Mingyu revolvió su oscuro cabello mientras su pierna iba de arriba hacia abajo con rapidez, su escritorio estaba desordenado y lo único intacto era el teléfono a su derecha esperando sonar, algunos papeles volaron al suelo siendo empujados por el aire acondicionado y en un arrebato de desesperación tomo con brusquedad el teléfono levantando cuando su mente le jugo la pésima broma de hacerlo sonar en su cabeza. Pero nada, volvía a esperar como el miércoles anterior la llamada de algún agente chino. Su secretaria asomo con timidez la cabeza por la puerta entreabierta de su oficina, la podía ver, porque a excepción de la puerta las paredes eran de vidrio transparente. Soltó un fuerte suspiró y levanto la cabeza para encarar a la delicada chica.
—¿Qué sucede, Umji?— preguntó con delicadeza intentando no sonar agresivo con su tierna ayudante primeriza, la chica se abrió paso y dio pequeños pasitos con una sonrisa discreta mientras juntaba sus manos sobre su estómago. Si Mingyu estuviera menos estresado hubiera soltado una risilla de ternura, pero no, su cabeza estaba tan abrumada que el paso lento de la secretaria le pareció eterno.
—Llamaron del hospital, un agente chino está en la habitación de Xu Minghao.— citó Umji sin levantar el rostro. Mingyu maldijo en voz baja levantándose de su asiento y tomando su abrigo con rapidez, se contuvo de regañar a la chica por no hacer uso del teléfono y salió de su oficina rodeando a la secretaria y pasando de largo sin responderle. Sacó sus llaves y se subió a su coche arrancando tan pronto como cerró la puerta.
Evadió como pudo el tráfico y tomó su celular pasando su pulgar por la pantalla táctil, buscó el número del doctor que atendía a Minghao simplemente para reclamarle su incompetencia al dejar pasar un agente chino sin preguntarle primero, también regañaría a los policías que lo permitieron tan pronto llegara. Mandó un rápido mensaje y lazo el celular a los asientos traseros murmurando malas palaras mientras esquivaba los coches y pasándose luces rojas en el proceso, el hospital no estaba tan lejos de la estación pero su apuro era más por enojo que por urgencia. Se estaciono frenando de golpe y arrebatándole el preciado lugar a otro coche, se bajó del auto y saludo al enojado conductor que pitaba el claxon con enojo, se quitó los lentes oscuros guardándolos en su abrigo y entro al edificio pasando la recepción con su placa levantada a la mujer, ella solo hizo una mueca y regreso a su trabajo. Subió al elevador oprimiendo el doceavo botón ignorando a un chico que corría por alcanzarlo, las puertas se cerraron y se burló un segundo.
Las puertas se abrieron dejándolo salir disparado del ascensor, ignoró varias puertas divisando a lo largo del pasillo a sus dos agentes jugando entre ellos, detestaba a los primerizos, los que llevaban más tiempo en el trabajo solían aburrirse en vez de tontear entre ellos, llegó en el momento justo que uno de ellos perdía y debía recibir un manotazo del contrario, carraspeo y ambos chicos voltearon enderezando sus espaldas por inercia volviéndose rectos frente a su mayor. Mingyu levanto una ceja en respuesta y uno de ellos apunto a la puerta.
—El agente chino está adentro.
—Lo sé, Lee. Lo que no se es porque está adentro, no debieron dejar pasar a nadie.— Regaño tallando su ojo derecho con su muñeca, Lee se encogió en hombros y su compañero se mordió el labio desviando su vista. —Chan, Samuel, no estoy aquí para darles un sermón, deben saber cuál es su trabajo. No deben dejar pasar a nadie que no sea el doctor Hong o yo, no está permitido, aun si fuese el mismísimo presidente de China o Corea, nadie entra sin mi permiso ¿está claro?
Ambos policías asintieron y se apartaron para darle paso a Mingyu, la puerta se cerró detrás de él y con discreción Samuel golpeo ambas manos de Chan reclamándose el vencedor.
