40.- Quien eres ahora.

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—Sabes, Ámbar...las cosas que escribes en tu cuaderno son...Vaya— sonrió impresionado— siempre he sabido que las personas podían sentir, pero tu sientes tan bonito. Tienes emociones tan bonitas y...logras plasmarlas muy bien en un papel.

—No es la gran cosa, Simón.

Se encogió de hombros un poco avergonzada.

Y entonces, sus expresiones se tornaron un poco más serias al ver la pantalla en su teléfono. Simón la miró atento, esperando a que la chica dijera algo, pero como no lo hace, él decide preguntar con algo de timidez:

— ¿Todo bien, Ámbar?

Varias personas del Blake seguían publicando la foto de Mateo y Aurora besándose por todos lados y no solamente la etiquetaban a ella, si no que a los dos protagonistas de la foto también...Y a Leonardo justo en el lugar del beso.

—Sí, sólo que...las personas no saben lo mucho que mancha el "fulano té"— masculló antes de bloquear su teléfono—. Están lastimando a Aurora.

—Lo dices por la foto.

Simón dijo.

Ella cabeceó.

— Es una foto real, pero es tan antigua, Simón...—el chico escuchaba con detalle, notado la forma en la que Ámbar realmente parecía molesta por lo que estaba pasando su amiga sin ninguna necesidad—. Ellos dos salieron mil años atrás, tenían quince. Y quien haya decidido publicar esa foto es un molesto dolor de dientes, ¿qué ganaba con eso? Aurora nunca es mala con nadie.

Arrugó su frente.

—La que es mala entre las dos soy yo— dijo con un tono de voz suave—. ¿Por qué quieren hacer que ella pase un mal rato?

—No eres mala, Ámbar, ya te he dicho eso.

Simón le sonrió honesto.

—Los errores que cometiste en el pasado no dictan quién eres ahora. Así que no dejes que toda esa tontería se quede en tu cabeza, bonita.

Ámbar lo miró en silencio por un par de segundos. La forma en la que la palabra "bonita" había salido de sus labios se sentía tan tranquila y relajada. Simón tenía un leve poder sobre ella, un poder para calmarla al hablar. No era tonta para negarlo pero tampoco como para decirlo en voz alta, porque en cierta parte eso sería admitir que Aurora tenía razón. No le gustaba todavía, pero debía de ser cuidadosa. Estaba en terreno de arenas movedizas y en un segundo, podía ahogarse si se descuidaba.

La de ojos felinos se aclaró la garganta con algo de nerviosismo.

—Eh, hay que volver a practicar la canción, ¿no crees? Quiero que salga perfecta.

Simón soltó una risa ligera y su mirada cambió. Era suave y enternecida. Estaba cayendo ya.

—Como usted diga, su majestad.

Ámbar le sonrió sin mostrar sus labios para luego respirar profundo por la nariz.

Tranquilízate, Ámbar.

Esto es un juego para ti.

Recuerda eso. 

***

Si les ha gustado, denle a la estrellita y dejen un comentario. 

Muchas gracias por leer,

besos xx

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