Capítulo 46

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Nael.

Creo que siento un poco de miedo pero no estoy segura, tal vez solo sea la sorpresa de ver a esa mujer aquí lo que me pone así, pero no dejo que eso me intimide demasiado.

-¿Que haces aquí? -levanto mi ceja y me cruzo de brazos desafiante-. ¿Cómo pasaste? George no deja entrar a desquiciadas a mi casa.

Sonríe de lado y entra a mi casa sin permiso, la sigo con la mirada pero en un abrir y cerrar de ojos se coloca atrás de mi, presiona una navaja en mi cuello y puedo sentir los latidos de mi corazón en mi cabeza. Esta mujer está loca. Levanta su otra mano y señala hacia el frente.

-Fue fácil seducirlo y luego pegarle en la nuca para dejarlo inconsciente -habla cerca de mi oído y lame los bordes de mi oreja con la punta de su lengua-. Tienes sabor a venganza.

Observo a lo lejos un cuerpo tirado sobre la calle. Es George, espero que esté bien.

-No me hagas daño, por favor -susurro y las lágrimas empiezan a resbalar por mis mejillas.

Kiara empuja con su pie la puerta y esta se cierra.

-¿Tienes idea del daño que tú me has causado a mi? -ríe con malicia y presiona aún más esa navaja en mi garganta-. Axel y yo éramos felices hasta que tú apareciste. Te encanta estropear relaciones ¿verdad?

-Ni si quiera eran pareja -digo pero al momento me arrepiento porque presiona más la maldita navaja.

-Éramos felices a nuestro modo -susurra otra vez.

Me lleva hasta el comedor y me sienta en una silla, saca unas cuerdas de no sé dónde y empieza a atarme las manos detrás del respaldar de la silla.

Tengo miedo, ahora si tengo miedo.

Las lágrimas no han cesado y mi corazón palpita desenfrenado.
No se me ocurre nada para escapar de esta.

Kiara termina de atar mis manos y me sonríe. Ahora ata mis pies a las patas de la silla y me quita los zapatos de taco.

-¿Regalo de Axel? -me mira levantando una ceja.

-Si -susurro sosteniendo su mirada.

Me lanza una sonrisa amarga y niega con la cabeza.

-Una razón más para odiarte, él nunca me regaló cosas.

-Yo no sé lo pedí -la miro.

-Yo tampoco y sin embargo no me dio nada. Fueron más de dos años de relación -se lamenta.

Tal vez la entiendo un poco, me puedo poner en sus zapatos, pero yo nunca espero nada de nadie y lo material poco me importa.

-¿Por qué me haces esto? -me atrevo a preguntar.

-Es obvio ¿no?

-Quiero saber exactamente el por qué -digo con un poco de recelo.

He estado intentando safarme de manos y no lo consigo.

-Axel es el único hombre que de verdad me ha importado, y tú te has cruzado en mi camino. Si te mato, él ya no será feliz contigo...

-¿Y contigo si? -empiezo a recobrar mi actitud al ver como ella se empieza a quebrar sentimentalmente.

-No, porque seguro iré a prisión pero por lo menos voy a disfrutar matar lentamente a la mujer que hizo de mis días un martirio al haberme quitado lo que más amaba -dice esto mientras acaricia la navaja con los dedos.

Axel ya debería haber llegado, ¿Dónde está cuando lo necesito?

Al escuchar su macabra idea me vuelvo a derrumbar internamente y las lágrimas continúan saliendo por mis ojos. No me merezco morir. Hay tantas cosas que quiero hacer y tantas cosas que quiero disfrutar.

Solo míaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora