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—¿Cómo sabes que está aquí? —preguntó Callum, mientras cerraba la puerta principal del estudio con cuidado

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—¿Cómo sabes que está aquí? —preguntó Callum, mientras cerraba la puerta principal del estudio con cuidado.

—Lo conozco desde los diez años, sé que está aquí escribiendo canciones —aseguré, avanzando por el pasillo —. Además, hace unos minutos Nigel me envió un mensaje confirmando mi teoría.

El guitarrista rió. Levi me miró con los ojos entrecerrados.

—¿Y formulaste tu teoría antes o después de eso?

Hice un gesto con mi mano para restarle importancia, Levi negó con la cabeza y Callum trotó para alcanzarnos.

Al parecer no había nadie. Estar de regreso en el estudio era acogedor. Lo adoraba más que nada en el mundo. Desde la creación de la banda habíamos deambulado por muchísimos lugares diferentes al momento de realizar una nueva grabación, trabajamos en sitios pequeños, inmensos, sucios o prolijos, equipados y otros que recién comenzaban a formarse... Cuando Bruce Hafferman decidió ser el manager de la banda, jamás esperamos que se tomara las cosas de la manera en la que lo hizo. Nos regaló todos los juguetes que necesitábamos, y como si fuera poco, compró uno de los mejores estudios del reino solo para la banda.

Ahora, ese lugar se había convertido en nuestro refugio, no había horarios de entrada y salida, no había otras personas estorbando por ahí, no teníamos que cumplir con ninguna regla de mantenimiento. Simplemente nosotros y nuestra música.

El suave sonido de una canción se oía a través de la puerta. Callum titubeó antes de posar su mano sobre el picaporte.

—¿Crees que sigue enojado?

—¿Lo dudas? —me extrañé. El guitarrista meneó la cabeza y finalmente abrió la puerta.

—Tal viz si mueves eso... —Nigel estaba apuntando a una de las perillas de la consola frente a la que él y Rafael estaban sentados. El latino hizo lo que le había sugerido, y de un momento a otro la canción que estaba sonando se distorsionó horriblemente. Nigel rió mientras el Rafael gruñía y desconectaba todo con enfado.

A mi lado, Levi soltó una carcajada.

—Bueno, bueno, menos mal que papi ya ha llegado —dijo, acercándose al panel de control con los brazos abiertos.

Los chicos levantaron las cabezas y posaron sus ojos en nosotros. Nigel sonrió amigablemente, como siempre. Me hubiera encantado poder decir lo mismo de Rafael; la mirada que me dedicó hizo que un escalofrió recorriera mi espalda. Parecía un cazador a punto de atacar a su presa.

—¿Qui están haciendo acui? —preguntó Nigel, curioso.

Callum peinó su cabello con los dedos.

—Hemos venido a hablar.

—Y a arreglar este desastre... —agregó Levi pasando las manos por el panel. Giró la cabeza para mirar al latino —. ¿Qué has hecho con mi bebé? —se indignó. Rafael lo ignoró y sonrió sin emoción.

KINGS, QUEENS, AND FUCKED UP THINGSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora