[22]

8.3K 645 383
                                        


Pansy:

Quisiera un cambio de cerebro,

el que tengo ya está chamuscado...

Si afuera hacía frío, dentro de la lechucería era aún peor. Por culpa de la falta de ventanas y la gran altura, estaba más helado que el patio de Hogwarts.

-Hey, Pajarraco -saludó, cerrando la puerta de madera, ya algo raída, tras de sí.

Quizá, si no fuera porque estaba eufórica, habría vuelto a su sala común después de despedirse de Hermione. Pero no podía. Sentía todavía cómo ardía de pies a cabeza, exaltada, como si se hubiera inyectado kilos de azúcar en la sangre. Caminó sin rumbo por los pasillos, intentando contener las ganas de saltar como si el espíritu de Luna Lovegood la hubiera poseído, hasta que supo qué hacer: Ir al lugar más frío del castillo, su lugar tranquilo, para conseguir bajar su fiebre de emociones.

Se sentó en uno de los marcos de la ventana, y soltó un suspiro largo y pesado, como si hubiera estado conteniendo el aire toda la noche. Miró a las lechuzas, la mayoría la ignoraban, menos la más violenta del lugar, el pajarraco. Sus ojos negros y enormes estaban fijos en ella. Al sentirse observado, ululó. Pansy hizo un gesto con la mano, intentando que el ave viniera a ella. Él le respondió con un aleteó y dándose vuelta para darle la espalda.

-Me alegra verte también -dijo, negando con la cabeza.

De nuevo soltó otro suspiro. Se sentía como si hubiera olvidado cómo respirar con normalidad. Perdía el aliento, porque no podía dejar de pensar que la besó. A ella, a Hermione Granger. ¡Pansy Parkinson la había besado! Y se sentía en una dicha, regodeándose del gusto.

Una sonrisa se le escapó al pensar en cómo Hermione estaba avergonzada y risueña cuando se despidieron. Se había lamentado un poco de perder el contacto con su mano, de no poderse meter a la Sala Común de Gryffindor con ella. Pero estaba tan pasmada e incrédula por toda la situación que no hizo más que despedirse de la misma manera que siempre: Levantando la mano de manera perezosa, casi imperceptible. Hermione un par de veces al alejarse volteó el cuerpo, soltando una sonrisa dedicada enteramente a ella, hasta que se ocultó tras el retrato de la Dama Gorda. Otro suspiro se le escapó a Pansy por el recuerdo.

Ella nunca había estado así por alguien. Sí, le habían gustado personas, llegó a pensar en ellas cuando no las tenía cerca... ¿Pero esto? Era nuevo. Le recordaba a cuando subió por primera vez a una escoba y un cosquilleo se extendió por todas sus extremidades, mezclado con el vértigo. Solo que ahora mismo, todas esas sensaciones se comprimían en su estómago. No se trataba solo de que Pansy la quería, no era solo que le gustaba...

-Estoy estúpidamente enamorada -murmuró, y se llevó sus manos heladas a sus mejillas, presionándolas allí para bajar el ardor que sentía que se extendía por su rostro.

Una parte de ella estaba asqueada de sí misma, porque se comportaba tan patética como la mayoría de sus compañeras cuando hablaban de chicos que les gustaban, lo cual siempre burló... ¿Cómo podía estar actuando ahora como un cliché de adolescente flechada? Pero se sentía tan bien, y era tan agradable, que cualquier sentimiento de pena sobre su tonta actitud quedaba en gran parte opacado.

Pansy miró hacia afuera, al Lago Negro que se extendía bajo la torre y se confundía con la noche. Ahí, oculta en el agua, estaba la Sala Común de Slytherin; amigos suyos y enemigos también, tales como Draco Malfoy. Para comprenderse a sí misma, se sintió tentada a comparar lo que sentía entre él y Hermione, porque de niña quería gustarle a Draco. Una risa se le escapó al pensar: "Creo que él me lanzaría al calamar gigante si supiera que lo estoy comparando con una hija de muggles".

Muda de Piel.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora