capitulo 23 parte 2

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Dejamos el tema de lado mientras trepábamos por la colina. Miraba por el espejo las luces de manera hipnótica

-¿Por qué los llamas por sus nombres? – pregunto, intentando salir del terreno pantanoso en el que nos habíamos metidos

-he estado con ellos desde los diez años. Todos estuvimos de acuerdo en que nos sentiríamos más cómodos usando nuestros nombres. Les pareció que eran demasiado viejos como para empezar eso de mama y papa

-¿estuviste de acuerdo o te lo sugirieron ellos? – el tenía razón. Desesperada por ser como los demás chicos, yo había querido llamarlos mama y papa pero no era su estilo

-me pareció bien – decidió dejar pasar la conversación

-mi madre... ella hace eso a la gente. No sé qué decir. ¿Lo siento?

-no es tu culpa

-yo te los presente. Debería haberlo prevenido. No te preocupes por lo que dijo

-no es... agradable pensar que alguien puede presentir cosas sobre ti

-no hace falta que me lo digas vivo con ella

-¿también puede ver lo que te pasa a ti? – pregunte. Eso me hizo sentir mucho mejor

-oh yeah. Ser un blanco no es precisamente un lecho de rosas

Nos detuvimos afuera de la casa. Solo se hallaba encendida la lámpara del porche. No me agradaba mucho la idea de entrar sola, pero no quería que Jorge malinterpretara la invitación

- Nos quedaremos en el auto entonces. Un paso por vez – dijo en voz baja y luego se inclino y apoyo sus labios sobre los míos. Eran increíblemente suaves. Sentí como si nos estuviéramos fundiendo, los muros se desmoronaban bajo su dulce seducción. Se aparto de mala gana, demasiado pronto para mí - ¿dónde está tu padre? ¿Ya estoy muerto?

-eso no fue un dedo. Dijiste que solo se refirió a un dedo – mi propia voz sonaba distante. El miedo se evaporo y comencé a disfrutar de estar solo en el presente... con Jorge.

-es verdad -coloco sus manos sobre mis hombros y me acaricio la piel – perdona, tenía que hacerlo. Ese vestido debería estar prohibido

-Mmm – Jorge blanco estaba besándome... ¿Cómo podría ser verdad?

-si me gustas mucho, Martina. Pero si no me detengo ahora, tu padre enserio me matara y eso sería el final de una hermosa historia – me beso una vez mas y salió del auto y camino hasta mi puerta para ayudarme a descender – voy a encender algunas luces y después regresare a la fiesta

-gracias. No me gusta entrar en una casa vacía

-lo sé - Jorge tomo mis llaves y espere en el vestíbulo – no me gusta dejarte sola. ¿Prometes que no saldrás?

-lo prometo

-¿estás segura que vas estar bien?

-sí, no te preocupes

-y perdona otra vez lo de mi madre. Si te sirve de consuelo, su hermana, la tía Loretta, es peor

-¿en serio?

-sí. Es difícil de imaginar, ¿no? Mantente lejos de nuestra casa el día de acción de gracias: son una combinación imparables – me atrajo hacia él y me beso en los labios – buenas noches, Martina

-buenas noches – retrocedió, la mano todavía en mi mejilla

-asegúrate de cerrar la puerta cuando me vaya – hice lo que me pidió y fui a cambiarme. Al mirar por la ventana note que todavía no se había ido. Seguía sentado en el jeep, haciendo guardia hasta que mis padres regresaran. Se estaba tomando muy en serio la amenaza, lo cual era alarmante y a la vez muy reconfortante. Al menos esa noche, no tenia de que asustarme

mi alma gemelaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora