Lola, una niña de 10 años que ha pasado gran parte de su vida en solitario, anhelando una existencia tan emocionante como las protagonistas de sus series favoritas, se encuentra atrapada en una monotonía que parece no tener fin. Sus días transcurren...
Era medianoche en Los Ángeles, hacía un calor tremendo que invitaba a estar en la piscina de mi casa, o en casa mientras tomo un refresco y miro una buena película de terror, pero, todo ese plan se había arruinado cuando un llamado de Guillermo interrumpe mi momento de paz «¡¿Que fastidio?!» estaba decidido a no atenderlo, cuando solo un pensamiento cruzó mi mente, y solo podía pensar en la única persona que había llegado a mi vida solo para fastidiarla, mi versión de 8 años estaría de acuerdo con eso, yo no quería,me obligaron a aceptar esa nueva realidad.
...Mi nombre es Diego, así me conoce la mayoría, y planeo que siempre sea así, no estoy muy seguro como esto pueda resultar, pero, si algo aprendí en esta vida que llevo es que nunca debo dejar de intentarlo, y de que seguir luchando contra la marea, aunque intenté arrastrarme hasta este abismo oscuro y frío. Pero, bueno, ahora le voy a contar un poco más sobre mí, pero, para eso debemos irnos 5 años antes, dónde comienzan los dolores de cabeza y el fastidio.
Barcelona, España, Diciembre del 2007 2 horas antes del caos
Estaba tocando mi guitarra eléctrica en tonos suaves y delicados creando una melodía envolvente que expresa todo lo que llevo dentro, me detengo en seco cuando escuchó una conversación de Marie, mi madre por teléfono en la sala, mencionó mi nombre, por lo que sigilosamente me paró junto a la puerta de mi habitación para escucharlo que hablaba.
- Ya no sé que voy a hacer -comentó mi madre con angustia y preocupación a la voz que se encontraba del otro lado, no tuve que escuchar la voz que provenía del otro lado, para saber con quién hablaba
Se que siempre fui un problema para ellos, ni siquiera hacía falta escuchar lo que venía a continuación, yo ya lo sabía, si estaba en este mundo aún era porque las 2 veces anteriores no funcionaron, o había algo que me detenía...
- Ese niño siempre fue un error -las palabras salieron como filos hacia mi, como si me hubieran dado un baldazo de agua helada.
Lo poco que quedaba de mi corazón y mi alma se desvanecieron en el aire como si de papel se trataran, el dolor no venían de aquellas palabras, sino de la persona que lo había dicho, mi madre, las hubiera esperado de mi padre, porque es claro que nunca me ha querido, pero, de mi madre, en quien confiaba algunos de mis secretos, la que alguna vez creí que me entendía y me escuchaba, pero, acaba de darme a entender que eso nunca fue así, ella no me entendía, ni jamás lo hizo.
Lleve mi mano derecha a mi muñeca izquierda, rozando la piel de mis dedos por la cicatriz que cruzaba en vertical, las dos veces que lo intente algo me detuvo, esa promesa que le hice a alguien que ahora se encontraba lejos de mi, y que seguro estaría en su mundo como siempre, haciendo alguna travesura, o quizás dibujando y pintando, como ella solía hacer siempre, la echaba de menos, y eso ya no es algo que podía ocultar con facilidad, a los 8 años pensaba que jamás iba a aceptarla, y aún sigo pensando que a mí nadie me preguntó si yo quería tener un hermano, y menos una hermana, pero, claro eso ya no podía revertirse, ahora esa iba hacer mi realidad por 10 años, y a veces pienso que quizás hubiera sido mejor así, sin ella, quizás mis padres... Tal vez... Me notaría un poco más.
Salí a caminar, para despejar mi mente, cerca del centro con la mente llena de recuerdos y pensamientos como si fuera una pesadilla horrible, las voces de mi mente me repetían que estaba solo, que estaría condenado a vivir siempre con estas sombras que me siguen, desde que tengo 10 años, aquella fiera dormida en mi interior, llamada ira, esa emoción que me ha atormentado por años, y que tuve que aprender a callar, al igual que otras emociones que están dormidas.
