Mi pecho sube y baja por lo agitada que me encuentro, miré el cuerpo muerto tirado en frente de mis pies con un charco de sangre empezando a formarse a su alrededor. Sin inmutarme, dejé caer al suelo el cargador de un fusil, que quién sabe en dónde está, el sonido de la caída fue lo único que se adueñó del silencio por breves segundos, de ahí, mi respiración agitada es lo único que se escucha.
Empecé a respirar por la boca sintiendo como el calor aumenta en todo mi cuerpo, la adrenalina empezó a desaparecer poco a poco mientras camino por la sala hasta el pasillo que me lleva a una puerta destruida que deja ver toda una habitación llena de cuerpos muertos, sangre y desastre, intenté ser ignorante de la cantidad de muertos que tuve que pasar por encima mientras mechones de mi corto cabello cae en frente de mi vista.
Al caminar por la habitación me tambaleé un poco al sentir un leve mareo apoderarse de mí, me apoyé en la pared mientras coloco una mano en el lado izquierdo de mis costillas, presioné esa zona sintiendo un dolor y ardor intenso, apreté mi mandíbula para luego caminar al baño de la habitación, abrí la puerta, entré y abrí el grifo del lavamanos.
Sonó como si se estuviera atorando, no salió nada por largos segundos hasta que unas gotas negras salieron.
Suspiré.
Mierda. Me lleva la fregada.
Apoyé mis manos en la orilla del lavamanos, cerré los ojos y agaché mi cabeza sintiendo varias punzadas de dolor recorrer mi cráneo mientras el sonido del agua negra caer hace que me pierda.
Respiré por mis fosas nasales llenando mis pulmones de aire para luego dejarlo salir pesadamente por mis labios. Repetí el procedimiento intentando calmarme.
Como quiero dejar de sentir el ardor en todo mi cuerpo, dejar de sentir mis músculos engarrotados, tensos, el dolor en mis manos junto con el que recorre todo mi cuerpo, especialmente mi rostro.
Aferré un poco más mis manos a la orilla del lavamanos sintiendo como los recuerdos se arremolinan en mi mente revolviéndome por completo.
Agarrada del cabello para luego ser pateada en el estómago y lanzada contra la pared.
Ladeé la cabeza intentando suprimir el recuerdo pero más aparecieron en mi mente.
Golpe tras golpe en el rostro y en todo mi cuerpo.
Apreté mis dientes «enterrando» mis uñas en el lavamanos.
Yo, lanzándome contra un hombre, para luego golpearlo sin cesar, defendiéndome de él y de los demás.
Tragué saliva sintiendo una opresión en mi pecho mientras alzo un poco la cabeza.
Cristales romperse, muebles destruirse, balas incrustadas en las paredes, sangre por todos lados.
Abrí bruscamente los ojos viendo directamente mi reflejo en el espejo del baño, el cual se encuentra levemente de lado.
Mierda.
Respiré hondo notando los golpes en mi rostro. Mis labios partidos cuando me golpearon con una maldita tabla de madera que apareció de la nada, y qué tabla, una herida en la parte superior de mi pómulo izquierdo cuando recibí un golpe con la culata de un fusil, un moretón que se está empezando a formar en mi mejilla derecha mientras una cortada hace su presencia cerca de mi cuero cabelludo, una delgada línea pero a la vez corta instalada en el lado derecho superior de mi frente.
Junto a esos golpes visibles hay más recorriendo mi cuerpo entero; las de mis manos se podrían disimular mejor que los de mi cara, en mis manos solo son heridas abiertas en mis nudillos bañados de sangre, tanto de ellos como mía.
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Zone Zero
Teen FictionÉl estaba bien, según sus ideas, hasta que su enemigo secuestró a su hermano menor y ahora tiene que buscar la forma de salvarlo pero sin descuidar a su hermanita de ocho años en medio de la Tercera Guerra Mundial. Ella solamente buscaba la forma de...
