54.-Era mala influencia para ti, Ámbar.

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Increíble sería lo que ocurrió después.

En el corto periodo de tiempo que transcurrió después de que todo sucediera, la llamada se cortó y aunque Aurora intentó llamarle cientos de veces, su mejor amiga no respondió. Cuando le envió un texto a Manuel, preguntándole si estaba con ella, él no respondió. Cuando quiso salir de su casa a la de la rubia, su madre apareció y no le permitió ir. Así que estuvo sin comunicarse con su mejor amiga luego de soltarle esa gran noticia.

Y no quería que estuviera sola.

Pero estaba de brazos cruzados.

El siguiente día, en el Blake, la buscó. Y aunque sí compartían muchas clases juntas, aparentemente ese día, no tenían ninguna.

—Delfi, ¿has hablado con Ámbar?

Preguntó llegando junto a ella en el pasillo.

La pelo oscuro le dio una mirada triste y cabeceó. —Sí...pero, ella no quiere hablarte, Rori... ¿qué ocurrió entre ustedes?

—Le dije algo que quizás no tuve que haberle dicho.

Llevó sus manos a su cabello y respiró profundo.

—Santo Dios... ¿dónde está? Tengo que hablar con ella.

—Le prometí que no le diría a nadie donde está.

—Delfina— inhaló y exhaló lentamente—. Yo no soy "nadie". Soy su mejor amiga. Necesito saber en dónde está Ámbar. Es urgente.

—Prométeme que no le dirás a Jazmín...—le pidió.

Aurora cerró sus ojos. 

Si no le podía decir a Jazmín significaba una sola cosa: estaba con Simón.



—Simón, ¿puedo preguntarte algo?

Dijo en voz baja, observando sus manos juguetear con la cucharilla de su malteada.

Caminaron hasta llegar al antiguo trabajo de Aurora y ahora se sentía extraña al estar allí. Él ordenó dos malteadas y una tarta de frutas para los dos. El mensaje que había recibido lo dejó algo desconcertado, pero no dudó en decirle a Nico y a Pedro que debía irse a arreglar unos asuntos.

—Seguro, bonita. ¿Qué ocurre?

No quiso ser tan obvio.

—No lo sé— admitió, frunciendo el ceño—. Es que... ¿confías en Aurora?

—Claro, es mi amiga— replicó confuso—. No entiendo la pregunta, Ámbar.

—Es que...—titubeó—. No lo sé... ¿crees que me mentiría?

Simón se lo pensó un momento. No podía responder por Aurora, si ella le mentía, entonces, él desconocía eso. Simplemente asumía que no lo hacía y listo.

—No creo que lo haga, aunque si lo hace...estoy seguro que tendría una buena razón... ¿Estás enfadada con ella o algo así? No las he visto juntas hoy...además que te has salido de la escuela.

Se encogió de hombros. —No importa, tengo buenas calificaciones...un día que falte no hará nada.

— ¿Y qué pasa si tu madrina pregunta?

Ámbar tragó. —Le mentiré, entonces. 

Simón soltó una risa suave, tildando la cabeza.

—Lo dices como si mentir fuese algo tan fácil.

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