Promesa Rota

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Capítulo 29

Fruncí el ceño al ver a Camilla hablando con un chico de cabello corto y negro y piel bronceada. Todo me parecía normal hasta que ella envolvió sus brazos alrededor del cuello del hombre, y luego ambos se miraron con afecto. ¿Dónde estaba Joe? ¿Y por qué ella estaba abrazando a alguien más? Quizás sea un amigo, ¿no? No tiene por qué ser un interés romántico, ¿verdad?

— ¿Aún no le has dicho? —interrogó el muchacho de ojos verdes, mirando a Camilla con algo de tensión—. Sabes que se enterara tarde o temprano, ¿verdad? —argumentó él, con un tono claro.

Lo sé —dijo Camilla, inclinando la cabeza un poco y dedicándole una media sonrisa—. Es que está muy ilusionado y quizás esto manche mi imagen —explicó, y luego le dio un beso en los labios rápidamente al hombre de cabello negro y ojos verdes.

Parpadeé varias veces sin creer lo que estaba viendo. Debería contarle a Joe. ¿Y si no me creé? O quizás debería esperar a que ella le diga. No quiero que Joe sufra por culpa de Camilla. Fruncí el ceño pensando en qué hacer con esta revelación. Prometí no volver a mentirle a Joe, y esto es importante porque lo involucra a él y sus sentimientos. Estaba por irme cuando, sin prestar atención por dónde caminaba, me choqué con el chico que estaba con Camilla hace un rato. Él siguió su rumbo y yo volteé para ver qué Camilla me había visto. Antes de que pudiera decir algo, intenté irme corriendo, pero ella me interrumpió el paso y se inclinó poniéndose a mi altura. No quería hablarle, solo quería irme...

— Sé lo que viste —dijo ella, señalándome con su dedo índice y con un tono "dulce"—, pero no digas nada, ¿está bien? —me ordenó, tratando de parecer "tierna".

Me crucé de brazos y fruncí el ceño ante su voz. Quizás tenga 12 años, pero no soy una tonta.

— Le prometí a Joe que no volvería a mentirle —dije firme, pero Camilla se rió—. Él es mi mejor amigo —aclaré con total seguridad, y de pronto ella se puso seria y quizás algo inquietante.

Además, yo estaba por decírselo —intentó convencerme, pero no dejé que me intimidará con su mirada—. Si le dices, Joe podría enojarse contigo —continuó Camilla, pero yo seguí negándome hasta que ella me tomó del brazo—. Si tú le dices, haré que te devuelvan a tu país en un instante. Incluso no volverás a ver a Joe, ni a sus hermanos, nunca más —con tono amenazante, ella me apretó la muñeca con un poco de fuerza. 

Intenté zafarme de su agarre, pero no podía. Las lágrimas picaban con salir del miedo que tuve cuando ella me soltó bruscamente. 

Antes de irse, me miró de arriba a bajo—. ¿De verdad crees que Joe será tu "mejor amigo" siempre? —cuestionó Camilla, y luego se rió con sarcasmo—. O sea, mírate. Tan solo eres una niña ordinaria. Él tiene muchos amigos más importantes y con más nivel, comparados con tan solo una niña corriente —finalizó ella, haciendo que mi corazón se rompiera.

Jamás había pensado en eso. No me puedo comparar con la gente de su entorno. Yo realmente no soy nadie. No tengo fama ni dinero. Los Jonas están fuera de mi alcance. Yo no valgo nada. Solo traigo problemas a los demás, e incluso ellos tendrían problemas por mi culpa. Por haberme escapado de casa, ahora ellos serán responsables de mi "travesura".

Camine hasta donde estaba los chicos, sentados en una banca, pero, cuando mire ellos no estaban ahí, ¿se habían olvidado de mi? mi corazón comenzó a agitarse cuando voltee para todos lados y no los vi, estaba parada cerca del banco, sintiendo como de golpe todo me daba vueltas, sentía que mi garganta se cerraba de a poco, haciéndome respirar con dificultad, me senté un rato en el banco, quizás si me quedaba aquí, ellos vendrían por mi, pero, un sentimiento de nerviosismo que no comprendo aún, se apoderaba de mí, intentando recordar la dirección de la casa de los Jonas, pero, mi mente estaba en blanco, mis lágrimas comenzaron a salir, haciéndome sentir miedo y como si todo se volviera borroso de golpe, trate de tranquilizarme, pero, no podía, de golpe veo a una persona que me estaba observando de lejos, podría jurar que se parecía a Joe, con el cabello planchado y con fleco al costado, pero, sabía que no era él, pero, sentía sus ojos clavados en mí, me hacían sentir incómoda, no pude distinguirlo bien, ya que tenía los ojos inundados de lágrimas, pero, sentí que alguien me toco el hombro, por lo que me di vuelta y vi a Joe, quien me miraba con una sonrisa, y luego se puso serio.

Open Your EyesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora