XLI

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Wonwoo tomó su sexto café en la noche, sus ojos estaban cansados y su escritorio temporal estaba hecho un desastre, frituras regadas por donde viera e incluso una bebida energética regada en el suelo, deseaba llegar a su casa y dejarse caer en la cama con la luz de las velas tranquilizándolo, pero no, tenía que estar en esa pequeña habitación porque la evidencia no podía salir del edifico, así que le tocaba quedarse toda la noche observando las grabaciones día por día, cada vez que cerraba los ojos y se dormía tres minutos tenía que regresar el video y observar lo que se había perdido, estaba agotado. Bostezó y acomodo su cabello con los dedos, quería dormir, recostarse porque la espalda lo estaba matando, pero tenía que investigar rápido si querían respuestas.

—Ella te está engañando— Le dijo a la pequeña televisión mientras le daba un sorbo a su café, era una pequeña historia que iba siguiendo, la chica llegaba con quien debería ser su novio y entre días llegaba con otro, pronto descubrió que ambos chicos llegaban juntos los viernes para pasar tiempo juntos, eran amigos. —Tu amigo es mucho más apuesto ¿Qué esperabas?

Cualquier cosa para distraerse era buena, no dejaba de prestar atención pero tampoco moriría del aburrimiento viendo a la gente pasar.

—No llores, sabias muy bien que ella no te quería ¡Le apenaba que le tomaras de la mano!— y se rió de lo patético que estaba siendo él mismo, estaba tan aburrido que había comenzado a hablar solo y a lo que parecía ser su novela preferida. Dejo de lado el café y suspiró. —Tu eres nuevo...— murmuró acercándose a la pantalla tratando de observar al chico que caminaba al mostrador. —No hay nadie en la cafetería, bueno, al menos puedes hablar tranquilamente con el empleado... curioso.

Wonwoo adelantó la grabación, ya regresaría despues, cuando volvió a ver a aquel chico fue al día siguiente, a la misma hora y de la misma manera. Siguió notando la irregularidad con la que asistía a la cafetería, a veces dos o tres días seguidos y despues no aparecía en una semana o dos días, con forme pasaban los días su presencia se hacía un poco más constante hasta el punto de verlo todos los días ahí por tres semanas. Todos los días hablando con el mismo empleado, parecía estar decayendo, pero no estaba seguro, Wonwoo jamás había sido un fan en las actitudes ajenas. Las visitas siguieron hasta que un día se detuvo, dejo de ir y las siguientes grabaciones no lo volvieron a mostrar. Regresó al último día en el que lo vio, el empleado lucia igual que siempre, alegre y animoso, pero el chico misterioso parecía ¿triste? De cualquier manera hubo una conversación que no podía escuchar, despues de eso no hubo nada. Regresó un día atrás, y otro, y otro, y otro sin encontrar nada fuera de lugar hasta llegar a algo diferente, un detalle que ni siquiera él notaria tan fácil; el empleado escribiendo un número telefónico, o eso parecía ser, el cliente lo recibió y se fue, una semana despues él ya no regresó. Quizás era importante, tenía que decirle a Mingyu.

Tan pronto se colocó de pie volvió a caer en la silla, estaba exhausto y con sueño, suspiró y observó el techo pensando en lo bueno que sería llegar a su cama y recostarse. Le dio un último sorbo a su café y lo dejo caer a un lado.  

Dog collar. [Seventeen]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora