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La cirugía de la pierna había sido un éxito total, aun así, a Horacio le tuvieron que colocar un dispositivo de fijación externa para lograr unir sus huesos, sería algo incómodo mirarse la pierna y ver ese tubo metálico adherido a él, pero se retiraría con el paso del tiempo y los cuidados pertinentes.

La doctora salió del quirófano buscando a los familiares del joven que ahora estaba siendo regresado a su cama en el piso de observaciones.

Al llegar hacia las sillas dónde antes se encontraban los hombres solo encontró al menor. -Buenas noches cielo. - se acercó la doctora a el rubio, Gustabo la miro con los ojos cristalinos por el bostezo que acababa de dar. -Buenas Doc... dígame qué todo está bien. - su voz denotaba preocupación, la mujer se sentó a su lado y se quitó el cubrebocas dejando ver al rubio su extensa sonrisa. -Si, Horacio está muy bien, aún está sedado, pero debe de despertar por la mañana, hay que dejarlo descansar. - cuando terminó de decir la buena noticia dio un brinco en el asiento pues el chico la había envuelto en sus brazos. -Gracias Doctora... Muchas...muchas gracias- repetía el joven como agradecimiento, ella bajo sus manos posando una en la cabellera del oficial para reconfortarlo, él había pasado un mal trago después del accidente de su amigo. -Tranquilo cielo, ya pasó el peligro, solo quedó el mal recuerdo. - siguió dándole mimos en sus rubios cabellos mientras sentía como su ropa era humedecida por las lágrimas del oficial. -Desahógate si lo necesitas, hazlo. - al pronunciar aquellas palabras el chico se incorporó rápido sin soltarla recargo su frente en el hombro de la mujer, ella acaricio su espalda para que dejara ir todo aquel mal trago con cada caricia inocente -Sabe... Solo nos tenemos el uno al otro...- se sinceró después de unos escasos minutos llorando en aquella posición, soltó con delicadeza a la mujer y le mostró su rostro vulnerable, rojizo e hinchado por las lágrimas. Ella lo miro tan pequeño, tan vulnerable que le dedicó una sonrisa llena de entendimiento que le arrebato una pequeña sonrisa ladina al contrario, saco de su bata un paño y seco los ojos verdes del oficial. -Gracias Doctora...- dijo despacio nuevamente. -No tienes nada que agradecer... Horacio está bien, solo necesita muchos cuidados y paciencia, se le colocó un dispositivo de fijación externa con eso su fractura estará unida y pronto soldará. - le explicaba con detenimiento al chico mientras el superintendente se acercaba hacia ellos. Se quedó un rato más hablando con ambos sobre el medicamento y los cuidados del chico hasta que Claudio la llamo desde el cuarto de otro paciente.

Conway mando un comunicado por radio haciéndoles saber a todos los oficiales en turno que su compañero Horacio Pérez estaba fuera de peligro y que los esperaba a todos y cada uno en el hospital el día de su descanso para venir al hospital y donar sangre. Los oficiales en la comisaría que supieron del percance de su compañero estallaron en aplausos mientras un ruso solitario se encontraba apoyado en la ducha mientras su cuerpo era mojado por el frío agua haciéndolo recapitular todo el suceso de la mañana con cierto agente que descansaba en una mullida cama de hospital. 


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Pidiéndoles disculpas desde ahora si hay algún fallo o mala ortografía.Se que es muy corto pero no he tenido mucho tiempo y por cosas de la vida se me va a inspiración... A veces me pregunto si seguir XD cada vez que veo Twitter y sus cosas locas de los chicos me da con que van a morir en el siguiente capitulo... por ejemplo, pueden notar a un Gustabo supuer preocupado por Horacio en este capitulo y bueno los que vieron el stream #49 ya me entenderán XD
En fin, aquí va a ser una historia un poco agridulce, pero tengan por seguro que Horacio terminara feliz <3 espero que la Doctora Covarrubias este surtiendo efecto, va a ser clave en esta historia.
Me enrollo XD un beso! cuídense y coman bien <3

Le toca a él...  VOLKACIOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora