—Así que...
Levanté ambas cejas en dirección a mi mejor amiga, dándole paso a seguir hablando.
Estábamos en el casino del colegio almorzando la comida más bacán de la vida; porotos.
No es ironía.
Ya sé que pa' la mayoría de las personas los porotos son asquerosos, sobre todo los de la junaeb. Pero pa' una persona que se la pasa comiendo hueás de comidas frías y sin amor; las legumbres son motivo de admiración po.
Incluso con tallarines pegotiaos.
—¿De qué porte era el paquete del daddy?
Lamentablemente la comida no alcanzó a terminar su recorrido a mi estómago cuando empecé a toser como loca, casi apunto de devolver los fideos por la nariz.
¡Un mes había pasado de la primera vez que tiramos y la Vale todavía me preguntaba eso!
—¿Cómo le preguntai esa hueá cuando está comiendo? —preguntó en tono reto mi mejor amigo, el Felipe. Mientras me daba golpecitos en la espalda— ¿la querís matar?
¡De pura suerte no terminé vomitando!
—Ay, pero si es una pregunta normal. —se defendió la Vale, ofreciéndome de su botella con agua. Obviamente la acepté de una y le di un sorbo gigante— le dai color, ahueonao.
—Esos temas son privados po, Valeria.
—¡Sale! —gritó pa' defenderse la susodicha— las mejores amigas nos contamos todo, sobretodo cuando son temas así. ¿Cierto?
Fruncí el ceño.
—No te voy a contestar eso. —le aclaré pa' que dejara de hacerse ilusiones.
—¿Qué? ¡¿Y por qué no?!
—Porque... —aclaré mi garganta y levanté uno de mis dedos pa' empezar a enumerar las razones— el Felipe está aquí...
—¿Te podí ir? —la Vale le exigió al recién nombrado, interrumpiéndome y haciendo que éste le tirara un pedazo de pan en la cara— con la comida no se juega, enfermo reculiao.
Cuanto amor y amistad.
—¿Te dai cuenta de lo inconsecuente que estai siendo al correrme cuando tú misma me pediste que me viniera a sentar aquí?
—Te pedí que te vinierai a sentar aquí porque nunca estai con nosotras —le contestó mi amiga mientras cruzaba ambos brazos sobre mi pecho— no es mi culpa querer compartir un poco de tiempo con quién considero mi mejor amigo. ¿Cierto, hueona?
Preferí guardar silencio porque me cargaba que me metieran en hueás de pleitos.
—Ustedes siempre me dejan fuera de sus temas de conversación po, obviamente me voy a ir si me siento excluido.
—Tú solito te excluyes cuando prefieres a la Cata por sobre nosotras.
Estaba empezando a sentirme incómoda con la mini discusión que estaban teniendo, pero por alguna razón no podía dejar de mirar.
De pura sapa y amante al drama.
—La Cata es mi polola.
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PAPI MECHÓN (editando)
Ficção AdolescenteDe como una cabra de cuarto medio se fija en un papá soltero, antipático y orgulloso.
