¡Hola! ¡Tanto tiempo!
Antes de dejarles el capítulo quiero darle dos buenas noticias:
1- Enlazados ha superado las ciento veinte mil lecturas.
2- He sido seleccionada por el perfil oficial de RomanceEs de wattpad como la autora destacada del mes.
Para ambas noticias no tengo más nada que decir que ¡gracias totales!. Sin ustedes, insisto, nada sería posible y cada día me hacen un poquito más feliz.
Los quiero un montón y espero que todos tengan un bello día.
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Lorenzo
Sábado 1 de octubre, por la noche
Salgo del edificio acompañada de Valentina, es noche de cine y finalmente le toca conducir. Prácticamente camina dando saltitos y no puedo evitar mirarla con ternura. Es una niña atrapada en el cuerpo de un adulto.
Por costumbre cada vez que salimos manejo yo, me distrae y me ayuda a relajarme. A su lado eso es realmente importante, me altera de un modo que no creí posible.
A pesar de su caminar peculiar, se encuentra callada lo que me preocupa. Tengo miedo de que se sienta incómoda conmigo debido al beso que le di el día en que volvió. La extrañaba tanto y se había comportado tan linda conmigo que no pude controlar mis impulsos.
La besé. Y fue quizás la mejor decisión que he tomado este año.
—¿Todo en orden? –pregunto mientras sostengo la puerta del edificio para que salga.
Asiente y sonríe, lo que me tranquiliza.
—Está noche me toca elegir la película –suelto para evitar la incomodidad del silencio.
Sus ojos se posan en mí y arquea una de sus cejas.
—¿Por qué?
—La última vez escogiste tú.
Niega con la cabeza, teatralmente indignada. Es algo que me encanta de ella, siempre te puede sorprender a pesar de lucir tan seria.
—Eligió Vicky.
—Tú la invitaste.
Ladea la cabeza, divertida.
—No pierdes nunca, ¿no?
—He perdido muchas veces contigo –admito en un susurro, temiendo que escuche mis palabras y las malinterprete.
Llegamos al estacionamiento y saca la alarma del auto. Ella sube aún emocionada y sigo su ejemplo, conteniendo una sonrisa.
—¿Por qué esa cara?
Miro el auto y luego a ella, intentando explicarle así la conclusión que he sacado. Sin embargo, luce confundida.
—¿Por qué tan pequeño?
—No es pequeño.
—Eso es porque eres enana –bromeo, conociendo su respuesta de antemano.
—Mido más que el promedio.
Río con ganas y niego con la cabeza. ¡Sabía que diría eso!
—No es mi culpa que seas una jirafa.
—¿Una jirafa? –arqueo un ceja y comienzo a reír abiertamente-. ¿En casa no te enseñan mejores insultos?
Frunce el ceño, ya se enojó.
—No es gracioso.
—Claro que sí.
Blanquea sus ojos y en silencio pone el auto en marcha.
Permanecemos en silencio unos minutos y no pudiendo soportarlo un segundo más decido hablar. Me gusta charlar con ella, es divertida y me hace sonreír hasta que mis mejillas duelen. A esa clase de personas hay que mantenerlas cerca
—Disculpa por insultar tu auto, es bonito.
Me mira y vuelve a arquear una ceja. Hace eso mucho cuando se indigna.
—Claro que no es bonito como mi camioneta pero lo es.
—¿Acaso tienes un problema con lo pequeño?
Abro mis ojos sorprendido, no esperando esa respuesta. ¿Lo pequeño?
—¿Disculpa?
Seguramente luzco confundido y la verdad es que lo estoy.
—Primero mi perro, luego mi auto y por último yo.
Río. Bien ahí, enana.
—Créeme que adoro todo en esa oración.
—Creo que la causa de tu problema es un miembro pequeño.
Abro mis ojos cual platos y no puedo evitar reír. Luce tan abochornada por decir eso que no me molesta que haya insultado mi pene.
—¿Un miembro pequeño? –mis labios cosquillean por el anticipo de una sonrisa.
—Ya sabes, lo que cuelga entre tus piernas.
Sus mejillas se vuelven tan rojas que no puedo evitar pensar que es la persona más tierna que conozco y a pesar de que me gusta verla cómoda y haciendo bromas, no puedo contener mis ganas de molestarla un poco.
—Se llama pene.
—Sé cómo se llama –sus mejillas se vuelven más rojas si es eso incluso posible.
—Pues dilo.
—No.
—Vamos.
Niega.
—Dilo.
—No.
—Pene.
Blanquea los ojos, otro mal hábito.
—Madura.
—Pene.
—Basta ya.
—Pene –no puedo evitarlo y sonrío, complacido con su incomodidad.
—Lorenzo.
—Dilo.
—No.
—No te vendría mal un pene, sabes –suelto en broma y una carcajada escapa de mis labios.
Sin embargo mi risa se detiene cuando un pequeño puño impacta con fuerza contra mi brazo. Hoy no deja de sorprenderme.
Gimo de dolor porque realmente me golpeó con fuerza.
Ella sonríe y yo también.
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Enlazados
Cerita PendekValentina y Lorenzo viven en el mismo edificio, uno sobre el otro. Su relación comenzó con el pie izquierdo desde el día en que él se mudó. Valentina se encuentra en el último año de su carrera universitaria, tiene el mejor promedio de su promoció...
