Lorenzo
Sonrío al sentir los dedos tibios de Valentina recorrer mi pecho desnudo con despreocupación y ternura. Lleva haciendolo por aproximadamente tres minutos y creo que no se ha dado cuenta de ello porque está muy concentrada viendo televisión.
No entiendo ni la mitad de lo que dicen, nunca fui muy bueno en los idiomas pese a que mi madre me obligó a estudiar tres a lo largo de mi vida.
-Tengo hambre.
Los ojos café de mi novia finalmente se despegan de la pantalla y se posan en mí. Tiene unas ligeras ojeras bajo sus ojos debido a mi presencia.
Hemos intentado aprovechar al máximo nuestro tiempo juntos, después de todo mañana me marcho y no la veré por otros tres meses. Recorrimos las calles de la ciudad de arriba a bajo, fuimos al cine, a museos, paseamos en autobús y comimos mucho.
Valentina ha pasado las últimas noches en mi habitación de hotel y nos hemos dormido cuando el sol ya se encontraba en el cielo debido a que hablamos hasta el cansancio cada noche. Y otras cosas también hasta el cansancio.
-Yo también pero estoy muy cómoda.
-¿Quieres que pida comida a la habitación?
-¿Estás loco? -sus ojos se abren más de costumbre y no puedo evitar reír-. Nos costará una fortuna.
-Entonces vístete con algo que no sea un pijama y vamos por comida.
-Tú también estás en pijama
Niego con la cabeza, sin borrar la sonrisa de mi rostro.
-Estoy en boxers.
Blanquea los ojos y sin decir más, aunque con un atisbo de sonrisa en sus labios, se pone de pie.
-Me daré una ducha y no, no puedes unirte.
Hago puchero ante sus palabras y finalmente la sonrisa en su rostro hace acto de presencia.
-Apurate, mujer.
-¿O qué?
Cruza sus brazos bajo su pecho y deposita el peso de su cuerpo sobre una pierna. Sé que intenta lucir intimidante pero sólo consigue verse adorable.
-O tendré que entrar contigo.
♡
Su mano se encuentra sobre la mía y no deja de tirar de ella en un fallido intento para que camine más rápido. No lo logrará, salí a correr por la mañana, mientras ella dormía, y ahora estoy tan cansado que dormiría por un día entero.
-¡Lorenzo! ¡Nos queda una sola calle! -chilla frustrada y finalmente deja de tirar.
-Y no sucederá nada si llegamos dos minutos después.
-Podría morir de hambre.
-No es cierto.
Bufa en consecuencia y finalmente se rinde. He ganado y no puedo evitar celebrar mentalmente. Si lo hiciera frente a ella volvería a caminar rápido y me niego a pasar por lo mismo.
Finalmente llegamos al restaurante donde almorzaremos por decisión de Vale y, tal como esperaba, hay muchas mesas libres.
-¿Puedes pedir una pizza? -pregunto, sin sentarme frente a ella en la mesa de dos-. Necesito ir al baño.
Asiente con la cabeza mientras suelta una carcajada y yo camino rápido hacia el baño de hombres. Mi teléfono suena en el camino y no dudo en responder al ver que se trata de mi madre.
-Hola, ma.
-¡Lorenzo! ¡Que bueno que contestas! -su voz suena desesperada y no puedo evitar imaginarme el peor escenario de todos. Ella suele tener todo bajo control y siempre suena calmada, incluso cuando se encuentra en una discusión.
-¿Mamá? ¿Qué ha sucedido?
-Tu hermana -finalmente rompe en llanto y del miedo se me han ido las ganas de orinar.
-Mamá, necesito que seas clara.
-¡Se escapó! Se llevó el auto y desapareció en la mitad de la noche. Sólo dejó una estúpida nota.
Llevo mi mano libre hasta mi cabello y lo jalo con frustración. Sabía que sucedería tarde o temprano, mis padres son muy exigentes con Candelaria y ella no ha nacido para ser la hija perfecta. Y no puedo culparla, yo también escapé de casa en cuanto tuve la oportunidad.
-Tranquila, volverá pronto.
-¡Se llevó todos sus ahorros! ¿Tú le diste dinero? Porque encontré una lista en su habitación y allí decía que tenía mucho dinero. Yo no le he dado tanto.
-Me pidió dinero la semana pasada, no creí que se escaparía -suspiro y por un momento quiero asesinar a mi hermana. ¿No podía esperar hasta que volviera de viaje?-. ¿Joel está con ella?
-Sí y sus padres no están preocupados -su llanto finaliza y es enojo lo que escucho en sus próximas palabras-. Esos hippies, yo sabía que no debía permitir a Dela pasar tiempo con ellos.
-Bien, mamá. Debo irme, te avisaré si puedo comunicarme con ella.
Mamá emite un sonido extraño que tomo como una despedida e inmediatamente corto la llamada.
Mi hermana está jodida. La enviarán a un convento.
Vuelvo a la mesa con la mente en la última conversación que tuve con mi hermana. No dijo nada sobre escaparse, me pidió dinero para un tatuaje y creí que sería divertido que se hiciera uno como una travesura.
Mi padre me va a matar.
-¿Está todo bien?
Miro a Valentina, su mano se ha posado sobre la mía y no sé en qué momento me he sentado.
-Dela escapó de casa.
El asombro en su rostro es todo lo que necesito para terminar de llegar a la conclusión de que definitivamente mi hermana va a matarme.
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Hola, espero que tengan un bello día y que les haya gustado el capítulo.
No se olviden de comentar en el apartado anterior qué capítulo de la historia les gustaría que fuera narrado por Lorenzo.
Los invito a leer Mala suerte, Lucy una historia corta que pueden encontrar en mi perfil.
P.d.: he retrasado el estreno de Conectados dado que no me convencía lo que tenía escrito y comenzaré desde cero.
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Enlazados
Short StoryValentina y Lorenzo viven en el mismo edificio, uno sobre el otro. Su relación comenzó con el pie izquierdo desde el día en que él se mudó. Valentina se encuentra en el último año de su carrera universitaria, tiene el mejor promedio de su promoció...
