Nos Veremos Otra Vez

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Capítulo 60:

Tape mi rostro con mis manos y sentí de repente sus brazos firmes, cálidos y suaves que me rodeaban, sin pensarlo respondí su abrazo, dejando que esa sensación de paz y calma que transmite me envuelva, mi cabeza apoyada en su pecho se sentía tan bien, no quería irme, no quería que me soltara, quería quedarme allí todo el tiempo, y sentirme bien.

— Todo va a estar bien —consuela mientras seguía abrazándome, pasaba su mano suavemente por mi brazo, y sentía como de apoco la angustia cesaba y dejaba paso a eso que se siente cuando alguien te consuela y todo tu ser se siente en serenidad y suavidad. Nos separamos del abrazo, y me mira un poco más cerca que antes, mientras limpia mis lágrimas con sus dedos— Podemos hacer algo —indica con voz cálida, y su mirada firme me mantenía atenta a lo que iba a decirme— si te sientes sola, puedes llamarme, y contarme lo que sea —sugirió en tono agradable y me dedicó una sonrisa cálida.

Más tarde fui al Lugar, y me quede ahi hasta que se hizo la tarde, no quería volver al apartamento, sabía que Marcos me daría esa noticia, a la cual no podía negarme, y para mi mala suerte fue así, intente rogarle que viniera conmigo, pero, sabía que no podía, me prometió que no estaría sola en Nueva York, no se como, pero, dijo que buscaría a alguien, en quien realmente pudiera confiar, y que sea realmente responsable, por ahora dijo que me quedaría con Guillermo.

Llego el sábado estoy parada mirando por la ventana del aeropuerto LAX, viendo como las gotas de lluvia caen por la ventana, a la par de mis lágrimas, no quiero ir de aquí, le pedí por favor a Marcos que me dejara quedarme, pero, no hubo caso, pedí que viniera conmigo, tenía miedo de volver, no quería estar sola, ya quería dejar de sentir que no le importo a nadie, ¿realmente le importo a alguien? esa voz que atormentaba de vez en cuando mi cabeza, repetía una y otra vez, haciendo sentirme más triste, no podía dejar de pensar en lo que iba a pasar cuando volviera, y todos eran imágenes tristes.

Suspiro y miro el cielo mi humor se mimetiza con las nubes grises. Seco mis lágrimas y volteo, suspiro hondo, al ver a Marcos distraído leyendo un libro, caminó con pasos pesados y me siento a su lado, miró el suelo intentando quitarme los pensamientos feos de mi mente, levanté mi vista rápidamente cuando escuche que alguien me llamaba, y al girar hacia mi hermano, el estaba mirando hacia su costado, donde mi corazón saltó de emoción cuando vi a Melody llegar corriendo hasta donde estaba, y se lanzó a mis brazos, aunque al principio me sentí incómoda por el abrazo, lo acepte sin dudar, y luego me soltó.

— Mel, ¿qué haces aquí? — pregunte, aunque la respuesta era obvia, solo me sorprendió que estuviera sola aquí.

—Solo venia a decirte que —sus palabras salieron algo entrecortadas ya que aún estaba recuperando el aliento— vamos a encontrar la manera, de que vuelva a Los Ángeles —prometió Melody una vez recuperó el aliento.

Sus palabras me llenaron de esperanza o de un sentimiento que no podía explicar, ellos quieren que me quedara, no pude evitar abrazarla al escuchar sus palabras, sentí la mirada de Marcos por un momento, pero, todo fue ignorado cuando sus ojos azules que ahora tenían un tono cercano al gris, aparecieron como una luz de esperanza, cuando lo vi llegar corrí hacia sus brazos en cuanto lo vi, y fue ahí cuando toda la fuerza que quería mantener, se quebró al sentir su calidez y sus brazos firmes, mis lagrimas salieron una tras otra, no quería irme, quería seguir estando cerca de mis amigos, quería seguir sintiendo el cálido abrazo de Matt, y escuchar sus palabras llenas de confianza, cariño y como siempre es tan atento y que me escucha.

— Tranquila pequeña —Su voz suave me llenó de un sentimiento que aun desconozco, sentía una de sus manos acariciar mi brazo—. todo va a estar bien —intenta tranquilizarme, luego me corre un poco de su abrazo y se inclinó para mirarme, limpia mis lágrimas y me da una sonrisa tranquilizadora— te prometo que cuanto menos lo esperes nos veremos otra vez —me guiña el ojo, y vuelve a abrazarme esta vez como una promesa.

Atención pasajeros, el vuelo a Nueva York, está listo para despegar, por favor, dirigirse a la puerta 115

Mis lagrimas volvieron a caer cuando escuche la voz del anuncio, por un momento sentí que todo daba vueltas, pero, respire hondo y me despedí de todos una vez más antes de irme, cuando estaba subiendo la escalera mecánica, les salude con la mano, pero, luego me voltee cuando mi vista se nubló, y la angustia se instaló en mi pecho, no quería verlos, ya no quería más despedidas...

Si la despedida con los Jonas aquella vez que se fueron fue difícil, esta fue peor, y todo lo que siguió durante esas semanas fue muy duro, y siento que estoy apunto de tocar el fondo, volver a casa y como lo supuse, no había nadie, Guillermo aparecía de vez en cuando, pero, ya ni me hablaba, no entiendo porque su actitud fría y distante conmigo, nunca lo había visto así, en la escuela, todo parecía ir de mal en peor, antes ir no era una pesadilla, los pasillos llenos de murmullo y gestos hacia mi, algunos se ríen, otros se burlan, otros me miran con pena, me escondo en el único lugar donde puedo estar tranquila y nadie me puede molestar, la biblioteca allí me refugio en los libros y puedo relajarme, mi peor error, porque mi corazón o lo que aún me quedaba de este.

Si la despedida con los Jonas aquella vez que se fueron fue difícil, esta fue peor, y todo lo que siguió durante esas semanas fue muy duro, y siento que estoy apunto de tocar el fondo, volver a casa y como lo supuse, no había nadie, Guillermo apar...

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