Capítulo 31.

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Las manos de Valentina sudaban sobre el volante de su automóvil.

Un día antes Juliana le había pedido que fuera a ma casa de Daisy a platicar con su mejor amiga y la chica de ojos azules simplemente no había podido negarse.

Flashback

Juliana y Valentina se encontraban  acostadas en la cama de la chica de ojos azules, siendo ya algo común que ambas chicas fueran a la casa Carvajal al salir del instituto. Las manos de la morena acariciaban el cabello de Valentina, mientras sus pálidos dedos arañaban ligeramente la cintura de la otra chica. Llevaban así un par de minutos mirándose cuando la chica de ojos turquesa notó que algo estaba pasando en la mente de la morena.

-¿Esta todo bien Juls?-Pregunto en un tono tierno.

Las mariposas en la panza de la morena explotaron de una manera que solo Valentina podía provocar al notar la ternura con la que esos ojos azules la veían y como la pálida chica se preocupaba por ella. Pensó en un momento sobre decirle o no, no quería arruinar el tierno momento que estaban pasando, pero sabía que ya había quedado con Daisy anteriormente y no había vuelta atrás.

-Todo está bien Val, es solo que...-Se detuvo unos segundos pensando en la mejor manera para decirle a la chica frente a ella.-Ayer estuve hablando con Daisy, y por alguna extraña razón tiene la idea de querer habla contigo.-Dijo simplemente sin dejar de acariciar el cabello castaño.

Valentina no contestó por un segundo, no socializaba mucho últimamente y el hecho de hablar con alguien nuevo la sacaba un poco de su zona de confort. Estaba debatiendo un poco su respuesta cuando escuchó nuevamente la voz de la morena.

-Es importante para mí, amor.-Agregó haciendo que una ola de sentimientos la invadiera por el simple hecho de escucharla llamarla así. Estaba enamorada de esa mujer, lo sabía y no había nada que pudiera negarle cuando la veía de esa manera.-No tienes que hacerlo si no quieres, es solo que...-Antes de la morena continuara Valentina la interrumpió.

-Esta bien.-Acepto tomándola de la cintura y pegandola a su cuerpo antes de juntar tiernamente sus labios unos segundos.-Lo haré, amor.-Concluyó agregando el mismo tierno apodo que Juliana había usado con ella, antes de volver a conectar sus labios e iniciar una larga sección de besos.

Fin del Flashback

Ahora se dirigía a la casa de Daisy en su Audi R8 intentando concentrarse más en el camino que en la plática que le esperaba con la mejor amiga de Juliana.

No podía evitar estar nerviosa en ese momento, a pesar de que no comprendía completamente la razón.

Sabia que Daisy era buena persona, la veía constantemente en clases o en los pasillos del instituto, sin contar la infinidad de veces en la que ella y Juliana habían hablado de su mejor amiga.

"Tranquila Valentina, solo quiere hablar, no es nada grave, todo está bien", se repetía internamente mientras aparcaba su auto afuera de la casa de Daisy, quien rápidamente salió a recibirla.

-Hola postrecito.-La saludo apenas se encontraron dándole un pequeño beso en la mejilla haciendo que la incomodidad de Valentina creciera.-Vamos entra.-La invito mientras ella se giraba rumbo a la casa con la intención de que la ojiazul la siguiera.

Ambas chicas se sentaron en la sala una frente a la otra en un incómodo silencio.

Valentina pensó en decir algo para iniciar una conversación pero realmente no tenía idea de que decir, a final de cuentas, Daisy era la que quería hablar con ella.

-¿Quieres una cerveza?-Ofrecio mientras se dirigía a lo que la ojiazul pensó que era la cocina, regresando con un par de cervezas en las manos antes de que Valentina pudiera contestar.

-Gracias.-Dijo simplemente tomando la cerveza entre sus manos. Tenia mucho que no tomaba alcohol, casi desde que había conocido a Juliana, aún así sabía que una cerveza no tenía nada de malo, incluso quizá le ayudaba a relajarse un poco al hablar con la chica frente a ella.

Hablaron durante unos momentos de cosas sin sentido, como había sido el viaje de Valentina, si había tenido problemas para llegar con la dirección que Juliana le había dado, entre tantas cosas mientras las dos chicas tomaban de la cerveza entre sus manos.

Cuando ambas cervezas estaban por terminarse Daisy finalmente sacó el tema de Juliana.

-¿Como van las cosas con Duraznito?-Preguntó cambiando el tema radicalmente.

-Bastante bien, realmente las cosas se están dando bien, aunque supongo que ya lo sabes.-Contesto Valentina, con un poco más de confianza que con la que había llegado ya unos minutos atrás.-Se lo unidas que son.-Concluyó.

-Si, la verdad es que no hay muchas  personas como ella. Es tan atenta, todo el tiempo queriendo ayudar, queriendo ser mejor persona. No tienes idea de la suerte que tienes de estar con una mujer como ella.-Su voz sonaba melancólica mientras le dirigía una pequeña sonrisa a la chica de ojos azules.

-Lo sé.-Confirmo Valentina mientras veía el líquido dorado de la cerveza entre sus manos, sin querer conectar su mirada con la de la chica frente a ella.

-Solo quiero lo mejor para ella.-Dijo Daisy en un tono bajo, más para ella misma que para la ojiazul.-Es mi mejor amiga.-Siguio dirigiendo sus ojos a los azules de Valentina, como si con esas simples palabras pudiera explicar toda la preocupación que sentía.-Ha sido mi mejor amiga desde hace años, a estado conmigo desde mis mejores momentos hasta los peores y estoy segura de que es la mejor amiga que el mundo me pudo dar. A estado conmigo desde hace tanto tiempo que no recuerdo como era mi vida antes de que ella llegara, y a pesar de llevar ya tantos años a su lado, jamás la había visto tan feliz hasta que tu llegaste.-Confesó.-Esta tan enamorada de ti, que probablemente ella no lo sabe, pero yo si lo se Valentina, y honestamente me preocupa.-

El corazón de Valentina se apretó al escuchar las palabras de Daisy, la forma en la que la chica se preocupaba por su mejor amiga era bastante admirable.

-Solo... prometeme que no la vas a lastimar Valentina, por favor prometemelo.-Pidió Daisy con un ligero todo de preocupación, haciendo que Valentina callara por un par de minutos, su corazón latiendo más rápido de lo normal.

Su mente iba al mil por hora, mientras la imagen de Juliana y sus momentos juntas pasaban por su mente. Un suspiro salió de sus labios.

La chica de ojos turquesa, a pesar de estar consciente de que no podía cumplirla, aceptó la promesa.

-Te lo prometo Daisy.-

For Her. (JULIANTINA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora