Vicente
—Te hace falta una mina.
Puse los ojos en blanco.
Me cargaba que me dijeran esa hueá.
Un amigo al que conocía de cuando era bien cabro chico y con el cuál estudiaba ahora en la universidad; había venido a mi casa a estudiar para una examen culiao que debíamos hacer la siguiente semana.
Confiaba harto en él, pero si algo me lateaba era que se metieran en mi vida.
—No necesito a una mina. —le dejé en claro levantando la vista en su dirección— aparte no tengo tiempo para una.
—Todos necesitamos a alguien. —contraatacó.
Fruncí el ceño.
—Yo no.
Me miró por un rato probablemente planteándose seguir o no tocándome las huéas.
—Yo creo que si. —insistió— ¿qué onda con la mina esa del trabajo?
Había empezado a moverme por la cocina cuando su pregunta me hizo detenerme frente a mi objetivo, lo miré, aún con mi ceño fruncido.
—¿De qué hueá estai hablando?
—La mina po, esa con la que hiciste un trabajo —me explicó en un tono un poco más serio— hace rato igual.
Abrí el refrigerador para sacar una botella de agua, la abrí y le di un sorbo.
—¿La Amelia?
—Sí —asintió con la cabeza mientras pasaba una mano por la parte de arriba de su pelo, miraba a todos lados menos a mi y eso era raro— ¿te gusta?
—No —apoyé mi hombro en el refrigerador y cruzándome de brazos; lo miré con atención— ¿por qué?
—Es que cómo hiciste un trabajo con ella, en su casa... creí que había algo turbio ahí —explicó volviendo a mirarme con su cara animada de siempre.
—No.
Tiré de la botella hacia arriba pa' después agarrarla cuando estuviera cayendo.
Repetí el acto un par de veces mientras conectaba unas ideas para después sonreír cuando ya había cachado lo qué pasaba.
—Te gusta la Amelia. —sentencié.
El Javier levantó la cabeza contestando demasiado rápido.
—Na' que ver.
Me reí.
—Ya no podí ocultarlo —levanté ambas cejas con una sonrisa— atrapado.
Puso los ojos en blanco, haciéndome reír aún más. Tomó uno de los cuadernos que estaba sobre la mesa y me dio una mala mirada.
—¿Podemos seguir estudiando o me querís seguir molestando?
—Te gusta a ti no más.
—Sí oye.
—Igual no tiene nada de malo que te guste la Amelia —insistí, sólo pa' huebiarlo— es buena onda, estudiosa, bonita, inteligente, aunque igual es media liberal... eso podría ser penca pa' ti, un punto en contra.
Golpeó el cuaderno contra su cara para después mirarme con claro fastidio.
—De verdad me quiero sacar buena nota.
—La Amelia siempre se saca buenas notas...
—¡Puta oh el culiao!
Seguí riéndome mientras tomaba un libro y empezaba a subrayar información con el destacador.
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PAPI MECHÓN (editando)
Teen FictionDe como una cabra de cuarto medio se fija en un papá soltero, antipático y orgulloso.
