombro izquierdo, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello casi sin fuerzas, y nos quedamos así en silencio por un rato. Creo que jamás me había sentido tan reconfortada.
Suspiro lentamente. El nombre de Joe resuena en mi mente, encajando perfectamente con él. Es como una dulce melodía que me llena de seguridad y alegría. Incluso mi alma parece brillar cuando está cerca.
- ¿Por qué me dijeron esa mentira? -pregunto detenidamente, aferrada a Joe, sin querer separarme de él-. Si lo sabes, por favor, dímelo -le suplico, con el nudo aún en mi garganta.
Tristemente, se separa de mí y me mira a los ojos.
- No puedo decírtelo -niega con tristeza y preocupación-. No voy a poder estar aquí para abrazarte o darte besos en la frente para calmarte -explica, apartando un mechón de cabello detrás de mi oreja.
No importa, dímelo -le vuelvo a pedir un poco desesperada- además, de todas maneras, no volveremos a vernos -agrego desilusionada, a lo que Joe me mira con el ceño arrugado y se cruza de brazos.
- ¿Tú crees que después de estos 4 meses junto a ti, yo me pueda olvidar de ti? -cuestiona en un tono elevado- después de todo lo que me costó aprender a quererte, ¿crees que voy a olvidarme de ti así? -me gruñe en tono severo.
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Open Your Eyes
FanfictionLola, una niña de 10 años que ha pasado gran parte de su vida en solitario, anhelando una existencia tan emocionante como las protagonistas de sus series favoritas, se encuentra atrapada en una monotonía que parece no tener fin. Sus días transcurren...
