57 - Desasosiego

2.4K 310 589
                                        

wenas amores

Jadeos escapaban de mi boca

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Jadeos escapaban de mi boca. Mi corazón era un caos. Mis piernas temblaban cual sismo. Tenía ganas de llorar, como si en cualquier momento alguien podría tocarme y quebrarme en múltiples pedazos.

Antes de que a Sam le diera tiempo a siquiera dar un golpe, Andreu ya había tomado una piedra del suelo para lanzarla con ímpetu a la frente el otro. Sam soltó un quejido cargado de dolor, llevándose la mano a la herida. Hilos de sangre brotaron de su rostro y jadeé horrorizada.

Andreu pateó a Sam, quitándolo de encima suyo y logró alejarlo para recomponerse. Recobró su postura y sonrió socarrón.

—Inútil.

Una palabra. Una jodida palabra bastó para que los dientes de Sam rechinen de furia.

—Parad esto. Ya —dije alterada.

Andreu no logró esquivar el rápido puñetazo de Sam en su rostro y soltó un alarido agónico. Con su mano, arrastró la sangre de su nariz por el resto de su rostro en un intento de limpiarla. Su mejilla izquierda estaba manchada completa, y pronto nuevos charcos de sangre fueron disparados de su boca como un entrecortado vómito.

Como si no fuera poco el espectáculo carmesí en su rostro, Sam encestó un rodillazo brutal en su abdomen. Andreu cayó cual pesada roca sobre el suelo y todo su cuerpo se arqueó compungido.

Sam lo observó desde arriba, con su pecho inflándose y reduciéndose cual globo. Sus puños listos y endurecidos para dar otro golpe en caso de que Andreu se pusiera de pie.

Mi novio volteó a verme, con su frente y ceja manchadas de sangre. Su boca boqueando en busca de oxígeno. Y sus brazos sísmicos del cansancio. Sam no estaba para nada acostumbrado a ese tipo de situaciones.

Los latidos de mi corazón sonaban en todo mi cuerpo, era lo único que podía oír. Me encontraba totalmente nerviosa, con mis oídos pitando y los «tumtum» sonando cual tambor en mi cabeza. Aunque eso cambió cuando Sam echó un jadeo.

Paralizada, lo vi caer tras recibir un empujón desestabilizador. Arrastró su cuerpo hacia atrás, intentando huir del paso fragoroso de Andreu.

—¡Parad, por favor! —rogué poniéndome detrás de Andreu para apartarlo, observando cómo apretaba sus puños.

Con su brazo me echó hacia atrás de un punzante codazo y el dolor subió de mi trasero a mi columna al darme contra el suelo duro y sucio. El sudor frío me humedecía la espalda, y poco a poco mi frente se empapaba de miedo y nervios.

Sam intentó levantarse, pero no fue más rápido que el pisotón de Andreu sobre su vientre, el cual le hizo pegarse al suelo. Su talón descendió con lentitud y tortura. El pelinegro bramó adolorido cuando el piecesó y se hundió en su entrepierna. Intentaba apartar a Andreu, pero cuanto más lo intentaba más grande era la fuerza que imponía el mayor, y aún más se torcían los gestos adoloridos de Sam.

Sollozo a medianoche [✔]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora