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La suave melodía de Jeonghan inundaba la habitación. Tan ligera y agradable que en vez de despertarlo solo logró adormecerlo. Si Seungcheol fuera un poco más estricto consigo mismo se hubiera levantado diciéndose que no podía perder un día de trabajo, le hubiera pedido a Jeonghan que hiciera café y lo hubiera mandado a trabajar, pero su suave melodía colocaba una larga escalera que lo separaba de su sentido de responsabilidad. Ni siquiera escuchaba la letra, no entendía si era una canción conocida o solo un par de silabas.

La cama se volvió tres veces más cómoda y el ambiente cálido, el sol no se tornó una molestia y tampoco el cantar de los pájaros que se acompasaba con la melodía de su pareja. El dulce aroma se hizo presente, la fragancia de Jeonghan logró inundarlo más en ese mar de placenteras sensaciones.

—¿Vas a dormir toda la mañana?— Le preguntó Jeonghan.

Asintió.

—Solo un poco más.

—Perderás el trabajo y no será mi culpa.— Canturreó su pareja recostándose sobre su espalda, otorgándole un peso agradable que tranquilizó su respiración. —Te tendría más tiempo para mí.

Seungcheol sonrió removiéndose un poco para atraparlo en sus brazos. Lo giró tirándolo a la cama con cariño y hundiendo su nariz en el sedoso cabello de su pareja.

—Tú eres el que muchas veces tiene demasiado trabajo. Yo deseó tenerte siempre para mi.— Murmuró sin abrir los ojos. —Algún día te amarrare a la cama, antes no salías de ella.

—Eso es porque me gusta mi trabajo.

—¿te gusta más de lo que te gusto yo?

Abrió un ojo para enfocarlo, con duda. Jeonghan le entregó una bella sonrisa que lo contagió segundos despues recordándole que era imposible mantenerse serio ante él, bajando su guardia. Se acercó con algo de brusquedad, una a la que ambos estaban acostumbrados por jugar de esa manera.

—Te amo.— Le respondió Jeonghan.

—¿aunque te amarrara a la cama?

Jeonghan rió.

—Aunque hicieras cualquier cosa. Incluso te amaría si me dejaras. ¿y tú Seungcheol? ¿ me amarías incluso cuando me equivocara?

Choi chocó con algo de delicadeza su frente con la de Jeonghan, mostrando su gran sonrisa que dejaba ver sus perfectos dientes. ¿Cómo no amarlo? Lo besó aun pensando su respuesta, dejando que sus labios lo guiaran a una. Cuando se apartó ya tenía la respuesta.

—Te amaré siempre. No importa lo que pase.

Tan pronto término de hablar despertó sobre la incómoda mesa de la vacía habitación. Aquellos sueños mezclados con el pasado no dejarían de atormentarle, nunca.

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La primera vez que Hoshi volvió a ver la luz de la luna estaba haciendo frio, tomó con fuerza la mano de Woozi y de vez en cuando lo abrazaba abrigándose a sí mismo. La cadena colgaba tendida sobre la distancia de Dk y ellos, como si fueran perros, pero por más loco que pareciera eso no le molestaba a Hoshi. Ya había aprendido bastante bien que molestarse sobre cualquier cosa que Dk hiciera estaba mal, Dk solo era un pequeño.

Los árboles y el sonido de la noche le quitaron las ganas de salir corriendo, de intentar huir ahora, no había sentido alguno para él en correr intentando alejarse, probablemente moriría tan pronto se perdiera en el basto bosque. También se negaba a dejar a Woozi a su suerte, y aunque fuera poco creíble tampoco quería dejar a Dk, no deseaba abandonarlo.

Dog collar. [Seventeen]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora