Fingir.
Mi.
Muerte.
Qué maravilloso y extraordinario plan.
Woah, realmente me sorprendieron esta vez.
Suspiré pesadamente sintiendo un tormentoso lío en mi cabeza. Un plan en donde YO tengo que arriesgar nuevamente mi jodido trasero, bueno, no es como que yo vaya a ser carnada de esas cosas o tenga que atraer a los rusos, alemanes u hondureños a una trampa o tenga que infiltrarme en una camioneta llena de asesinos psicópatas pero... ¿por qué siempre yo?
Restregué mis ojos y mi rostro con ambas manos, me levanté de la cama sintiendo una gran presión en mi vejiga, caminé a la puerta para luego salir silenciosamente del cuarto. No quiero despertar a Kimberly... o a Zoey, costó muchísimo trabajo que se durmiera, al final se durmió pero llorando la pobrecilla, no ha querido decir absolutamente nada lo cual me hace sentir mal de cierta manera, no estuvimos con ella así que no sabemos qué sucedió exactamente.
Suspiré pesadamente, caminé por el pasillo arrastrando los pies hasta que llegué a la puerta del baño, entré, le puse el seguro y acomodé mi trasero en la taza del baño, justo en ese preciso momento me atacaron unos enormes cólicos que me hicieron arrugar toda la cara, coloqué mis manos sobre mi vientre sintiendo como el dolor aumenta para luego disminuir.
Joder, malditos cólicos menstruales.
Luego de desechar absolutamente todo y de limpiar bien, me coloqué una toalla de papel de baño, me lavé las manos y salí.
Acaricié mi garganta sintiéndola seca mientras camino por los pasillos hasta llegar a la puerta de la cocina, solo que me detuve al escuchar una voz infantil algo... temblorosa.
Zoey.
¿Qué hace en la cocina?
Asomé mis ojos por la ventana observando a Zoey ocultando su rostro entre sus brazos, los cuales están cruzados encima de la mesa metálica de la cocina.
─Supuse que te gustaría un vaso de leche tibia ─Una voz masculina, miré a la persona que está con ella en la cocina encontrándome con... No. Puede. Ser. Abrí los ojos y la boca realmente sorprendida. Esto sí que no me lo esperaba─. No hay chocolate así que solo leche, ¿lo quieres?
¿Qué hace él ahí y con ella?
Maldito, Howkon.
Más le vale no hacer nada extraño con ella porque lo mato y esta vez sí de verdad.
Miré la escena con cierta curiosidad y pendiente de la seguridad de la chaparra.
Zoey levantó su cabeza de entre sus brazos, observó el vaso que le ofrece Trasero Redondito, lo observó con desconfianza para luego agarrarlo con inseguridad, sus ojos verdes grisáceos lo observaron con algo de temor para luego ver su vaso de leche tibia, le dio un pequeño sorbo para luego beberlo con más confianza.
Trasero Redondito se sentó algo apartado de ella, bebió de su taza sin dejar de verla con sospecha para luego ver su taza.
─No soy bueno dando pláticas motivadoras pero puedo escucharte... si quieres ─¿Howkon siendo bueno con un niño? Jamás pensé que vería tal cosa. Esta vez sí me sorprendiste─. Mira, sé que de seguro has de pensar porque hago esto cuando se supone que yo soy el malo de la historia y no sé qué estupidez más. Te diré un secreto: en realidad, yo no soy el malo.
─Secuestraste a Dylan.
─Sí, bueno ─Quise reírme entre dientes pero lo reprimí lambiendo mis labios─. Eso fue un malentendido y ya quedó resuelto.
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Zone Zero
Ficção AdolescenteÉl estaba bien, según sus ideas, hasta que su enemigo secuestró a su hermano menor y ahora tiene que buscar la forma de salvarlo pero sin descuidar a su hermanita de ocho años en medio de la Tercera Guerra Mundial. Ella solamente buscaba la forma de...
