"Me enteré que las personas más rotas son las que más se entregan". ISV.
El silencio a su lado no era malo y menos incómodo ambas disfrutábamos de la noche, del momento, siempre fue así con Johana cada momento lo disfrutábamos sin esperar nada de la vida lo malo fue que yo dejé de vivir a su lado sin darme cuenta de ello.
El reloj marcaba cerca de las tres de la mañana, desperté a Johana lo cual se me hizo difícil pues ella una vez caía en su sueño no había poder humano que la despertará parecía una morsa disfrutando perezosamente de la noche.
Con mucho esfuerzo arrastró sus pies al auto y subió.
Estaba muy callada y aún que no era incómodo sabía que en su cabeza las dudas le rondaban, podía verlo en su manera de actuar, esa manía que tenía de morder sus labios cuando está nerviosa, o de jugar con las puntas de su cabello cuando tenía algo que decir pero no de animaba, la manera de rodar sus ojos y estar mirando cualquier objeto o lugar para no mirarme a mi, esa manía de sonreír cuando sabía que la he descubierto.
- Por que siempre haces eso?.
- Hacer qué cosa?.
- Justo eso... Mirarme de esa forma tan profunda, por qué siempre lo haces si sabes que me pone nerviosa.
- Es inevitable no mirarte y más si siempre terminas poniendo esa sonrisa tan hermosa que te caracteriza.
- Basta tonta, es increíble cómo no has cambiado durante todo este tiempo... Creí, creí que lo sucedido... Bueno, lo sucedido te haría ver las cosas de una manera distinta.
- Y así fue, mire todo distinto sin tí pero también tuve tiempo para saber cuáles fueron mis errores.
- Lo siento yo ... No, no imaginé verte tan rápido.
- Yo tampoco si te soy sincera, cuando le marqué a Lisa no creí que la llamada terminaría con esto.
Ambas reímos y sin darnos cuenta habíamos llegado a mi departamento.
- Siempre quise conocer tu lugar sagrado como le dices.
- No es algo tan sorprendente, tampoco se parece a nuestra antigua casa así que... Bueno no esperes que sea algo enorme.
- Espero cualquier cosa de ti siempre, es inevitable que no termines sorprendiendome.
Subimos el elevador, abrí mi departamento y dejé pasar a Johana.
- Lo ves siempre terminas por sorprenderme, esto es increíble.
- No tiene mucho espacio pero si lo suficiente, en la parte alta tiene dos habitaciones una que es la mía y la de huéspedes cada una con sus baños, también está dos cuartos extras una que lo tengo como un pequeño gimnacio y el otro una biblioteca, y como ves abajo está la sala, la cocina, el comedor y un pequeño cuarto de lavado.
- Está hermoso pero me encanta más que siempre en donde estes o vivas haya esa enorme vibra positiva
- Ven, debes descansar.
Tome su maleta de un lado y con la otra le agarre la mano, subimos las escaleras, tenía la pequeña duda de llevarla a mi habitación o a la de huéspedes.
- Te llevaría a la de huéspedes pero no está equipada, espero no te moleste pasar la noche en mi habitación.
Ella solo sonrió y apretó mi mano, eso me hizo calmar mis nervios.
- Puedes darme un poco de agua debo tomar mis pastillas.
- Quizás deba checarte, tú fiebre a disminuido pero aún sigues algo pálida.
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APARECISTE TÚ
RomanceNo pensé jamás que de un simple encuentro iba a cambiar todo mi mundo, no esperaba que el amor fuera fácil y mucho menos encontrarlo de esa manera tan inesperada después de tener que pasar por muchas pruebas y al final encontrar a alguien con quien...
