Lección de Magia

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Erizo cortó la llamada sintiendo una luz de esperanza en el pecho.

Pero sabía que en la noche que tenía por delante, tenía que dedicarse a la ingrata tarea de empacar. En el desván del entretecho estaban las cajas en las que trajo todas sus cosas, esperando pasar un verano entero. Nunca creyó que su estancia sería tristemente truncada.
Tomó el teléfono y llamó a Oscar, pero no atendía así que se limitó a dejarle un mensaje en el contestador.
—Oscar, hace un rato mi madre llamó y me dijo que mis vacaciones en la isla se terminaron. Que empaque mis cosas, porque mañana temprano llega una lancha a buscarme.

Mientras acomodaba cosas en las cajas, se puso a recordar.

Recordaba la llamada con su padre, y la forma como se puso colorada cuando le dijo lo de la "propuesta de matrimonio" que le hizo Max. Su padre se rió porque sabía que ella no se haría rogar para aceptar. Pero lo que omitió decirle fueron las circunstancias.

¿Se hubiera enojado su padre si le hubiese dicho que "su chiquita" aceptó la propuesta matrimonial sacándose el sostén?

Probablemente no, porque es un papá buena onda y de mentalidad abierta. Lo único que le preocupó, es que no sea una relación "para pasar el rato". Si entre los dos tienen un proyecto de vida sustentable y trascendente, tienen responsabilidad para tomarse algunas libertades.

Pero después se puso a pensar que ese amor, que a Max tanto le costó demostrar, con atenciones, con gentileza, con contención, con responsabilidad, ella lo hizo añicos irreflexivamente.

¿Por qué se iba a quejar de la forma como actuó su madre, excluyéndola del campamento, si ella hizo lo mismo?

Hizo trizas un corazón noble y puro como el de Max, tan solo por lo que le dijo la primera loca que apareció. El excluyó a Max, y su madre la excluyó a ella. Fue simple karma.

Y después le vino el molesto recuerdo de cuando se tropezó y se lastimó la rodilla. Y cómo el buen Max intentaba curársela, y ella lo rechazaba, y hasta le gritó que deseaba morirse de la infección.

—"¡No se puede ser más idiota! No se puede ser más desagradecida con alguien que intenta hacerte un bien, a pesar de que le dices de todo.  

Erizo tenia respiración irregular.

—"Cualquiera hubiera dejado que te pudras en el bosque pero Max, cuando vio que no podías caminar, te cargó 2 kilómetros y te depositó en tu cama. Y desapareció silenciosamente, sin hacerte ningún discurso. Eso es un corazón noble.

La pregunta es ¿tú lo mereces? "

Erizo seguía acomodando cosas en cajas pero no lograba sacarse ese amargante diablillo que tenía en el hombro y que acosaba su oído.

—"¿Sabes por qué no vuelve Max? "?

Un angelito se paró en su otro hombro y contestó la pregunta.

—"Él cree que aún sigues enojada y respeta tus sentimientos. Pero volverá, porque querrá saber cómo sigues y si puede hacer algo más por ti, aunque crea que ya no quieras ser su novia"

El diablito se rió y contestó:

"No volverá. Porque ya le has demostrado cómo te comportas en las crisis. No querría una mujer así a su lado."

Los ojos de Erizo ya empezaban a humedecerse.

—"No te preocupes. A pesar de todo Max volverá contigo. Porque aún te ama."

El diablillo esbozó una sonrisa sarcástica y apuntó:

—"Ponte en su lugar"

"Si tú le hubieras dado mucho amor delante mucho tiempo, y él, en un segundo, cambiara todo ese amor, por un guiño que le hace la primera que le pasa por delante... ¿Lo considerarías confiable?"

MI PRIMERA CITA CON MAXHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora