Buscando Algo Mejor

8 1 0
                                        

Capítulo 58:

Estaba acercándome al grupo cuando escuché pasos rápidos detrás de mí. Melody pasó a mi lado como un torbellino, y sin pensarlo, se lanzó a los brazos del hombre que había llegado hacía apenas unos segundos. Me quedé quieta, observando la escena como si no me correspondiera estar allí, como si fuera solo una espectadora en una película ajena.

—Papá... —susurró ella con una emoción tan limpia, tan real, que por un segundo el aire se me hizo espeso en el pecho. Papá esa palabra... Esa palabra que yo había dejado de pronunciar hace mucho. Tan sencilla. Tan poderosa. Tan lejana.

Verla correr hacia él con tanto amor, y ver cómo él la envolvía en un abrazo tan natural, tan lleno de afecto, me hizo temblar por dentro. Era como si en algún rincón oculto de mi memoria —uno que ni siquiera sé si existe de verdad— estuviera escondida una escena parecida. Una versión mía, también corriendo hacia unos brazos que me esperaban. Pero no la recordaba. No podía. Solo tenía el hueco donde eso debería haber estado.

Me perdí tanto en mis pensamientos que no me di cuenta de que ambos me miraban. Levanté la vista rápido, sobresaltada.

—Lo siento... —dije, bajando la cabeza, sintiendo cómo me ardían las mejillas de pura vergüenza.

—Papá... —dijo Melody, intentando disimular su emoción mientras me miraba con complicidad— ella es Lola, la chica de la que te hablé.

«¿Le habló de mí?» Otra vez ese calor inesperado subiéndome al rostro. Qué extraño es sentirse importante para alguien, cuando una parte de vos insiste en creer que es invisible.

—Sí, lo recuerdo —respondió él, mirándola con ternura, y luego volviendo su mirada hacia mí—. Mucho gusto, Lola. Soy Matt... Matt Bomer, aunque supongo que eso ya lo sabías, ¿no?

—Me reí, contagiada por el tono de broma en su voz—. Supongo que sí... —respondí, aún sintiéndome un poco fuera de lugar—. No sé qué habrá contado de mí, Mel... —la miré con picardía, entrecerrando los ojos, mientras ella se encogía de hombros con una sonrisa.

—Ahora le voy a presentar a una chica que me contaron que tiene una voz muy buena —escuché decir a Luka desde la cabina, su voz clara sobre la música y las risas.

Todos giraron la mirada hacia él. Yo también. Aunque por dentro... sentía que me congelaba.

—Aunque parece un poco ocupada, solo les pedimos un poco de calma —siguió diciendo con una media sonrisa—, ya que es un poco timida...

Y en ese instante, todo el salón se oscureció.

Fue como si el universo supiera que necesitaba esconderme un segundo más. Que no estaba lista para que me vieran completamente. Pero a la vez... como si también me dijera "Este es tu momento".

Mi corazón latía tan fuerte que pensé que cualquiera podía escucharlo. Me sudaban las manos y sentía que todo el coraje que había reunido empezaba a escaparse por los pies.

Pero entonces llevé la mano a mi pecho, buscando ese dije que siempre cuelga de mi cuello: el medio corazón. Lo apreté con fuerza. Como si al tocarlo pudiera recordar por qué había decidido estar ahí. Cerré los ojos. Imaginé que tenía magia. Que podía protegerme de mis dudas, de mis miedos, de ese susurro en mi cabeza que siempre me dice que no soy suficiente.

Y en ese momento, decidí creer. En el colgante. En mí.

Tomé el micrófono con las manos todavía temblorosas, y aunque todo dentro de mí gritaba que corriera, que me bajara de ese escenario, que desapareciera... me quedé.

Open Your EyesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora