Nael.
Cuando voy saliendo del tocador veo a quien he estado intentando alejar de mi camino. Como es posible que me ilusione, me bese, me toque, se haga querer y luego me aparte de su vida como si nada, sin explicaciones válidas. Me siento muy decepcionada fui una tonta al confesarle que lo quería para que no se aleje de mi. Acaso no puede hacer que esto funcione. ¿A que le tiene miedo? ¿Por qué se comporta así?
No quiero pensar ello y parto mis ojos de los suyos que me observan atentos.
Me dispongo a ir a mi mesa donde me espera Lucy y mi bello Algodón pero mi atención es atraída por un hombre que toca el hombro de Axel cuando el intenta salir del restaurante.
Él se da la vuelta y observa a ese hombre con mucho desprecio. Nunca lo había visto así. Sus ojos son una mezcla de ira, miedo, coraje. No sabría decir bien pero son sentimientos negativos.
Aquel sujeto se acerca a su oído, le susurra algo y casi de inmediato Axel estampa un puño en su mandíbula entonces el otro sujeto le propina un golpe en el mentón, Axel lleva su mano a su rostro y se toca la parte afectada es entonces cuando me doy cuenta de que le ha partido el labio. La gente se empieza a levantar de sus asientos y grita por el espectáculo que están ofreciendo estos dos hombres que se han tirado al piso para repartirse golpes.
Mi corazón amenaza con salir de mi pecho, no quiere ver esto. Le duele.
Trato de llegar hasta ellos con las piernas temblorosas y sujeto a Axel por el hombro que está encima de ese hombre repartiendo golpes en su rostro.
-¡Axel detente! ¡¿Qué haces?!
Le sacudo el hombro pero hace caso omiso a mis palabras.
-¡AXEL! –chillo.
Él se vuelve con furia en sus ojos y me da miedo.
-No es tu puto problema. ¡APARTATE! –me grita y yo siento las lagrimas rodar por mi rostro y ahora el suyo se desencaja.
El otro hombre le da un golpe cerca del ojo y yo grito desesperada, es ahí cuando vienen otros hombres y los separan a la fuerza.
-¡No vuelvas a meterte en mi vida, maldito! –grita Axel y el otro hombre intenta zafarse de quienes le sujetan.
-¡Disfruta tu putita, idiota! –responde y entonces hace que los otros hombres lo suelten y se va.
Lucy viene hasta mí con el pequeño hurón entre las manos y me abraza.
-¿Estás bien, mi niña? –me acaricia el cabello.
-Si... si. Estoy bien –digo mientras miro como Axel se seca la sangre que ha empezado a salir de labio inferior. Me suelto de Lucy e intento que se calme.
Él me mira e intenta llegar hasta mí, pero en medio camino se detiene y da la vuelta para marcharse. No quiero que se vaya, que fue eso que acabé de ver. ¿Por qué lo hizo?
Trato de alcanzarlo a paso rápido por el restaurante y en cuanto lo hago, coloco una mano sobre su hombro y se tensa bajo mi tacto.
-¿Qué sucede, Axel? ¿Por qué has hecho aquello en frente de todo el mundo? –le digo y voltea para mirarme.
Puedo ver su precioso labio sangrando y me horrorizo por la sangre. No soporto ver sangre.
-No es tu problema, Nael –me dice con tono seco. Como si no le importara.
-No, si lo es y ahora mismo iremos al hospital para que te curen el rostro, estas sangrando...
-No, ya te dije que no es tu maldito problema –grita en tono furioso lo que provoca que las personas que están a nuestro alrededor nos miren con desconcierto.
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Solo mía
عاطفيةNunca habría imaginado que la rutina que había establecido en mi vida cambiaría en menos de lo que dura en pestañeo. Un pestañeo, solo eso un pestañeo fue lo que destapó un mar de secretos y de sentimientos que jamás había experimentado de forma tan...
