"Aurora... ¿Vas a creerle a Ámbar? Si sabes todas las cosas que ha hecho..."
Deslizó su dedo por la pantalla. Ignorar texto.
"Aurora. Hablo en serio. ¿Puedes si quiera escucharme? Esa foto está editada. ¡No sé cómo pero lo está!"
Dejó escapar un bufido y presionó el botón de apagado antes de tirar su teléfono sobre la cama de su habitación. Había ignorado todo lo relacionado con Leonardo. Siendo honesta, había ignorado todo lo relacionado con el contacto humano. Si su padre preguntaba el por qué no iba al Blake, la respuesta era sencilla: me siento mal.
—Rori...—escuchó detrás de la puerta. Observó la madera blanca unos segundos, esperando que al no responder, solamente se fuera. Pero no fue así—. Necesitas hablar con alguien, déjame pasar.
Silencio.
—Aurora, iré a pedirle la llave a tu papá y se dará cuenta de que no estás enferma.
Se miró en el espejo de cuerpo completo que estaba en una de las paredes y suspiró. Estaba hecho un desastre y había ropa por todos lados. Su cabello castaño era un asco pero su rostro estaba impecable.
—Escucha...— abrió la puerta, interrumpiendo las palabras del italiano. Le dijo una larga mirada cuando el chico solamente la observó algo asombrado. Conocía a Aurora desde que tenía memoria, la había visto tantas veces pero nunca de esa forma. Aunque hubieran salido tiempo atrás, aún sentía ese aprecio hacia la chica, y era algo que nunca iba a acabarse, solamente se transformó en amor amistoso. La veía tan pequeña e indefensa. Tan rota.
—...Rori.
—Ve, Mateo. Si vas a decirme que me veo del asco, o que tengo que superar todo el asunto, hazte un favor y vete con los chicos porque ya han venido los demás y no me han afectado ni un poquito. ¿Qué tienes tú para ofrecer y ser diferente al resto?
—Te traje a tu mejor amiga y tu mejor amiga trajo un armario completo para arreglarte...
Se apartó del medio y dejó ver a la rubia alta de mirada felina con una media sonrisa y dos maletas rosadas marmoleadas. Pasó la mirada entre Mateo y su mejor amiga antes de suspirar, rindiéndose. — Solamente pasará si me explican el por qué están los dos aquí.
—Sabía que él era la única forma en la que abrirías la puerta.
Ámbar respondió.
Mateo formó una sonrisa egocéntrica. —Todo el mundo lo sabía, solamente estaba intentando ver si le abrías la puerta a alguien más.
Aurora rodó sus ojos en broma, soltando una risita—. Primer amor solo hay uno. Y de alguna u otra forma, siempre logran afectarnos directamente. Gracias, Mateo.
La castaña fue envuelta por los largos brazos del chico. Aurora era muy pequeña así que la levantó con facilidad escuchando la fuerte risa de la pequeña de los Navarro. Ámbar rodó sus ojos, pretendiendo estar enfadada y carraspeó.
—Uhm, sigo aquí todavía. ¿O es que prefieren que me vaya? Digo, los dejos solos para que revivan viejos tiempos, eh. Ni problema en irme.
Aurora se separó del chico y le tiró una mirada graciosa a su mejor amiga quien la veía fingiendo su rostro serio pero que terminó por formular una sonrisa burlona.
Cuando el amor te traiciona, te quedan los amigos. Esos que siempre están contigo, aún en tus peores momentos. Esos que hacen cualquier cosa por regresar la sonrisa a tu rostro. Esos con los que provoca bailar debajo de la lluvia sin importarte nada. Esos que te devuelven la risa.
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Broken
Novela Juvenil"Quizás veas solo lo superficial. Me volví una experta en esto. Cuando me quebré, pegué tan bien mis piezas para que nadie notara lo rota que seguía estando". Basado en la serie de Disney: «Soy Luna». Todos los derechos a sus respectivos creadores.
