La Promesa de Algo Mejor

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Capítulo 69

— Matt asintió suavemente curvando sus labios hacia arriba— La semana que tu volviste a Nueva York —comenzó a contar, mientras dejaba sus cubiertos sobre el plato, ya terminado— fui a ver a Marcos, y le hice un par de preguntas sobre ti —frunzo el ceño confundida intentando descifrar lo que iba a decirme— porque a Melody y a mi, nos gustaria que vengas con nosotros —se detuvo mirándome y eligiendo las palabras con cuidado— quiero decir, que hable con tu hermano, y llegamos a un acuerdo, yo ahora seré tu tutor —finalizó Matt, yo me quedé mirándolo procesando lo que me acababa de decir, él me miró con una sonrisa suave.

— ¿T-tu quieres que yo vaya contigo a L-los Ángeles? —pregunte con mi voz temblando, espere un rato para seguir hablando, mientras Matt asintió con una mirada cálida— ¿p-por que yo? —las preguntas salían de mi, una detrás de otras, y no podía detener mi boca.

— Porque en el tiempo que estuviste allá —puso su mano derecha sobre mi mano izquierda, lo mire a los ojos— me di cuenta que eres una niña muy dulce, que nunca tuvo a alguien quien la escuche —sus palabras era una caricia que no sabía que necesitaba, mi corazón latía de emoción— y no pienso dejar que una niña de 14 años se quede sola, sin ningún adulto responsable —asegura mientras acariciaba con cariño mi mano, su toque era sanador y podía sentir una conexión diferente y extraña, esa que perdí por algún lado hace mucho tiempo.

— Mi mente aun confundida por sus palabras, y mi alma estremecida sin entender lo que pasaba en mi interior cada vez que Matt estaba cerca, una sonrisa apareció en mi algo confundida, pero, a pesar de eso, no era malo, sabía que era algo bueno— No se que hice para merecer esto, aun no entiendo muchas cosas —confesé sin darme cuenta con la velocidad con la que hablaba debido a la ansiedad y confusión mezcladas entre sí— pero, si quiero ir contigo a Los Ángeles —afirme sintiendo la emoción subir en un cálido ardor a mis mejillas— hay algo que sentí cuando pise esa ciudad, que nunca había sentido —le confesé a Matt, mientras él continuaba mirándome atento— sentí como si hubiera algo que me atrajo hasta ahí, como una fuerza o un hilo que se enredaba a mis pies atándome a algo —finalizó mientras termino con mi almuerzo.

Una vez terminé mi almuerzo, Matt pagó y nos fuimos, cuando estábamos en el auto.

— Entonces con más razón tienes que ir, pequeña —reafirma Matt con una media sonrisa— y aun hay cosas que hacer, cuando estemos en Los Ángeles —indica mientras se prepara para arrancar el coche.

— ¿Cómo que? —interrogé a Matt, mirándolo un poco confundida, arqueé una ceja como siempre practicaba frente al espejo desde que conocí a Joe.

— Chequeo completo médico, por ejemplo —mencionó y mis oídos se detuvieron en la palabra Médico, intentando buscar una excusa para no hacerlo.

— Tengo un chequeo hecho por Marcos —recordé de golpe.

— Si, lo vi y fue hace mucho —comentó Matt, sin perder la concentración en el camino— además, no hay nada que temer, solo es un chequeo, si todo está bien no hay por qué temer.

— ¿Cuándo nos iremos a Los Ángeles? —pregunte intrigada, pensando en que tengo que hacer y ver que cosas voy a llevarme, miraba por la ventana del auto al exterior, el sol de verano insoportable en Nueva York, y me preguntaba como seria en Los Ángeles, como seria el calor cuando el mar está cerca, o me imaginaba saliendo con mis amigos a los sitios más conocidos de allí.

— El fin de semana, ya que Marcos llamara al camión de mudanza para trasladar algunas de tus cosas —responde Matt mirándome pensativo.

...

Así fue como el fin de semana llegó, y ya tenía lo más importante, ya que solo eran mis cosas las que sacaría, mi computadora, ropa, documentos, y recuerdos personales, y por supuesto mis tesoros preciados mis posters y cosas de los Jonas.

Coloque mis maletas en el asiento trasero del auto. Hoy hace mucho calor, pareciera que me fuera a derretir en el asfalto, y eso que me di una ducha fresca antes de salir, pero, igual tengo mucho calor, intenté vestirme lo más cómoda y fresca posible, me puse una camiseta suelta un poco más larga, de color coral, con estampado tropical, y un short de jean blanco debajo, combinado con unas zapatillas tipo slip–on en turquesa, como accesorio agregue en mi cabeza una lentes de sol algo viejos.

— ¿Estas lista? —pregunta Matt con una amplia sonrisa, mientras se coloca sus lentes de estilo aviador, que lucen geniales con su estilo.

— ¿Estas lista? —pregunta Matt con una amplia sonrisa, mientras se coloca sus lentes de estilo aviador, que lucen geniales con su estilo

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