Capítulo No. 26. Zeph Ford. || 2da. parte.

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El aire se fue bruscamente de mis pulmones.

Abrí los ojos realmente sorprendido.

Mi corazón empezó a bombear más sangre de lo normal.

Mis nervios se activaron y recorrieron mi cuerpo entero.

La ansiedad, la desesperación y la preocupación nacieron repentinamente en mi interior y no me preocupé en ocultarlo.

El mundo entero se detuvo por completo para mí. Todo quedó en pausa. Fue... fue cómo si el tiempo se hubiera detenido.

No supe cómo reaccionar. No supe qué carajos pensar. Mi mente fue un revoltijo extremo. Mi mente había quedado en blanco hasta que por fin reaccioné.

─¿Cómo que eliminarán a Dylan? ¡¿Cuándo?! ¡¿Por qué?! ─grité desesperado por respuestas─. Kimberly, dime que no es cierto. No pueden matar a mi hermano. ¡No pueden matarlo!

─Zeph, cálmate ─habló Willa provocando que la voltee a ver─. Tienes que calmarte.

─¡¿Calmarme?! ¡Calmarme mis huevos! ¡No pueden matarlo! ¡Es mi hermano! ¡Apenas tiene 14 años! ¡¿Por qué lo quieren matar?! ¡¿Por qué?! ¡Carajo!

─Zeph, no lo están matando.

─Pero tienen planeado hacerlo. Kimberly, dime que no es cierto.

Miré a Kimberly esperanzado de que lo que dijo a lo último no sea cierto, consciente de que Willa me ve y ve a Kimberly como si esperara a que dijera algo más o en estado de alerta mientras que Axel ve a Kimberly con el ceño fruncido, tal vez en confusión, sin embargo, Kimberly vio a su prima con la boca levemente abierta sin saber qué decir, luego me volteó a ver, la morena vio a su prima para luego verme sin saber qué hacer.

El miedo y la impotencia empezaron a crecer cada vez más y más en mi interior. Me sentí un completo inútil recordando esa noche en que el maldito y desgraciado de Howkon lo secuestró. Sí. Un completo y original inútil porque no pude hacer nada para salvarlo. Por protegerlo de Howkon. Y ahora lo quieren matar y...

Reprimí un quejido doloroso en mi interior, cerré los ojos volteando mi cara a otro lado.

Ya no quiero ver a Kimberly, ni a Willa ni a Axel, los tres me mirarán con lástima, ellos solo me ayudan porque sienten la necesidad y el compromiso de hacerlo y ya, no me ayudan por otra cosa, ha como dijo Axel: fallaron una vez pero no fallarán dos veces, solo por eso lo hacen.

Yo ya le fallé una vez a Dylan, cuando el gobierno lo apartó de mi lado, le acabo de fallar por segunda vez, cuando Howkon lo llevó consigo, no quiero fallarle una tercera vez, no quiero que crea que me rendí, que dejé de buscarlo.

Estos casi tres meses he tenido más desveladas que antes por pensar en él, por anhelar el momento en el que lo salve de nuevo, el momento en el que lo vuelva a ver. Solo quiero a mi hermano conmigo. No quiero que por mi culpa, que por mis estúpidos y malditos errores, él muera. No quiero que él pague los platos rotos de mis decisiones. Ni él ni Zoey.

No quiero que le hagan daño a Dylan. A él no. Ni a él ni a Zoey. Pero... no está conmigo. ¿Cómo carajos lo voy a proteger si no pude evitar que lo secuestraran? Y para colmo de los males fue mi archienemigo quién lo secuestró.

La puta madre que lo parió.

Soy un completo desastre.

Mi vida ha sido un completo desastre desde el momento que llegué al mundo.

Jamás conocí a mis padres. Mi abuela Amanda Ford me encontró en la calle y me crió hasta que falleció cuando tuve cinco años, no recuerdo mucho de ella, solo recuerdo sus risas ancianas, su sonrisa de amor, sus cuentos por la noche, su rica comida, los paseos que dábamos juntos, el calor que emanaba de su cuerpo cada vez que me abrazaba, hasta que... lamentablemente... falleció mientras dormía...

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