A Flor de Piel

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Capítulo 65

Mientras esperaba los resultados del examen, intenté mantener la mente ocupada en otra cosa. Me volqué por completo en preparar mi presentación para el concurso de talentos.

Lo primero que hice fue trabajar en la coreografía mientras ensayaba la canción, una de mis favoritas, de una película que me sé de memoria. Al subirme al escenario por primera vez, sentí lo grande que era el auditorio. Imaginé a toda esa gente mirándome... y mi pulso se aceleró.

Fue en ese instante, en medio del eco vacío del salón, cuando recordé la voz de Joe. Su voz lejana, casi como un susurro en mi interior. No me había dado cuenta de cuánto lo echaba de menos hasta ese momento. Si él estuviera aquí, me miraría serio pero cálido, y me diría que enfrente mis miedos. Que me suba al escenario y muestre quién soy.

Me senté a hacer bocetos simples para la escenografía. Quería algo mágico: un bosque colorido, con flores colgantes y luces suaves, como si se tratara de un rincón encantado. El vestuario sería blanco, etéreo, con detalles brillantes. Nada recargado, pero sí especial.

Pensando en cómo costearlo, decidí ahorrar: usaría parte del dinero que me daba Matt para el almuerzo escolar y también lo poco que me quedaba de la mesada. Bajé las escaleras con una mezcla de decisión y vergüenza, buscándolo por la casa. Lo encontré en el sofá, concentrado en la lectura de un libro.

—Matt —llamé suavemente, jugando con mis dedos, mientras él alzaba la mirada hacia mí.

—¿Sí, pequeña? —respondió con ese tono suyo, tan dulce y seguro a la vez.

Me detuve un segundo. Esa palabra. Pequeña. Me suena extraña y familiar a la vez. No se lo he dicho nunca, pero me gusta cuando me llama así. Me hace sentir protegida... importante.

—Necesito unas cosas para el vestuario de la presentación —murmuré, sintiéndome algo avergonzada.

Matt dejó el libro a un lado y me miró con atención.—Está bien —asintió con suavidad—. ¿Qué necesitas? —lo mire con pena ya que no quería ser una molestia con pedirle que me llevara a algún lugar donde comprarlo— tranquila, pídeme lo que necesites y yo lo conseguiré —añade antes de que responda.

Saqué el papel del bolsillo trasero de mi jean, algo arrugado en los bordes y con unos pequeños corazones dibujados en los márgenes. Lo había preparado la noche anterior, después de varias pruebas y errores. Se lo tendí a Matt con cierto nerviosismo.

—Tengo lo que necesito... en este papel —dije, intentando sonar segura—. Es lo único que me falta. Lo demás ya está listo para el día de la presentación.

Matt tomó el papel con una media sonrisa, lo leyó con atención y luego levantó la vista hacia mí. Sus ojos tenían ese brillo cálido que, aunque no lo dijera, me hacía sentir que estaba orgulloso de mí.

—Muy bien —asintió con calma—. Entonces mañana, después de la escuela, iremos al centro comercial. ¿Te parece?

—¿En serio? —pregunté, sorprendida. Mis ojos se iluminaron sin que pudiera evitarlo. Sentí cómo mi corazón se aceleraba por la emoción—. ¿Te puedo pedir otra cosa? —añadí, acercándome un poco más.

Matt dejó el papel a un lado y me tomó las manos entre las suyas. El gesto fue suave, protector. Me envolvió una oleada de calidez, como si me dijera sin palabras que podía confiar.

—Quería saber si... no tienes que hacerlo si no quieres... —titubeé, sin querer ponerle una carga que no le correspondía—. ¿Podés venir a ver la presentación? Es el viernes que viene...

Open Your EyesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora