Capítulo 41

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No me he parado con nadie hasta llegar a su oficina, han intentado pararme y no les he ni mirado. Tendré que disculparme con mi padrino por esa actitud, él que siempre ha sido tan dulce conmigo y yo que acabo de dejarle con la palabra en la boca. Soy mucho más educada que todo esto, pero es que lo único que quiero es despejar la mente y él es sin duda el blanco de mis dardos en el día de hoy. Necesito discutir con alguien para aliviar toda esta tensión o me acabará dando algo. Si él me usa siempre a mí para sus mierdas, yo le usaré como saco de boxeo.

- Estoy trabajando - dice cuando ve que entro por la puerta.

- ¿Por qué lo has hecho? - en mi vida le había hablado con tanto atrevimiento.

- Te dije que la tregua no duraría - ¿es el mismísimo satán este señor que dice que me ha engendrado?.

- Muy bien, sí lo que quieres es contarles a todos la verdad empieza por hacerlo conmigo - ha llegado la hora de enfrentarme también a esto, si ya se ha abierto el cajón de mierda no pienso dejar que se cierre hasta saber toda la verdad.

- Tú ya la sabes - esta actitud por su parte me revienta. Está mirando su ordenador mientras teclea no sé el que y me ignora brutalmente.

Me hierve la sangre, no puedo más - SOLO SÉ QUE ESTÁ MUERTA. ERA MI MADRE, NO ME PARECE SUFICIENTE - y solo me doy cuenta de lo mucho que me he pasado cuando levanta la cabeza y veo lágrimas en sus ojos. - Lo siento.

- Tienes razón - dice mientras palmea su escritorio para que me siente en él. Hago lo que me pide y dejo que sujete mi mano - yo sí que lo siento. Dime, ¿qué es lo que quieres saber? - está muy blandito.

¿Qué quiero saber?, ahora que he sido capaz de llegar hasta aquí voy a arriesgarme a saberlo todo. Puede que cambie mi percepción acerca de la gente por la que hasta ahora hubiese matado, espero no haber pensando dejarme morir por quién no se lo merece. - La verdad es que me gustaría saberlo todo sobre ella, sobre ti, sobre todos.

- ¿Sobre mí? - veo la sorpresa en su rostro, le he dejado fuera de juego con mi respuesta.

- Sí, sobre ti. No se que coño ha pasado en los últimos años contigo, no eras así...

- Fue un golpe muy duro y lo soporté hasta que no pude más. No es fácil seguir adelante cuando hay algo a tu lado que siempre te recuerda a ella.

- Y ese algo soy yo - no sé, no creo que lo esté arreglando.

- Escúchame, no te odio. - parece que mi cara de decepción le ha dado una pista de lo que estaba empezando a sentir - No podría odiarte cuando eres lo único vivo que me queda de ella.

- ¿Cómo era ella? - siempre me lamenté por no haber tenido tiempo aquel día para preguntárselo a mi Anita. - ¿Se parecía a mamá? - veo su cara y se lo aclaro rápido - Ya me entiendes. Matilde para mí es mamá, siempre lo ha sido, siempre ha actuado como tal y siempre lo será.

- Lo sé, no podría haberlo hecho mejor en su papel. - me sonríe y yo espero en silencio hasta que vuelve a hablar - Se parecían mucho fisicamente, pero eran muy distintas en carácter. Nada que ver. Tu madre era una rebelde sin causa y nunca siguió los estándares que le marcaba la sociedad.

- No soy la única entonces - y los dos nos reímos.

- No lo eres. - me mira y aprieta mi mano más fuerte - Te pareces tanto a ella, es como verla de nuevo aquí.

- ¿Por eso me haces siempre a mí la vida imposible? - la pregunta del millón.

- No cariño. Quería cambiar tu carácter, me convertí en lo que tanto odié al tratarte así, pero ese carácter tan tuyo te hará sufrir demasiado y no soporto la idea de que no estés preparada para ello cuando te quedes aquí sola. No sé, nunca fui un buen padre.

Quieres querermeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora