Alish.
Llego a mi casa y me percato que las botellas de alcohol que compré con Nael en la licorería se han quedado en su coche. Emprendo nuevamente la marcha a casa de mi amiga.
Esas botellas las necesito para mañana, me voy a divertir mucho con Thiago.
Nunca pensé que Alan me podía engañar así como si nada, llevábamos un año de relación y creo que nunca fui lo suficientemente feliz con él como para después de nuestra ruptura llorar y sufrir. Me sentía un poco triste eso no lo voy a negar, estaba acostumbrada a verlo pero cuando conocí a Thiago aquella noche en la playa, me la pasé muy bien y me gustó su forma de ser tan divertida.
Empezamos a salir para conocernos, me llamaba todas las noches y me escribía mensajes, nada cursis pero me parecían sinceros y nunca podré olvidar cuando me pidió que sea su novia, mientras estaba en Francia me envío un vídeo de él juntando letras en su mesa de trabajo hasta completar ¿Quieres ser mi novia? Fue entonces cuando decidí llamarlo y decirle que si. Él ya me había enamorado, fue rápido pero fue perfecto todo hasta ahora. El día que llegué de Francia me recibió con chocolate blanco y tulipanes... Mis favoritos. No puedo quitar esa sonrisa bobalicona de mi rostro al recordar todo aquello.
Terminar con Alan fue lo mejor que me pudo haber pasado.
Estaciono mi coche en la calle y me propongo darle un susto a Nael, durante el camino la estuve llamando y la contestadora me enviaba al buzón, seguro se estaba bañando.
Bajo de mi auto y me dispongo a caminar hasta su casa, un bulto sobre el suelo llama mi atención y me acerco con cuidado...
¡Es George!
Levanto su cabeza con mi mano y trato de hacerlo reaccionar dándole palmadas en su rostro pero no responde.
-George, por favor, responde -digo inquieta y con mucho miedo.
¿Quien le pudo hacer esto a un tipo de esa altura y tamaño?
-George, contesta -lo sacude y sigue sin responder.
Con mis dedos presiono su cuello y me doy cuenta que sigue con vida. Gracias a Dios. Sigo insistiendo y George empieza a parpadear lentamente pero entonces vuelve a caer en la inconsciencia.
Tomo mi teléfono y marco el número de emergencias y a la policía.
Si George está así y mi amiga se quedó en la casa, entonces...
Mierda.
Dejo a George como lo encontré y no soy tan estúpida para entrar por la puerta de en frente, cuando puede estar pasando algo terrible, un robo o algo, me tomo la libertad de rodear la casa y entrar por la puerta de la cocina. Esa siempre esta abierta.
Me quito los zapatos y los dejo afuera sobre el piso, camino sigilosa para no hacer ningún ruido.
No puedo creer lo que estoy viendo. Mi corazón da un brinco y tapo mi boca para no gritar por la impresión. Esto es mucho, no puedo ver esto.
Nael está sentada y atada a una silla de su juego de comedor, su cabello ha sido cortado por encima de sus hombros llegando a la parte superior de su cuello y ese cabello yace el piso. Lleva puesto un vestido elegante de color vino, parece que iba a salir, su boca está tapada por una cinta y sus ojos están rojos de tanto llorar. Frente a ella, inclinada está una mujer de tez morena y cabello negro muy largo, vestida de blanco y negro, lleva una navaja en sus manos y empieza a pasar esta por las piernas de mi amiga. Me parece haberla visto antes.
Cierro los ojos.
Mierda... No puedo ver eso, salgo de la casa y tomo mi teléfono para volver a llamar a la policía.
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Solo mía
Storie d'amoreNunca habría imaginado que la rutina que había establecido en mi vida cambiaría en menos de lo que dura en pestañeo. Un pestañeo, solo eso un pestañeo fue lo que destapó un mar de secretos y de sentimientos que jamás había experimentado de forma tan...
