Capítulo No. 18. Zeph Ford.

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«Los Worral jamás lloran, llorar es para débiles, llorar es debilidad»

Hace un momento, Kimberly estaba a punto de largarse a llorar cuando el corazón de Willa dejó de latir, la morena había gritado mientras miles de hombres la retenían pero Kimberly... ella solo pedía estar con su prima una última vez antes de que se la llevaran.

«Los Worral no son débiles»

Pero ahora... ahora eso cambió. Kimberly se ve destrozada por su prima, y para no llorar, para no mostrarse débil, muerde su labio inferior con demasiada fuerza mientras permanece de pie, apoyada contra la pared.

«Cuida a mis primas, cuida a Zoey y salva a Dylan. Ahora tú estás a cargo de ellos, lucha y recuerda todo lo que te he dicho, ¿Entendido?»

Axel no sale de mi mente, no dejo de pensar en que el rubio haya decidido quedarse atrás solo para asegurarse de que nosotros sigamos adelante... con vida...

Me siento terriblemente mal, una cosa horrorosa. Así me siento. Un mal amigo, aunque ni amigos éramos pero bueno... un mal compañero, por así decirlo.

Zoey, acostada en mis piernas y aferrada a mi pecho, no deja de llorar en silencio mientras yo acaricio su cabellera castaña ondulada para darle paz, para transmitirle tranquilidad, aunque no lo he logrado todavía y eso es algo que ni yo mismo siento.

Paz.

Tranquilidad.

Willa...

No sé cuánto tiempo ha pasado desde que se llevaron a Willa pero siento que el tiempo ha transcurrido demasiado lento, que no tiene fin, y no sé porque lo siento así pero esa es la realidad, supongo que Kimberly se ha de sentir peor aunque ahora no lo demuestre tanto como hace unas horas.

Tranquilo, Zeph. Debes de mantenerte tranquilo.

Respiré hondo y miré el lugar en el que estamos.

Paredes metálicas, una habitación que parece una sala de espera mientras varias puertas que quién sabe a dónde llevan se encuentran en la pared de mi costado izquierdo y un ascensor se encuentra en la pared de en frente, en la esquina izquierda.

Miré las dobles puertas del lado derecho de la pared en frente mío, por donde se fueron esas personas corriendo con Willa en la camilla.

Miré a Zoey, quien sigue soltando lágrimas en silencio, aferrada a mi sudadera.

Tres Worral, uno probablemente muerto, una que al parecer ya murió o está a punto de morir, aún no se sabe, y la otra herida, y hablando de heridas.

Miré a Kimberly, más bien su brazo izquierdo, el cual sigue goteando sangre y al parecer ella no le da importancia, su mente está en otro lado como para percatarse de la herida de su hombro y brazo izquierdo.

La tensión en el aire es notable, demasiado notable que me pone incómodo por la situación que estamos pasando.

Las puertas dobles se abrieron revelando a la misma mujer de hace un rato. Esperanza, con un uniforme verde, apareció y se acercó a Kimberly pero la morena fue más rápida y se acercó a ella casi corriendo.

─¿Cómo está mi prima? ¿Cómo está Willa?

─Ella está bien, demasiado débil pero se recuperará, logramos salvarla a tiempo.

Kimberly exhaló pesadamente en una clara muestra de alivio y se apoyó contra la pared, como si ya no tuviera fuerzas para mantenerse de pie, por otro lado, yo solo exhalé aire por mis fosas nasales sin saber en qué momento había estado conteniendo la respiración.

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