Los ojos de Mingyu se posaron primero en el doctor Hong que permanecía de piel frente al ventanal, sus ojos estaban posados sobre la máquina que dictaba los signos vitales de Minghao, los claves conectaban al frágil chico y la intravenosa siempre le daba un cosquilleo a Mingyu sobre su mano derecha. Entonces miró con atención al intruso que no perdía detalle del rostro pálido del paciente, un agente chino que no respetaba su importante regla le era mas estresante que esperar su llamada que por cierto jamás había llegado. Camino hasta él posicionándose a un lado y pasando de largo al doctor.
—¿Cuánto tiempo lleva así?— Mingyu se ofendió por lo descarado que estaba siendo el chino, porque antes que cualquier pregunta debería ir una disculpa por no haber respetado su acuerdo.
—Hoy se cumple una semana.— Respondió el doctor Hong con tranquilidad. —Se tuvo que inducirle a un coma, perdió demasiada sangre y presentaba un severo caso de desnutrición, no sabemos cuándo despertara pero está aceptando bien el tratamiento, solo es cuestión de esperar.
Vaya doctor fiel que le había ido a tocar. Mingyu se cruzó de brazos esperando la cordial presentación del joven chino, pero despues de varios segundos en silencio le estaba quedando claro que no vendría ninguna. Lo examinó una vez más, parecía joven y apuesto, quizás no tan joven como él pero sin duda su edad debía rondar entre los 20 y 30, tal vez más viejo que 25.
—Kim Mingyu.— Se presentó una vez tuvo la atención del agente extranjero, entrelazo sus manos y de inmediato retiro la suya para colocarla en su bolsillo. —Esperaba una llamada.— aclaró esperando una respuesta satisfactoria.
—¿ha llegado?
Mingyu curveo los labios tratando de formar una sonrisa, pero mostraba con claridad su molestia ante la respuesta del agente. Una sonrisa sincera apareció en los labios del chino.
—Wen Junhui, agente del Ministerio de Seguridad Pública de la República Popular China.— Mingyu asintió con inseguridad conociendo la fama de la policía china, no estaba de acuerdo con compartir su caso con un agente chino, pero dado a las condiciones de la víctima no le quedaba de otra más que trabajar en equipo o cederle el caso a la policía China, cosa que no haría. —Quería ver antes el estado de la víctima, no se me da perder el tiempo dando vueltas por la ciudad. No me mal interprete, Corea debe ser hermoso, pero hay trabajo que hacer.— Junhui juntó sus palmas y se inclinó un poco frente al doctor Hong, caminó a la puerta esperando a que Mingyu lo siguiera y asi se hizo. —¿Dónde están sus cosas? Me gustaría mandarlas a China para que busquen algo que sirva para la investigación, no se puede decir mucho de simples fotografías.
Fotografías que la policía China solo poseía, su investigación se había visto detenida gracias a la insistencia del gobierno chino a colaborar, una semana y no habían podido abrir las cajas que resguardaban la evidencia, no habían podido recorrer el lugar donde encontraron a la víctima y solo se habían limitado a darle los cuidados necesarios en el hospital, lo que debieron empezar de inmediato se detuvo por una semana. Ahora, el agente Chino llegaba y quería liderar el rumbo de su caso como si estuvieran en su país natal. Mingyu contuvo sus ganas de insultar a la policía extranjera.
—No será necesario, están resguardadas en el laboratorio, se dará paso a...— Fue interrumpido por la confusión del chino al salir del edificio.
—No recuerdo donde deje mi auto...
Mingyu contuvo sus ganas de golpear su cabeza contra la pared.
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Dog collar. [Seventeen]
Fiksi PenggemarHoshi debe aprender a vivir recluido contando solo con la compañía de Woozi y su extraño secuestrador. Por otra parte, una investigación se abre cuando un joven chino es encontrado en un bosque de Corea, es un caso extraño y aunque a Mingyu no le g...
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