Nael.
Mis sensores de alarma se activan.
Él no ha venido con buenas intenciones, grita mi subconsciente.
Las palmas de mis manos comienzan a sudar y los nervios me invaden el cuerpo por completo.
-Abre la maldita puerta si no quieres que las cosas se pongan peor -pega al vidrio un arma y me asusto inmediatamente.
Mis movimientos son automáticos y hago lo que me pide. No hay nadie en el estacionamiento como para pedirle ayuda. Dean guarda el arma en sus pantalones, me saca de un tirón por la muñeca y me lastima con su fuerza, me lleva al asiento del copiloto y me cierra la puerta, rodea mi coche y se mete en el asiento del piloto para luego ponerlo en marcha.
-No me hagas daño -suplico con lágrimas en los ojos.
-No te haré daño, Nael -dice con voz suave mirando hacia el frente.
Observo su rostro y está tranquilo, como si no supiera que lo que está haciendo, sus ojos marrones se encuentran con los míos por un segundo y me doy cuenta que es cierto, no me quiere hacer daño. Dean es de esas personas que sella sus palabras con una mirada. Me relajo un poco y suspiro más tranquila.
-Entonces... ¿Por qué haces esto? -miro por mi ventana, intentando pensar que esto no está pasando y que necesito una explicación de su comportamiento.
-Necesito que hablemos sobre nosotros -acelera y fija su vista en la carretera.
¿Nosotros?
No creo que exista un nosotros, hace mucho tiempo que esa palabra murió entre los dos.
-¿Y crees que amenazándome con un arma es la mejor manera? -empiezo a tomar control de la situación ahora que sé que no me hará daño.
-Si te lo pedía por las buenas no ibas a ceder considerando que me odias por todo lo que te he hecho.
Tiene razón.
-¿A dónde me llevas? -pregunto al ver que nos alejamos de la ciudad.
-No quiero que nos interrumpan.
-No quiero alejarme de la ciudad.
-Ya dije que note haría daño y sabes que es cierto -me lanza una mirada.
Esa era la señal que necesitaba para saber que no me haría daño. Me calmo un poco más y decido no decir nada.
Dean parece nervioso, no estoy segura de lo que quiere pero por lo menos sé que estaré bien. Mi vista capta lo espesa que es la flora fuera de la ciudad y me entretengo un poco viendo las hojas de los arboles. Mi mente imagina todas las cosas que me podría decir Dean.
Debo confiar en él, me ha dicho que no me haría daño, pero creo que el arma estaba de más.
-No me gusta que te quedes callada -dice mirando la vía.
-No quiero hablar después de que me has amenazado con un arma -me abrazo a mi misma y vuelvo a mirar por la ventana.
-¿Por qué él? -se detiene mi coche.
-¿Él? -volteo y pregunto confundida.
Hemos aparcado en un lugar rodeado de arboles sin fin. Me da un poco de miedo.
-Tú futuro esposo, Axel Lorenn -sonríe de lado y niega como si no pudiera creérselo-. Siempre pensé que la vida nos volvería a unir después de lo ocurrido para unirnos eternamente. Lamento haberme comportado como un idiota en Cancún, pero eso solo sirvió para que me diera cuenta que aún siento cosas por ti.
ESTÁS LEYENDO
Solo mía
RomanceNunca habría imaginado que la rutina que había establecido en mi vida cambiaría en menos de lo que dura en pestañeo. Un pestañeo, solo eso un pestañeo fue lo que destapó un mar de secretos y de sentimientos que jamás había experimentado de forma tan...
