Axel.
-Dean es mi ex-novio -pronunció y al instante sentí como los músculos se me tensaban. Acaricié su rostro para darle la seguridad de continuar pero estaba muy cansada y sus parpados empezaron a cerrarse-. Quédate conmigo. No te vayas -susurró ya adormilada.
-Te prometo que no me iré. Descansa, preciosa -besé su frente y a la aferré a mi con fuerza.
Olía tan bien que me quedé profundamente dormido con ese olor exquisito que emanaba su cuerpo a pesar de estar pasada de copas.
***
Los rayos de sol se filtraban por el balcón abierto de la habitación de Nael, miré mi reloj y marcaba las once menos diez de la mañana. ¡Carajo!. Nael y yo debíamos estar en la construcción a las once y media de la mañana y ella yacía profundamente dormida entre mis brazos. Tengo que despertarla aunque no quisiera arrancarla de mi.
-Nael, preciosa, despierta -le di pequeñas palmaditas en su sien.
-uhm... -se removió entre mis brazos, agarró una almohada y se cubrió el rostro.
-Nena, tienes que levantarte, tenemos que ir a la construcción -dicho esto, se levantó de golpe y salió corriendo al cuarto de baño.
Supuse que no quería que la molestara, así que me levanté y fui hasta mi habitación, me dí una ducha, me vestí con unos vaqueros sencillos y una camisa de color gris.
Ayer Nael, había tomado demasiado alcohol, cuando llegamos a la discoteca y empezó a bailar... ¡Joder! me había encendido la sangre tan pronto como se pegó a mi pecho. Mueve las caderas de una manera que hipnotiza. Sonreí al recordar como se había echado a correr y luego cayó, nunca me olvidaré de eso, creó que ella no recuerda nada de lo de ayer. Ese tal Dean me hizo cabrear cuando vi a lo lejos que sujetó a Nael contra él, ¿Quien se creía?. Bien merecido tenía ese puño que le propiné a su mandíbula. ¿Qué será lo que tanto le afectó a Nael, para que se echara a llorar? Me preocupa.
Cuando llegamos a su habitación la vi tan cansada que lo mejor sería dejarla descansar y me tomó por sorpresa que me pidiera pasar con ella lo que quedaba de la madrugada, algo la preocupa, estoy seguro. Sin embargo pasar la noche con ella fue una sensación muy agradable. Tengo su aroma impregnado en mi mente.
Salí de mi habitación y esperé a que Nael saliera de la suya. Pasaron al rededor de unos diez minutos cuando salió con unas gafas de sol y un vestido de color marfil pegado al cuerpo con unos zapatos de taco alto, que si yo fuera ella pues no optaría por usarlos en su estado de jaqueca.
-Me duele horrores -se toca la cabeza.
-Con todo lo que bebiste ayer, era de suponerse que pasaría esto -dije y fue ahí que se percató de mi presencia.
-Hola -dijo tímidamente mientras colocaba un mechón de cabello y lo colocaba atrás de su oreja y sus mejillas se tornaban de un color durazno.
-Buenos días, Laúz -le tendí mi mano y ella correspondió el gesto.
-Debemos apurarnos, no tendremos tiempo de comer nada, así que será mejor que vayamos directamente a la construcción -se apresuró en decir.
-Iremos a desayunar y luego estará el trabajo. ¿Entendido?
-Pero tenemos que presentarnos ya, nos están esperando, estamos llegando tarde...
-¿Desde cuando es usted puntual? -alcé una ceja tratando de intimidarla y al parecer lo conseguí.
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Solo mía
RomanceNunca habría imaginado que la rutina que había establecido en mi vida cambiaría en menos de lo que dura en pestañeo. Un pestañeo, solo eso un pestañeo fue lo que destapó un mar de secretos y de sentimientos que jamás había experimentado de forma tan...
