Lola, una niña de 10 años que ha pasado gran parte de su vida en solitario, anhelando una existencia tan emocionante como las protagonistas de sus series favoritas, se encuentra atrapada en una monotonía que parece no tener fin. Sus días transcurren...
Su mano, firme y cálida a la vez, me estremeció. En un instante, mi mente se inundó de emociones y recuerdos confusos: fragmentos de una voz cantando suavemente, un eco de un canturreo que apenas lograba recordar. Pero en un parpadeo, el sonido de una sirena me sacó de ese sueño. Aún lo veía, con sus ojos que parecían nublarse, como si en ellos se reflejará un mensaje oculto.
—Cuídate, por favor —susurró casi imperceptible, y esas palabras, tan breves, parecían decir mucho más de lo que lograba comprender en ese momento.
El silencio volvió a instalarse en el auto mientras mis pensamientos se mezclaban con el incesante murmullo de la ciudad en la noche. Con el corazón encogido y la mente llena de preguntas sin respuesta, me di cuenta de que, a veces, las despedidas y las palabras no dichas pueden pesar tanto como la más alta de las tormentas.
Solo me limito a darle unas de mis sonrisas y a asentir, al menos la única que me sale últimamente, una que no permita que los demás se preocupen y que vean que estoy bien, aunque no estoy muy convencida de esta última.
«¿estoy bien? ¡Claro que lo estoy! ¿O no?»
Sacudo esas estúpidas voces de mi cabeza, y mientras me detuve antes de entrar para ver a Esteban que me miró por un segundo y luego parecía querer salir corriendo, volvió a mirarme, y me despedí con una sonrisa amistosa.
Entre en casa, esperando encontrarme a alguien, aunque sea una persona con la que poder hablar y contar lo que pasó en la fiesta, pero, como siempre no había nadie, esto me recordó las palabras de Brooke «Tu no perteneces aquí» su voz en mi cabeza y las miradas de los demás clavadas en mí, o así es como yo lo sentía, así es como sentía mi pánico escénico, aunque pensé que se había ido, pero, no es así, aun sigue estando ahí.
... «Ni amigos tienes» mi cabeza comenzaba a doler y su voz seguía repitiendo cada frase como disco rayado «solo sus amigos imagina... » basta, basta, solo quería que se callara, mis lágrimas comenzaron a salir con fuerza dejando salir todo este dolor.
«Bradley... » otra vez volví a confiar en alguien y me fallo.
No es la única razón, había más, y era ese tonto accidente que borró parte de mi vida, fue lo que principalmente me llevó hasta este punto, quizás, quizás, si no hubiera cruzado sin mirar, no estaría acá, o tal vez mi padre no se hubiera ido ¿por que se fue? ¿Por qué me abandonó? O será que nunca me quiso realmente, ¿por qué dejarme sola?
Esto es lo que me toca por haber huido de casa hace 3 años, ¿por qué? No entiendo, allí tampoco encajaba, pero al menos aún tendría a mi mejor amiga, que ahora solo debo limitarme a correos electrónicos.
¿y los Jonas? Se que ellos me aprecian y aun siguen enviándome algunos E-mails, al menos dos de ellos, él otro solo lo veo en imágenes, y eso que viven en el mismo lugar, pero, siempre fue un hecho que jamás le he caído bien, quizás, no sería así si tan solo hubiera sido sincera con él desde el principio, o tal vez seguiría siendo igual...
Fue ahí cuando recordé y fui a mi habitación de un tirón, y buscando entre mis cosas dentro de mi diario encontré unos números y una calle «¡Los Ángeles!» como pude olvidar ese detalle, pero, sería volver a lo mismo, aunque dudo que esta vez salga como pienso, porque tampoco tenía cómo ir.
Me siento en mi cama sollozando otra vez, viendo la nota una y otra vez, apreciando la letra de quien la escribió, y recordando sus palabras, que ahora lastimaban, al menos un abrazo o simplemente que esté aquí. Ahora mismo deseaba oír sus consejos, su voz o sentir sus brazos a mi alrededor, y sentirme como siempre me sentía cuando lo hacía, esa confianza y calidez que transmitía con solo mirarme, aunque su voz me parece irritante muchas veces, ahora necesitaba oírla, y que me dijera con esa mala manera que tiene de decir las cosas, lo que necesitaba oír. Lo extraño tanto, y se que solo soy yo.
...Solo quería que alguien me quisiera y no me abandonara, mis lágrimas recorrían mis mejillas sin parar, mi garganta cerrada y abarrotada con espinas que lastiman cada vez que intentaba respirar, sentía que no podía sacar el aire de mis pulmones, y solo intente aliviar el estado de angustia abriendo la ventana dejando entrar la suave brisa de la noche iluminada por las estrellas y la única compañera esta noche, la luna su luz brillante y hermosa me envolvía como brazos alrededor de mi, cuando sentí que poco a poco se iba esta angustia aunque aún seguía en mi, ahora trasladada a mi corazón convirtiéndose en una espina y en mis venas quemando por el dolor, y colándose en mis huesos.
Mire a las estrellas y de repente una línea azul cruzó el cielo en un parpadeo «Desearía encontrar mi lugar en el mundo» pensé desde lo más profundo de mi ser, pero, sabía que era una tontería, si fuera tan fácil, ahora mismo estaría siendo una cantante y bailarina famosa y no acá llorando como una tonta.
El viento entró por mi ventana con algo de fuerza y pude ver que movía las hojas de mi diario abierto, entre ellas algo se movió fuera de este, un papel blanco en forma de ticket salió de allí.
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