Lola, una niña de 10 años que ha pasado gran parte de su vida en solitario, anhelando una existencia tan emocionante como las protagonistas de sus series favoritas, se encuentra atrapada en una monotonía que parece no tener fin. Sus días transcurren...
Todo en Los Ángeles parecía ir bien, desde que llegué todo se sentía diferente, y mientras más pasa el tiempo menos quiero irme, aquí tengo un lugar donde no me siento sola del todo, aquí todo se siente más cálido, y puedo ver todo con un poco más de claridad.
Todo eso se intensificó esta mañana cuando escuche una conversación extraña entre Marcos y alguien que no logre reconocer, pero, de la charla solo me llamó la atención de lo que hablaban; Esta persona parecía algo molesta, cuando hablaba con Marcos, quien intentaba parecer comprensivo aunque no parecía estar de acuerdo en lo que decían; puse un poco más de atención sin que lo notaran, me senté a lado de la puerta de mi habitación, abrazada a mis rodillas, escuchando atentamente lo que decían:
— Es tan injusto —comentaba en un inglés no nativo aquel joven con un tono apagado— pensé que con esto que pasó, Christian entraría en razón —crítico él, ¿Christian? están hablando de quien yo creo— siempre fue un cobarde, ni siquiera tiene agallas para verla a la cara, nunca le perdonaré que la haya dejado sola—murmura, algo dolido como si estuviera expresando más de lo que sus palabras dicen.
—¿Quiere que vuelva a Nueva York? —preguntó Marcos preocupado, sin dudarlo mi corazón se quebró cuando escuche "Nueva York" y "volver" en la misma oración — intente conseguir el pase, pero, no me lo dieron y dudo que lo hagan —agregó mi hermano apenado.
¿Volveré sola? ese pensamiento agito mi respiración y sentí como si todo se volviera oscuro de nuevo, y como si las paredes se cerraran, sentía como si me estuviera ahogando, intente mantener la calma, pero, no podía dejar de pensar, que tendría que volver a pisar esa escuela, esa casa sola, vacía y oscura.
Luego de escuchar esa charla intenté tranquilizarme, y cuando lo hice, cuando estaba más tranquila, ni siquiera pensé en lo que estaba haciendo, solo llame a la primera persona que se me ocurrió, su nombre estaba entre los llamados más recientes, desde que lo conocí, había encontrado alguien con quien hablar de temas, que no siempre hablo con amigos, que siento que me entiende o me da una visión diferente.
— Hola —salude con timidez, se que me dijo que lo llamara cuando sienta que necesito que me escuchen, pero, me da un poco de pena molestar a los demás con mis problemas— necesito salir de aquí —exprese de repente y un sollozo salió de mi, mayormente no confío en los adultos, pero, con Matt desde el instante que entablamos conversación sentí que podía confiar en él, y este tiempo que he estado yendo al bar, y aunque no es mucho el tiempo que compartimos juntos, me hizo sentir que podía confiar en él, Matt era bastante comprensivo, y no era de lo que pensaban como la mayoría de los adultos, con él podía tener una conversación fluida y lo más lindo de todo es saber que me escucha.
Me fui del apartamento, le deje un mensaje a Marcos para que supiera que me había ido, cuando estaba saliendo del edificio, pude divisar a Matt y Melody quienes estaban esperándome fuera, los salude con mi mano, y me subí al auto, y fuimos a su casa, estaba cerca de Spacial Stars, detrás de la zona, la casa se alzaba con elegancia al final de la calle, imponente pero cálida. De dos pisos, con una fachada en tonos tierra y detalles de piedra, tenía un jardín cuidado, con arbustos alineados y un camino que conduce a la puerta principal.
Una vez ingresamos a la casa, Melody se fue a su habitación, ya que Luca la había llamado, mientras Matt me presentaba a su prometido Simon, de cabello corto y gris, tenía unos años más que Matt, simpático y sencillo, me hubiera gustado conocerlo más, pero, justo estaba yendo al trabajo.
—... es la primera vez en mucho tiempo que siento que quiero estar en un lugar —le cuento a Matt mientras me acomodo en el sofá frente a uno de las enormes ventanas desde donde se podía ver un poco de paisaje residencial y algunas zonas verdes muy bellas— en especial ahora después de la charla que tuvo mi hermano con esta persona—le explique jugueteando con mis dedos nerviosa, y lo miro que no a dejado de prestarme atención, sus ojos azules se veían más intensos con la luz que entraba por la ventana, podía ver en su mirada que estaba esperando que dijera algo más— mencionó el nombre de mi padre, Christian —mencione algo dudosa, porque podría estar hablando de otra persona, pero, aunque mi mente ansiosa deseaba en el fondo que fuera asi, sabia que hablaban de él, ya que no conozco otra persona que se llame así, y que se haya ido sin avisar.
— entiendo, pero, ¿como sabes que es él? —interrogó Matt, levante mi vista a su rostro que tenía una expresión seria, pero, no perdía esa energía positiva y por alguna extraña razón, me hacía sentir bien, en confianza, jamas habia hablado tan profundamente de este tema con alguien, siento que es algo que debo contarla solo quien se lleve toda mi confianza, y Matt en este momento era lo mejor que tenía.
No sé por qué lo dije. Solo... salió—. Porque... —mi voz tembló— solo sé de una persona que un día se fue... y se olvidó de llevarme con él... —tragué saliva, pero ya no pude detenerlo— o tal vez me abandonó... o tal vez... nunca estuvo, y todo lo que recuerdo es solo una ilusión, una sombra de algo que no existe.
Las palabras me ardían en la garganta. La angustia me brotó como un río sin aviso, y las lágrimas, traicioneras, comenzaron a rodar por mis mejillas. No quería llorar. No delante de él. No quería parecer débil, no cuando siempre me esfuerzo tanto por parecer fuerte. ¿Pero lo soy? ¿De verdad?
Me limpie la cara torpemente con la manga de mi camisa, y seguí hablando como si pudiera vaciar todo el peso que llevaba dentro:
—Creo que Marcos sabe quién es mi papá... una vez lo mencionó —confesé en voz baja, como si tuviera miedo de que alguien más me oyera, como si nombrarlo fuera romper algo invisible.
Pero lo que más dolía... Era la idea de tener que volver. A ese lugar donde nadie me espera. Donde todo es gris. Donde los recreos son silencios eternos, y los pasillos del colegio son túneles llenos de miradas que me aplastan. Donde Brooke me hace sentir invisible, donde Bradley... bueno, ya no sé si alguna vez fue sincero. Donde todo lo que soy parece no importarle a nadie.
—No quiero volver a sentirme sola —susurré. Pero esta vez, mi voz ya no pudo sostenerse, se rompió en mil pedacitos.
Y entonces, Matt tomó mi mano.
No fue solo un gesto. Fue... algo más. Como si ese toque cálido y firme le hablara a una parte mía que ni yo sabía que existía. Algo se movió dentro de mí. Algo que dolía... y al mismo tiempo, me daba paz.
Lo miré, confundida. Porque esa sensación... esa calma, esa especie de refugio que encontré en sus ojos... yo no la recordaba. ¿Por qué sentía eso ahora? ¿Con él? No éramos nada... y sin embargo, por primera vez, sentí que alguien me sostenía de verdad.
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