No había vuelto a ese lugar hace años, y la mayoría de mis recuerdos acerca de este eran aterradores.
Después de todo no tenía un aspecto muy distinto al que yo creía, las murallas se encontraban desechas y desde afuera podía notarse la inestabilidad de las paredes.Ademásel palacio poseía su propia aura de oscuridad, creando un ambiente sombrío y solitario.Quería decir algo, pero las palabras no se formaban en mi boca, me sentía inmóvil, atrapado en un estado de shock. De pronto un sonido extraño corrió por mi odio, un grito agudo que repetía con dolor mi nombre, entonces las imágenes de mis pesadillas invadieron mi cabeza.
- Madre – dije.
Pavel se volteó para observarme pero para ese momento yo ya estaba corriendo en dirección al castillo.
Recorrí el lugar salteándome varias partes, sin dar mucha atención a lo que me rodeaba. Mi único objetivo era llegar a la habitación y no parar hasta encontrarla. Me tomó un rato orientarme, pero al fin y al cabo terminé dando en el sitio correcto. Mis piernas frenaron ante el marco de la puerta, o mejor dicho, lo que quedaba de este. El miedo me atacaba, pero la intriga me obligó a observarlotodo. El cuarto se encontraba vacío, a excepción de un viejo y enorme armario en una pared, y de las ventanas rotas por donde volaban lo que sería restos de cortina hacia el interior de la habitación. El dolor y la tristeza dieron conmigo,pero me obligué a reprimir mis lágrimas y solo me desplomé en el suelo. Mis pesadillas se reavivaban en aquel lugar, y quizá por eso no me permití llorar. Ya lo había hecho varias veces de pequeño, y los años me habían enseñado que por más que lo hiciera mis penas jamás se irían.
Mi padre no tardó en encontrarme. Juntos contemplamos la escena por varios segundos. Con mucho cariño puso su mano en mi hombro y acarició delicadamente mis castaños cabellos. Era extraño verlo cumplir el papel que Adela tenía conmigo, pero eso no hizo que desagradeciera el gesto que me estaba dando.
-Lamento haberte traído aquí por primera vez en tu cumpleaños. Es solo que, no se me ocurrió un mejor momento para hacerlo – dijo en tono de disculpa – Adela no estaba de acuerdo...pero creo que ya estas lo suficiente mayor y fuerte como para enfrentarlo.
Levanté mi vista hacia Pavel. No tenía palabras para responderle pero hice lo posible para decir algo.
-Gracias - fue lo único que logré decir.
Nos alejamos del lugar por un rato, y fuimos a recorrer todo el palacio. En las paredes se podían ver cuadros de antiguos reyes, entre ellos mis abuelos y mis padres, y unos pocos muebles decorando el ambiente. La sala del trono estaba completamente destruida, lo único que quedaba era un pequeño desnivel más alto en el suelo, donde de seguro deberían de estar los sillones reales.
-Luego de la Noche Oscura se decidió desalojar el castillo- anunció Pavel-Creemos que la mayoría de las pertenencias fueron robadas por sirvientes o ladrones. Pero a decir verdad nunca lo había visto tan vacío.
-¿Habías venido aquí antes, es decir, luego de la invasión?- pregunté.
-Solo unas veces.
- ¿Puedo saber para qué?
No quería molestarlo, pero el solo pesar que mi padre había vuelto aquí por alguna razón me intrigaba.
-Pues, tenía mis motivos...
Se quedó mudo luego de decir eso y después de unos segundos de incómodo silencio inspiró profundamente como intentando juntar valor.
-¿Louis, recuerdas a aquella niña que nombrabas cuando eras pequeño? – preguntó de una vez por todas.
ESTÁS LEYENDO
TRAVESÍA
AventureLouis es un príncipe con un difícil pasado. Desde que Jude, la Reina de la Oscuridad, atacó su reino, su vida no ha sido más que una miseria. Aquella noche no solo perdió a su familia y amigos, sino que también su corona. Por su seguridad fue apar...
