—¿Por cuánto tiempo se van a ir?
Elevé mis hombros mientras arropaba la taza de té con mis manos. Hacía caleta de frío y la mamá del Vicente me había hecho un té. Una dulzura mi...
¿Se supone que tenía que decirle suegra?
¿Tía?
¿O mejor la trataba por su nombre?
Sí, igual es como mejor eso.
Ella parecía ser del tipo de señora a la que le gustaba tutearse con los jóvenes, así que mejor la trataba por su nombre y era.
Lo único malo del asunto...
¿Cuál chucha era su nombre?
Nota mental: preguntarle al Vicente el nombre de su mamá.
—¿Y? cuéntame po, Momo.
Ni siquiera me molesté en corregirla.
Ella ya me había puesto su propio apodo y no había manera de volver el tiempo atrás a decirle que se lavara las orejas y que pusiera atención cuando le decían mi nombre.
Ojalá que en nuestra boda ella no diera algún discurso o sino que vergüenza escucharla decirme de esa forma culiá.
« Gracias momo por aparecer en la vida de mi hijo... »
No, por favor.
Levanté la vista pa' mirarla y luego alcé mis cejas. No había entendido bien.
—¿Qué cosa? —indagué.
—¿Cómo fue que pasó todo esto? —me apunto con su dedo índice y luego a la maleta tirada en el suelo— no me fui por tanto tiempo.
No sé, suegri. Los planetas se alinearon a mi favor y por fin me está yendo bien en la vida.
¡Y yo que voy a saber!
Estaba igual de sorprendida que ella.
—No tengo idea. —terminé contestando sinceramente.
—Yo siempre supe que esto iba a terminar así. —comentó en tono diva mientras hacía un gesto con su mano, restando importancia.
Casi escupí el té.
—¿Cómo?
—Estas cosas son fáciles de saber —me respondió con el tono de voz que usaban las señoras sabias— estoy vieja, pero no ciega.
¿Y si siempre lo supo por qué chucha no me lo dijo? Puta que me hubiera ahorrado hueás.
Crisis existenciales sobre todo.
—¿Nos vamos? —mi sugar daddy apareció por el pasillo mientras colgaba una mochila en su espalda, extendió su mano hacia mí pa' que la tomara y yo no dudé ni un segundo en entrelazar sus dedos con los míos— cualquier cosa; llámame y me vengo de una —le avisó a su mamá mientras le daba un beso en la frente— Nos vemos el domingo en la noche.
Dos días íbamos a tener pa' estar solos.
Auxilio me desmayo, no sé si estoy preparada psicológicamente para esto.
—¡Tranquilízate hombre! Ni que fuera la primera vez que me quedo sola con mi nieta.
—Es que no es la primera vez y por eso te lo estoy diciendo, mamá. —él le dijo en un tono serio como advertencia— te conozco.
Por mi parte no pude evitar reírme recordando cuando a ella se le olvidó que estaba jugando a las escondidas con su nieta.
Que agradable familia.
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PAPI MECHÓN (editando)
Fiksi RemajaDe como una cabra de cuarto medio se fija en un papá soltero, antipático y orgulloso.
