(Me siento estúpida yendo a mi primera cita vestida como siempre, pero bueno... así lo pidió él. ¿Me habré puesto demasiado perfume? )
Llegó hasta la puerta de la cabaña y pensó:
(Bueno... ¡aquí vamos!)
—Toc,toc.
(¿Cómo me recibirá? Mira si entro y ya me da un beso... ¡Ay ,vamos Erizo! ¡No te ilusiones! No va a hacer eso. Es un chico demasiado correcto. ¡Pero de acá tienes que salir novia! Hay que lograr primero el primer abrazo y luego buscar el beso. Cuando lo besas ya eres novia... ¡y ya es tuyo!)
Se abre la puerta y aparece Max vestido como siempre.
—Erizo, bienvenida a mi humilde cabaña —dijo con voz muy cordial pero que a Erizo le pareció seductora.
Y le tomó la mano suavemente y se la besó.
(Me corrió una cosa por todo el cuerpo...!)
Sin soltarle la mano, la atrajo hacia el interior de la cabaña. Había un aroma a comida deliciosa, y una mesa, si bien modesta, preparada prolijamente con dos platos y dos velas.
En un rincón había un pequeño equipo de música pero de buena calidad en el cual se escuchaba música de jazz muy suave, que creaba un ambiente muy agradable.
(Awww. . a pesar de que se ve que no es un chico de muchos recursos, procura dar buena imagen y que yo me sienta cómoda. Es maravillosamente atento.)
—Bueno, señorita Erizo, nuestra cena está lista. Si me hace el honor... —y le apartó una silla de la mesa para facilitarle sentarse.
(¡Qué caballero que es! ¡Espero no arruinarla cometiendo una torpeza o quedándome sin tema de conversación!)
Cuando Erizo se sentó, Max trajo una gran bandeja de metal brillante con una tapa. Erizo se sintió algo nerviosa porque no estaba acostumbrada a comer comida tan lujosa de alta cocina y temía no estar a la altura de las circunstancias.
Pero cuando Max destapó la bandeja se vio que en su interior había la más espectacular pizza que Erizo había visto en su vida. Estaba preparada con un alto nivel de exquisitez de detalles e ingredientes, digno de una pizzería europea. No sólo fue una sorpresa agradable sino que también fue un alivio porque no iría a hacer el ridículo comiendo incorrectamente alguna comida sofisticada. No pudo dejar de expresarle su admiración.
—¡Wau, Max! Esto es impresionante! ¡qué linda sorpresa!
—Dudé si preparar una pizza porque podría no estar a tu nivel. A lo mejor te gustaría algo más sofisticado...
—No Max, ¡para nada! ¡Esta pizza es espectacular! ¡Nunca había visto algo así!
—Me alegro que te guste. Quería darte algo bueno en nuestra primera cita.
(¡Dijo nuestra primera cita! ¡eso quiere decir que quiere seguir saliendo conmigo! )
—¿Quieres algo de tomar? En la heladera tengo gaseosa.
—¿Y tú qué vas a tomar?
—Yo tengo unas latas de cerveza en la heladera. Cuando hago pizza me gusta acompañarla con cerveza. ¿Tomas cerveza?
—No, nunca he probado. No sé si me gustará.
—Bueno. Vamos a comer.
Max cortó la pizza con mucha delicadeza, lo cual indicaba que la masa era muy tierna, y le sirvió la primera porción a Erizo.
Erizo pensó "hombre clásico, no hay duda:toma cerveza", bebida que ella la consideraba de gente ruda porque era tan amarga que a ella nunca le gustó. Aunque en el fondo le agradó mucho que Max por dentro de esa amabilidad y delicadeza que mostraba, tuviera un lado rústico de "macho cervecero", y pensó que esa rusticidad iba a llevarla al punto de comer la porción de pizza agarrándola con la mano. Sin embargo, Max, con mucha clase, usó el cuchillo y tenedor que tenía a los lados del plato y Erizo hizo lo mismo.
Cuando le tomó el sabor al primer bocado de aquella pizza, quedó encantada. Cerró los ojos en una expresión de placer mientras masticaba delicadamente, y dijo:
—Max, nunca en mi vida había probado una pizza cómo esta.
—Y nadie más la ha probado. Estrené esta receta sólo para ti.
—¡Gracias Max! ¿Tienes muchas recetas de pizza?
—De pizza no muchas. Pero sí de otras comidas.
—¿Eres cocinero?
—Mí mamá trabajaba en un restaurant. Un día ella se enfermó y tuve que aprender a cocinar yo. Pensé que se sanaría en días, pero llevó meses y en ese tiempo yo cocinaba para toda la familia.
—¿Y tú padre no tenía trabajo?
—Mí padre falleció cuando yo era pequeño.
—Oh, lo siento.
—Vivo solo con mi madre, y una tía que vive con nosotros porque nos ayuda a pagar el alquiler. Con ella también vino su hija, que es pequeña y también vive con nosotros.
—¿Y tú tía no sabe cocinar?
—No cocina bien, y además trabaja todo el día.
—¿Así que tú eras el cocinero de la familia?
—Y no solamente para la familia. Para que ella no perdiese su trabajo, tuve que ir yo a trabajar en el restaurant en el puesto de ella. Tuve que hacer de todo. Pero aprendí mucho.
(Este chico es admirable. No sólo se crió sin padre, sino que además tuvo que ser el hombre de la casa y proveedor. Y lo cuenta con total naturalidad, sin ninguna expresión de queja o sufrimiento. Con solo 13 años, es todo un hombre.)
—Max, no sé que decirte. Admiro tu espíritu de sacrificio al salvar el puesto de tu madre, y además cocinar para tu familia. ¿Tu mamá se mejoró?
—Sí, ya está casi recuperada y volvió a trabajar. Pero sigo cocinando yo, porque tanto ella como mí tía vuelven tarde y cansadas.
—¿Y te dejó pasar tu mamá un verano aquí?
—Yo no quería venir. Pero mi mamá insistió en que yo necesitaba un descanso. Acepté porque a lo mejor ella también necesita descansar de mí.
—Digamos que a tu madre le debo que tú estés aquí... conmigo.
—Sí— dijo Max con una risita.
—¡Que hermoso ese tema!— dijo Erizo en relación al tema musical que estaba sonando en su equipo- ¿Cómo se llama?
—Es un tema clásico de los 80. Se llama "The Power of Love" de Jennifer Rush ¿Te gustan los temas románticos internacionales?
—Sííí.. ¡me encantan! Sobre todo los viejitos. Mi padre escucha muchos de esos.
—Esos eran ideales para bailar lento.
—¿"Lento"?
—Sí. En la época que nuestros padres eran jóvenes, en las fiestas o discotecas ponían música para bailar animado, pero a cierta hora de la noche, me contaba ella que ponían los "lentos" que servían para bailar "lento"
—¿Y cómo es bailar lento?
—¿Quieres que te enseñe?
—¡Bueno!
Max se levantó de su silla, e invitó a Erizo a que se levante también.
—En este baile, el chico toma a la chica con ambas manos por la cintura— y puso ambas manos en la cintura de Erizo. Ésta se estremeció.
(¡Ay, por favor! ¡Me está tomando por la cintura! ¡Me muero!)
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MI PRIMERA CITA CON MAX
RomanceSecuela del capítulo piloto. +18. Erizo, una adolescente que ha estado sumergida en el estudio y en los libros, en unas vacaciones conoce y se enamora apasionadamente de Max, un muchacho con una historia de pobreza y sufrimientos desde muy pequeño...
