capitulo 57 parte 2

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Más tarde, pase un rato de soledad caminando por el bosque de atrás de la casa, meditando sobre los recuerdos que Diego había liberado. Después de la discusión homicida de mis padres, que todavía me resultaba muy penoso enfrentar, mi primera infancia había sido una pesadilla caótica de mudanzas constantes, descuidos y falta de amor. Pero nada fue tan terrible como lo que sobrevino después de que mi tía se mezclara con el novio traficante de drogas

¿Qué le habría sucedido al resto de mi familia?, me pregunte. ¿Acaso mis padres no tenían padres o abuelos u otros hermanos con los que yo pudiera vivir? Era un enigma, y sospeche que las respuestas no serian alegres. A los seis años, no había tenido más que una leve idea de lo que me rodeaba, ya que me encontraba a cargo de dos adultos muy poco confiables. Había llevado una existencia horrible. Sin saber cómo lograr que me quisieran, me había retraído dentro de mi misma y actuando varias veces en contra de Phil, que se había dedicado a lastimarme

Sentí algo de admiración por la niñita que era yo en aquella época, aunque podría haberme ahorrado bastante dolor de haber mantenido la boca cerrada.

Me esforcé por recordar más. Por ejemplo, mi nombre. Parecía algo muy simple y difícil de olvidar

-Tini ¿te encuentras bien? – Jorge pensó que ya había examinado bastante y vino a buscarme con un vaso en la mano

-solo estaba pensando

-ya pensaste demasiado – observo ofreciéndome el recipiente – te prepare chocolate caliente. Sé que no es tan bueno como el de la cafetería, pero te va a calentar

-gracias, es justo lo que necesitaba

Me tomo del codo y me guió hacia la casa

-¿sabías que el chocolate contiene unas sustancias químicas especiales que te hacen sentir feliz?

-no necesito una excusa para tomar chocolate – sorbí mientras le echaba una mirada de soslayo. Tenía copos de nieve en la aparte que sobresalía del gorro. Sus ojos estaban alegres: el pálido verde azulado - ¿y tu tomaste uno de estos químicos?

- ¿Mmm?

-porque te ves contento

-no, no es el chocolate, eres tú. Tener una lama gemela es eso. Tu eres mi trago de felicidad – dijo riendo

No, no eso no es cierto: mis padres eran la prueba de que tener una alma gemela implicaba destrucción. Yo estaba simulando que estaba bien pero no podía hacerlo, no podía correr el riesgo. Este descubrimiento demoledor me hizo sentir como si me hubieran resbalado por un precipicio y todavía estuviera en caída libre. ¿Cómo le iba a decir a Jorge y a su familia, que después de ver lo que les había ocurrido a mis padres, no podía ser lo que ellos esperaban de mí? Cuando les diera esa noticia, la situación se pondría muy fea. Jorge me odiaría... y yo ya me odiaba a mi misma

Tenía tanto miedo

Con ese peso encima, los blanco eligieron esa noche para empezar con los preparativos de navidad. Me sentía como judas en la última cena. Saul y Nico desaparecieron en el ático y emergieron con cajas y cajas de adornos

-se toman las fiestas muy enserio, ¿verdad? – me maraville señalando una hermosa bola de vidrio con un Ángel dorado suspendido en el interior. Así me sentía yo: atrapada en una burbuja de pánico incapaz de liberarme

-por supuesto, Tini – respondió Cecilia – en los viajes, vamos coleccionando adornos. Mi familia de la red savant me manda decoraciones especiales cada año. Sería un insulto para quien regalo los adornos que no los usara

Detrás de su madre, Jorge puso los ojos en blanco

-mama piensa que no es suficiente poner un solo adorno cuando se pueden poner diez. Cuando hayamos terminado, pensaras que estas en medio de una juguetería

Nada de muñecos inflables de santa Claus

Para los blanco, cada objeto era una pieza única y artesanal. Encontré un pesebre tallado de Sudamérica; una guirnalda de luces con forma de hielitos de Canadá y, de Venecia, bolas de navidad de cristal. Había una parte de mí que anhelaba pertenecer a esta gran familia que compartía los mismos dones, pero no lo merecía, ya que rechazaba sus costumbres.

