Capítulo 87

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Camila pov.

Camila Moore nerviosa, dios santo, esto no había ocurrido creo que a pesar de estar en el altar sola sin que la mujer que creía el amor de mi vida no llegará no se compara al puto miedo que sentía ahora, que Maia me estuviera presentando a sus padres sin duda era un paso que marcaría mi vida.

Baje el elevador y cuando salí ahí estaba ella, se veía tan preciosa ahí esperandome, el corazón se me iba a salir al mirarla, era sin duda la mujer más hermosa en estos momentos, una mujer increíble en todos los aspectos sin duda alguna, tan increíble que no se por que cojones no he podido enamorarme de ella...

Maia: Vas a quedarte ahí mirándome toda la noche.

- Dios, es que estas tan hermosa que tengo miedo a que otro me gane el lugar.

Maia: Si no te apuras y vienes hacia mi voy a pensar que quieres que eso pase.

- Nunca, nunca dejaría que alguien te separará de mi.

Maia: Más te vale, ahora ven.
Camine hacia ella, me sonrió y tomó mi mano, tomó mi mano como hace casi nueve meses que lo hacía, me sostenía en todos los aspectos y estaba ahí para mi incondicionalmente, sin pedir nada a cambio, sin exigir tanto, estaba a mi lado y que debería hacer, dejarla, cambiarla, amarla.

Sobre el transcurso del camino nadie hablo, era un silencio no incomodo pero si extraño entre nosotras, por lo regular ella jamás paraba de hablar quizás y era eso lo que más me encantaba, que no importará cuales fueran sus palabras siempre solían ser la correctas y las más acertadas para darnos tema de conversación.

Llegamos al restaurante, dios, el jodido restaurante, como podía si quiera entrar acá y no pensar en ella, en como estará, en como le ira, si ha podido seguir adelante o si...
No, ella seguramente ha seguido adelante si no Sara me hubiera dicho algo.

Maia: OK, si crees que es muy pronto entonces podemos dejarlo cariño.

- Que, no, no es eso, perdón es solo que estaba pensando en algo que me ha dicho Sara.

Maia: Bueno hablando de Sara, mira quien viene cruzando la calle.

Al voltear casi se me va el cuello, mierda no la había visto desde hace dos meses claro por video llamada pero eso no es lo mismo.

- Joder, que haces aquí. - Típico de ella sonreír y guiñarme el ojo, llego y me abrazo, y me dijo al oído.

Sara: Dime que estas feliz. - Que era esa pregunta, como que si soy feliz.

- Demasiado, como jamás lo había estado. - O al menos eso era lo que yo quería creer.

Sara: Entonces en hora buena.

Como que en hora buena a que coño quiso referirse a eso.

- Tu vas a cenar con nosotras?.

Maia: Creo que primero hay que entrar y luego hablar no crees.
Asentí con la cabeza, Maia me tomo de la mano y dejo que pasara primero al restaurante. Dios se podía oler el mismo aroma, el mismo ambiente, había dejado de venir a este lugar solo para evitar pensar en ella, la realidad era que ni si quiera dejar de venir a comer mis platillos favoritos han válido la pena.
Entramos al restaurante y cuando pasamos la siguiente puerta al lugar que siempre frecuentaba con Sara, me quede en shock.

- Mamá? papá? que, yo...
La mire a ella y mire a Sara, no entendía una mierda de lo que esto significaba.

-Habías dicho que no celebrábamos nada.

Maia: Lo se, pero tu y yo hemos estado hablando mucho sobre este tema, y como el divino cielo me ha permitido conocerte y ser feliz a tu lado y compartir todas esas aventuras de tu mano, Camila...

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