Nael.
Estoy parada frente al espejo de mi cuarto de closet, llevo puesto un vestido largo que cubre mis piernas. Hace dos días mis padres han llegado y no se han dado cuenta de mis heridas porque he comprado faldas y vestidos que me cubren todas mis piernas. Las heridas ya han sanado un poco pero estan rojitas aún. Espero que no me queden cicatrices, me he estado poniendo la crema y he hecho todo lo que Zack me recomendó.
Miro mi muñeca y el reloj marca las seis y media de la noche.
Hoy es mi cumpleaños no he hecho nada más que fingir sonrisas por todos lados.
En la universidad, Bart me regaló un ramo de rosas blancas precioso, se ha vuelto un buen amigo, le dejé muy claritas las cosas y le dije que si me volvía a besar las cosas se pondrían muy feas.
Mis compañero de aula con los que me llevo muy bien me hicieron pasar un momento muy bochornoso cuando me pidieron que pase al frente para cantarme el cumpleaños y me puse tan roja como un tomate cuando tropecé con una pupitre y casi me estrello con el piso, todos se empezaron a reir, hasta yo; pero salvo de eso fue un buen día en la universidad.
En el trabajo, mis tíos realizaron una especie de reunión con los trabajadores más cercanos y almorzamos en un bufete. Me encantó lo que hicieron.
Cada cosa que hice hoy, hasta respirar, me recordaba a Axel. He sido tan cruel con él. Hoy en la madrugada se me había marcado su número en un intento de borrarlo. Sabía que si me quedaba con su contacto lo más seguro era que yo lo llamara. Asi que lo borré y me dediqué a llorar el resto de la madrugada.
No me quiero casar. Aún no.
Debo admitir que todo lo que me ha sucedido ha sido tan rápido que apenas he podido asimilarlo. Casi muero y me piden matrimonio.
Lo amo, que de eso no haya duda. Sólo me siento aterrada.
Tengo veintitrés años recién. Quiero vivir más cosas y experimentar. No me quiero atar tan rápido a alguien.
Estar a su lado es maravilloso pero su pasado me afecta y no pienso permitir que más cosas de él me hagan daño.
Podrían pensar que estoy loca pero la verdad estoy muy confundida.
Peino mi cabello hacia un lado y salgo de mi habitación, al cerrar la puerta una lágrima de escapa de mis ojos y limpio rápidamente con el dorso de mi mano.
Deseo verlo hoy.
Respiro ondo y me asomo por el barandal donde comienzan las escaleras de caracol. Mis padres, Alish y Thiago, Milliam y Zack, mis tíos y Lucy junto con Nina y su bebé, me miran desde el salón y cuando empiezo a descender aplauden.
Al ver a todos reunidos, mi corazón se hace chiquito al no ver su rostro.
¿Que esperabas? ¿Que viniera después de como lo trataste?
Mis padres ha insistido en hacerme una cena familiar y no me pude negar a pesar de que quería quedarme sola toda la noche encerrada en mi habitación y llorar, lo cual se ha hecho mi rutina.
Cuando llego hasta ellos, todos me felicitan uno por uno y cuando llego a Milliam me detengo un poco más de la cuenta.
-Feliz cumpleaños, Nael, querida -me abraza de una manera tan cálida que me hace sentir bien.
-Gracias -le devuelvo el abrazo, me separo ligeramente y busco su mirada-. Se que no tengo derecho a preguntar por él, pero ¿Dónde está? -susurro para que no me escuchen los demás.
Nadie sabe sobre nuestra ruptura a excepción de Alish, Thiago, Zack y Milliam. Los padres de Axel me llamaron en la mañana para felicitarme y para que los disculpara porque no iban a poder venir, la señora Jessy me envió un vestido de Gucci por la tarde, un hermoso vestido de estampado original. Me siento mal de cierta forma con ellos por todo lo que le he hecho pasar a su hijo.
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Solo mía
RomanceNunca habría imaginado que la rutina que había establecido en mi vida cambiaría en menos de lo que dura en pestañeo. Un pestañeo, solo eso un pestañeo fue lo que destapó un mar de secretos y de sentimientos que jamás había experimentado de forma tan...
