Decisiones

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Un mes después.

Juliana llega al apartamento de Valentina, tenía pensado esperarla con una cena, preparada por ella según una receta que aprendió en youtube; esa noche del día jueves, la tenía libre en su trabajo.

Luego de colocar las bolsas de víveres sobre la encimera, se percató que en el apartamento había alguien, se asomó a la habitación y lo confirmó.

Estaba Valentina tomando un baño en la tina, bebiendo una copa de vino y con un fondo musical. Sonaba Clocks de Coldplay. Notó que la canción estaba en modo repetición y el hecho de que Valentina estuviese bebiendo vino, la puso en alerta.

Se acercó a la bañera, y se arrodilló para quedar nivel de la rubia, notó de cerca las lágrimas de Valentina, confirmando sus sospechas. Se inclinó para darle un beso lentamente en la sien. Mientras se quedó inmóvil por unos segundos, notó como la rubia secó sus lágrimas rápidamente, confundiéndola con el agua de la tina.

—Amor, ¿qué haces aquí? —preguntó la rubia disimulando una sonrisa.

—En realidad me sorprende es que tú estés aquí, quería sorprenderte con una cena. Veo que saliste hoy más temprano de lo acostumbrado. —explicó Juliana obviando la situación en la que la encontró. No quiso ahondar en el tema.

—Si amor, hemos salido antes, llegué y moría por relajarme. ¿Quieres hacerme compañía? —preguntó atrevidamente, acercándose a besar a la morena, uniendo sus labios intensamente, con desesperación, olvidándose de todo. Invadió con su lengua y sin permiso la boca de Juliana, quién se separó por falta de aire y se incomodó por el sabor a vino. Y se separó.

—Bonita, voy a prepararte la cena —la miró—, he venido a consentirte

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—Bonita, voy a prepararte la cena —la miró—, he venido a consentirte.

Valentina la volvió a besar. —Hay otras formas de consentirme que tengo en mente. —y la volvió a besar intensamente.

Juliana sabía perfectamente lo que estaba buscando, pero no quería, esa noche no deseaba hacerle el amor, porque no era la manera de solucionar lo que pasaba. Los problemas no los podían resolver en la cama siempre, debían hablar. Por ello se separó de la rubia antes de que todo se intensificara.

—Bonita, termina de relajarte —se separó y se puso de pie, le dio un piquito antes de estar completamente incorporada—, voy cocinarte, te vendré a buscar en unos minutos. —le indicó sonriente.

—Pero...

—Pero nada, relájate. Vendré por ti. —se retiró y se llevó con ella la botella de vino, necesitaba a Valentina sobria, o por lo menos que no pasara del nivel en el que ya estaba.

Valentina quedó desconcertada, sabía que Juliana se percató de su llanto y que por ello la había rechazado. Volvió a su posición inicial en la tina y cerró sus ojos escuchando la canción, que escoge siempre que está aturdida.

Complicity (Terminada) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora