Nael.
Felicidad es poco para lo que siento al abrir la puerta y ver a mi padre sonriente en su camilla invitándome a abrazarlo.
Sin pensarlo dos veces corro a sus brazos y de inmediato siento el calor paternal que tanto había necesitado en más de un mes.
-Te extrañé tanto, gordillo -huelo su aroma y que reconfortante se siente.
-Y yo a ti, mi niña -me mira a los ojos, una lagrima rueda por su mejilla y yo la recojo con mi dedo.
-No llores, por favor -susurro mientras sostengo su rostro en mis manos.
-Aún no puedo creer que haya vuelto.
Las lágrimas corren por mi rostro y soy incapaz de controlarlas.
-Tengo algo que contarte... No me lo vas a creer... p-pero vas a estar muy feliz -digo algo nerviosa.
-No tengo idea de lo que pueda ser -sus ojos claros traspasan los míos y sonrío de emoción.
Voy hasta la puerta y hago señas a mamá para que entre. Ella parece nerviosa pero sonríe tímida. Tomo su mano y la adentro en la habitación.
-Estamos completos -pronuncio una vez que mi madre y mi padre quedan frente a frente.
Pienso que tal vez no fue buena idea hacer esto. Mi padre se pone pálido y abre los ojos como platos al ver a mi madre.
-Amanda eres tu... -susurra papá.
Mi madre asiente repetidas veces con lágrimas en los ojos y se acerca a besar las manos de su esposo.
-Soy yo, mi amor -acaricia su rostro con la mano y ambos lloran al mismo tiempo que se abrazan.
Me uno a la conmovedora escena familiar y todos nos permitimos llorar en silencio. Hace tanto tiempo que no tenía esta sensación de estar completa por todos los sentidos y este momento quedará grabado en mi mente por siempre.
Después de unos largos pero no incómodos minutos abrazándonos, decidimos secar nuestras lágrimas de felicidad y sonreírnos.
-¿Pero como es posible? -pregunta mi padre con un nudo en la garganta.
-Luego habrá tiempo para explicaciones -dice mi madre evitando nuestras miradas.
Para romper el hielo que se esta formando decido sacar un pequeño bultito de mi bolso.
-Te traje tarta de manzana -sonrío. Se que le encanta la tarta tanto como a mí.
-De verdad extrañé esto -toma el pedazo de tarta en su mano y le da un bocado.
Unos golpes en la puerta llaman nuestra atención y luego por aquella aparece mi tío Marcos y mi tía Adela. Primero parecen sorprendidos pero rápidamente se alegran de ver a papá y mi madre y yo nos hacemos a un lado para que ellos puedan abrazarlo.
-Te extrañé tanto, hermano -mi tía llora. Siempre he dicho que lo llorona que tengo lo he heredado de ella.
-Me alegro que estés bien, Josh -mi tío estrecha a mi padre en un abrazo de hermano.
La mañana se nos pasó volando y todos estábamos más felices que nunca. A la visita en el hospital se nos sumaron Alish y Lucy. Mi padre parecía ser el mismo de hace cinco años incluso se lo veía un poco más joven a pesar de su barba y su cabello largo de mas de un mes.
***
-¡Está hermosa, Nina! -expresa Alish cuando toma entre sus brazos a bebé de Nina.
-Gracias. Que bueno que han venido. Tenía tiempo sin verlas -dice la simpática castaña desde su sillón.
-Lo sentimos, de verdad. Teníamos tantas cosas en mente que...
-Siento lo de tu padre pero que bueno que ya está bien. Dale mis saludos -me interrumpe Nina.
Sonrío amablemente a ella y le hago un ademán a Alish para que me deje cargar a la niña.
-Esta muy bonita -digo cuando cojo a la pequeña en brazos- ¿y tu esposo?
-Trabajando. Ya sabes...
La pequeña de ojos claros sonríe y yo no puedo evitar llenarme de ternura por dentro. Se podría decir que de repente tengo ganas de ser madre pero esa idea se esfuma cuando pienso en el semestre que tengo por delante, dentro de una semana empiezan las clases y tengo que prepararme.
Me pregunto que pensaría Axel si le propusiera aquello... ¡Ja! Creo que la felicidad del día de hoy se me ha elevado a las nubes.
Luego de una tarde de charla con nuestra amiga de la infancia Alish y yo nos retiramos a nuestras casas y acordamos todo para la reunión de bienvenida de mi padre, porque saldría del hospital dentro de una semana debido a asuntos médicos de chequeo y observación.
***
-Justo a ti te estaba esperando -escucho detrás de mi al bajar del auto cuando he llegado a mi casa.
Volteo y una fuerte bofetada azota mi rostro y miro con toda la confusión e ira a la persona que tengo en frente.
-¡¿Qué demonios te sucede?! -digo con mi mano en el rostro acariciando la zona afectada.
-Eres una maldita perra -escupe con arrogancia.
<3
Holi...
Espero que les guste el capítulo... Está cortito pero para la próxima prometo más.
¿Quien será?...
Bueno en el próximo capítulo.
Dale a votar y coméntame cualquier sugerencia.
Los quiero mucho y gracias por su apoyo.
XOXOXOXO
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Solo mía
RomanceNunca habría imaginado que la rutina que había establecido en mi vida cambiaría en menos de lo que dura en pestañeo. Un pestañeo, solo eso un pestañeo fue lo que destapó un mar de secretos y de sentimientos que jamás había experimentado de forma tan...