Intentaba no pensar en nada, pero, mi conciencia no dejaba de repetirme una y otra vez la frase "Siempre fue un error" ¿Soy un error? Siempre intenté e intenté ser responsable con todo, mis notas del colegio, cuido a mi hermana menor cuando mis padres no pueden, esa era para lo único que me querían, para ser el niñero de mi pequeña hermana, por supuesto no me quejo, porque no me da mucho trabajo, Lola es una niña dulce y encantadora, pero, si salgo algún lado con amigos tengo que llevarla, porque no puedo dejarla con nadie, y si quiero salir, nunca puedo, porque tengo que cuidarla, Christian, mi padre, no me deja de repetir que debo ser responsable, porque nada de lo que haga va a satisfacerlo, yo para él soy irresponsable y un cobarde... ¡Cobarde!... Y frágil por esa sombra negra que me persigue a donde vaya, por más que corra y corra seguirá ahí, aunque por fuera pareciera que todo está bien, hay un monstruo en mi que me arrastra a la oscuridad todo el tiempo.
Casa paso que daba comencé a sentir como si algo me empujara a un abismo, dónde el aire de a poco se iba consumiendo, mi mente parecía disco rayado repitiendo cada palabra, cada imagen, cada momento, cada golpe, mi respiración agitada por la falta de aire, ese pitido en los oídos... Otra vez no... Es la 3ra vez está semana que me ataca, que aparece de la nada, como una mano siniestra que me envuelve llenándome de temor y angustia repentina... (Respiración agitada)
(El corazón agitado, ensordecedor) ...De pronto me encontré parado frente al puente de piedra iluminado por farolas cálidas y vegetación creciendo entre las rocas, me encontraba apoyado en el muro de piedra, intentando controlar la ansiedad, que me consumían como un cigarro... Que bueno sería tener uno ahora... Mis ojos se nublaron por la desesperación que sentía al no poder controlar mi propia mente, la ira comenzó a surgir contra mi mismo, por no ser tan imbécil, ¿Por qué?¿Por qué yo? Odio sentirme así, odio no poder controlarme, odio que no me entiendan, ¿Por qué no me quiere? Odio tener que esforzarme el doble para que alguien me note, yo también valgo ¿Verdad?... Claro que no, a nadie le importo, para nadie soy importante, nadie está esperando por mí, ¿Por qué no funcionó la primera vez?¿Por qué me desperté?... Detesto mi vida, a mi madre, a mi padre, estoy solo,y a nadie le importa...
Mis manos se apoyaron con fuerza sobre la baranda del puente, para hacer impulso de subirme sobre el muro, estaba decidido, lo estaba por completo, estaba por dar un paso al frente y que todo terminara de una vez, y apagar por fin esas estúpidas voces...
Sentí la vibración de mi celular y suspiré con un poco de frustración, pude haberlo ignorado y simplemente saltar, pero, no dejaba de sonar, por lo que lo tome entre mis manos, aún seguía parado sobre el puente, cuando decidí atender.
La pantalla muestra el nombre de mi novia en ella, mi mente viajó hasta ella, específicamente Bariloche, Argentina,me quedé recordando los momentos en que estábamos juntos, su cabello rojizo y sus pecas resaltando sus ojos color azul zafiro, su voz suave, con ese acento sureño característico, la manera en la que siempre parece apaciguar las llamas en mi interior.
- Hola -contesté intentando parecer tranquilo, soltando un poco de frustración y quizás enojo.
-Buenas noches -contestó la suave voz de Valentina, mi novia y mejor amiga, del otro lado, mis sentidos se detuvieron en seco al escucharla- estoy buscando a un príncipe azul, y me dijeron que este era su número ¿Verdad? -comentó en tono juguetón, aunque no estaba para juegos ahora, mi corazón y mi respiración aún continuaban agitados.
- Justamente ahora no estoy de humor para eso -respondí con ironía.
-Quizás yo tenga un poco de esa medicina que necesitas -sugiere Valen, segura.
- No existe cura para una persona rota - cuestioné en tono frío y voz sin emoción.- sólo una larga vida contándole mis problemas a un extraño sentado en una silla anotando seguramente algún antidepresivo.
- mi método es natural y da bueno abrazos incluso a la distancia -señaló con tono superior y a la vez bromista, podía imaginarla sentada en el sofá arreglando su cabello lacio y de tono rojizo con sus manos y tomando algún té para relajarse, leyendo alguna revista de chismes adolescentes.
Escuché que llamaba a... todo en mi se derritió con tan solo apenas escuchar su risa traviesa, y su vocecita dulce y encantadora...
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