Capítulo 68
Volví de repente a la realidad, arrancada de mi ensimismamiento, cuando escuché—¡Lola! —La mujer anunciaba mi nombre. Mis ojos se abrieron con sorpresa y miré hacia todos lados. Miré a Brooke, que parecía molesta, luego al público que aplaudía y vitoreaba —quizás— mi nombre. Volví la vista hacia el jurado, que me felicitaba, y entonces me giré cuando vi a Sunny y otros chicos del staff del concurso traer un trofeo que duplicaba mi tamaño.
Lo tomé —por suerte era puro plástico— y no pesaba nada.
La sonrisa en mi rostro era amplia, llena de emoción. Celebré con la euforia acumulada, más aún cuando me entregaron el premio: además del trofeo, gané un viaje a Disney World en Orlando. Mi emoción fue mayor cuando me dieron un cartel gigante anunciando el pasaje.
Luego salí del escenario y me dirigí a guardar la guitarra en su estuche, junto a las demás cosas. Me cambié rápidamente por una camiseta blanca con la estampa de mis amados Jonas, un jean clásico algo ajustado azul, y mis zapatillas de lona rojas. Me apresuré a salir, intentando llevar todo al mismo tiempo. El trofeo era enorme y apenas podía ver por dónde caminaba.
—Te ves muy simpática cargando ese trofeo —se rió Matt, sin siquiera mirarlo. Supe que era él.
Me ayudó con el trofeo y el cartel gigante.
No pude evitar reír tontamente al imaginarme, siendo tan pequeña, cargando ese enorme trofeo que apenas me dejaba ver el camino.
—No tengo ni idea de dónde voy a ponerlo —me jacté, divertida.
Estaba distraída mirando el escenario y revisando en la cámara lo que Matt había grabado: mis dos presentaciones. No podía creer que esa niña... era yo.
—Suerte de principiante... supongo —dijo una voz irritante. Mis oídos se agudizaron y no pude evitar voltear. Era Brooke, que estaba cerca de mí. Apagué la cámara y me giré para enfrentarla. Ya estaba cansada de sus malos tratos, por lo que me erguí de hombros y la miré.
—Mira si Joe Jonas va a conocer a una niña tan rarita como tú —me señaló con su dedo índice de forma grosera—. ¿Acaso no te diste cuenta de que nadie te cree? —finalizó, arqueando una ceja con arrogancia y cruzándose de brazos.
Encogí de hombros.
—¿Y... a mí qué...? —me defendí, imitando su postura. Noté por el rabillo del ojo que había gente entretenida con la escena; incluso percibí cuchicheos entre ellos—. Sé que no tengo que demostrarte nada, pero... —me detuve para buscar el celular de Matt (ya que no tengo uno propio, él me deja usarlo para hablar con mis amigos)— tranquila, ahora mismo voy a terminar contigo.
La miré a los ojos por primera vez sin temor. Ella solo me observaba con desconcierto e incredulidad.
Brooke se rió a carcajadas fingidas—. ¿Pero qué...? —se acercó más a mí para intimidarme. Pero esta vez, estaba segura de lo que decía. No sé si era porque Matt estaba cerca o por la euforia que aún vivía por el concurso, pero ya no le tenía miedo.
—Si muestro que Nick, Joe y Kevin son mis amigos... —me detuve mientras buscaba en el celular— dejarás de molestarme. A mí... y a todos los demás.
—No me digas —ironizó Brooke en voz alta, consciente de los presentes—. Seguro ellos tienen tiempo para atenderte.
No respondí. Solo me dediqué a buscar el número de Kevin y toqué para llamar. Pasó un rato antes de que atendiera. Mi corazón palpitaba por la tensión que se instaló en el aire.
—Hola, Lola —contestó una voz familiar al otro lado del teléfono. Era Kevin, con su tono agradable y amistoso—. ¿Cómo estás?
—Bien —respondí, intentando usar mi estilo persuasivo... o al menos eso dice Matt—. ¿Te acuerdas que me dijiste que podía llamarte si necesitaba algo? —más que una pregunta, fue una afirmación. Kevin lo confirmó enseguida.
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Open Your Eyes
Fiksi PenggemarLola, una niña de 10 años que ha pasado gran parte de su vida en solitario, anhelando una existencia tan emocionante como las protagonistas de sus series favoritas, se encuentra atrapada en una monotonía que parece no tener fin. Sus días transcurren...