Tendría que decir algo pronto: no era justo dejar que me trataran como si fuera una de ellos cuando ya había tomado la decisión de apartarme de ese futuro. Sin embargo, a medida que trascurría el tiempo, no encontraba el valor para hablar

Los "chicos" como llamaba Cecilia a todos los hombres de su familia. Habían acarreado un abeto cortado de su jardín. Era el doble de alto que yo y llegaba hasta el techo de la sala de estar. Después de las acostumbradas maldiciones al no encontrar alargadores y descubrir que las bombillas no funcionaban, Saul y Facu lo cubrieron de luces. A los más jóvenes de la familia les toco colocar adornos. Jorge me cargo en la espalda para que pudiera colocar mis preferidos en las ramas más altas. Cecilia relataba las historias de cada uno de los objetos: podía ser algo acerca de la persona que se lo había regalado o el lugar donde lo había comprado. Imaginé una gigantesca familia desde aquí hasta la argentina con ramas remotas en Asia y Europa. De pronto, mi familia de tres personas me pareció muy pequeña

-¡ahora los villancicos! – anuncio Cecilia

Nico simuló gruñidos y protestas pero, a juzgar por las luces jubilosas que brillaban a su alrededor, supuse que estaba cumpliendo con su rol familiar de fracaso musical. Con mi conciencia culposa como única compañía, me acomode a un costado en un puf mientras observaba a Saul afinar su violín, a Jorge tomar la guitarra y a Diego ensamblar la flauta. Tocaron una hermosa selección de villancicos tradicionales. Algunas melodías eran tan evocadoras que me sentí trasportada en el tiempo hasta el momento en que se habían interpretado por primera vez. Recién entonces me di cuenta de que Diego estaba rodeado de un haz de luz tenue de color bronce. No solo estaba tocando melodías del pasado sino que una parte de él se encontraba allí

-necesitamos a alguien que cante – comento Diego - ¿Nico? Todos largaron una gran carcajada

-claro, si quieren arruinar este lindo momento – dijo comenzando a incorporarse antes de que Samu lo volviera a sentar de un manotazo

-¿Tini? – dijo Ruggero

-yo no canto – conteste con creciente temor

-pero tú tienes un gran instinto musical. Yo toque contigo, ¿te acuerdas? – insistió

Me asalto una ráfaga de pánico y deseé tener un lugar donde esconderme

-yo no canto

Diego cerró los ojos unos instantes

-solías hacerlo

-ya no

-¿Por qué no, Tini? – Pregunto Jorge suavemente – eso ya ha quedado en el pasado. Vislumbraste tus recuerdos y puedes guardarlos donde corresponda. Hoy comenzaste una nueva vida

Pero no era el comienzo que él esperaba. Dios mío ayúdame, rogué

Para tratar de quebrar la tensión, Cecilia ofreció galletas

-ustedes tres dejen a la chica en paz. Nadie tiene que cantar si no quiere

Pero yo quería. Debajo del miedo, sabia que, como música, me encantaría cantar y usar mi voz como un instrumento mas

-ven, yo cantare contigo – alentó Jorge extendiendo la mano

-vamos a cantar todos juntos – sugirió Diego - ¿noche de paz?

-yo tocare el saxo – anuncie como forma de evadirme. Mama lo había traído con ella esa mañana, sabiendo que la música me servía de consuelo cuando estaba afligida

Los blanco demostraron que no solo cantaban sino que sus voces armonizaban tan bien como cualquier coro. Hasta Nico se atrevió a emitir algunas notas graves sin hacer el ridículo

Al finalizar Jorge me abrazo

bueno sin querer justo este cap era de navidad... feliz navidad a todos los que leen esta novela. fue n capitulo especial por estas fiestas




mi alma gemelaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora