Vladimiro y Max

82 5 2
                                        

Max caminó y caminó sin rumbo, hasta que los edificios dieron paso a un largo e interminable muro.  Era el cementerio.  Franqueó el enorme portón de metal, y entró. Preguntó en la administración por Murcia, 1987.  Le indicaron dónde quedaba y allí fue.  Era apenas una losa plana en el suelo con su nombre y fechas de nacimiento y deceso. 

Vladimiro Murcia
28/4/67 - 18/11/87

 Miró aquello y meneó la cabeza.  Toda una vida de esfuerzo, trabajo y sacrificio para que todo lo que quede sea eso.  Miró el guión que separaba las fechas y se imaginó el lapso de toda una vida en ese guión.  Su niñez, escuela, su trabajo, su boda, su hijo…  y un día...

Se imaginó a su padre siendo atendido de urgencia y los médicos tratando de reanimarlo, sin éxito.  Y a un médico diciendo "Hora de la muerte: …."

El rostro de Max se contrajo de llanto.

"¡Qué impotencia! ¡Qué impotencia! No poder hacer nada.  Haber tenido solo 3 años y no haber podido hacer NADA!"

Muy pocos recuerdos tenía Max de su padre, pero lo conocía por las fotos que de él habían quedado.  A veces miraba el álbum de fotos familiares y lo veía como un feliz padre primerizo con Max bebé llorando en sus brazos. Luego, tomándolo de la mano para dar sus primeros pasitos.

Max dirigió sus ojos hacia arriba, con mirada de reproche.

—"Cuando habíamos alcanzado la felicidad como familia, nos quitas a papá, y dejas a mi madre sola contra el mundo.

Cuando empezaba a remontar sola, la dejas postrada e inútil.

Y cuando yo empezaba a cumplir mis sueños de felicidad, me haces esto.

Maxi levantó la cabeza como queriendo hablarle al cielo.

—¿Que tienes contra nuestra familia? ¿En algo te ofendimos?  Teniendo todo un universo de qué ocuparte, te ocupas en…. jodernos la vida a nosotros?

¿Acaso te diviertes en ver cómo la gente se esfuerza… gasta gran parte de su corta vida en lograr algo..  y tú, el todopoderoso, le quitas todos sus sueños e ilusiones con solo levantar un dedo?  

¿A eso llamas un mundo justo?

¿Tú… eres justo?

Sólo le contestó el ruido del viento y un coche lejano que pasaba.

—¿Sabes qué? No vales la pena— dijo, bajando la cabeza, mientras una lágrima se escapaba de sus ojos fuertemente cerrados de amargura.

________oOo_______

Mientras tanto, Jacinta y Erizo estaban especulando preocupadas acerca de donde se podría ubicar a Max.

—Es que no dijo adónde se iba.  Sólo dijo que saldría a caminar. 

Erizo miró el papel que Max había dejado sobre la mesa.  Se acordó de la hermosa letra con la cual Max había hecho los esquemas de los libros de Betsy.  Recordó también la enérgica letra con la que anotaba los gastos e insumos del restaurante. 

Poco había de ese Max en la letra que estaba leyendo.  Tenía inseguridades propias de la letra de un niño de primer grado. Y especuló que si la letra había regresado, probablemente él también lo había hecho.  Y aquella vez, el lío que tenía en la cabeza cuando se escondió en la cueva de los yetis, era poco comparado con el profundo conflicto que debía tener ahora.  Y estaba segura que esta vez, la forma de ayudarlo tampoco sería buscándolo.

Así que empezó a orar por él como le habían enseñado la última vez. 

________oOo_______

MI PRIMERA CITA CON MAXHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora