Erizo abrió los ojos y miró a Max, asustada. Este se percató de que a Erizo le preocupaba haberse sacado los zapatos sin darse cuenta, le prodigó una dulce sonrisa, y le dio un cariñoso beso en la punta de la nariz.
—Eres una chica bien educada. Por lo menos te sacas los zapatos para subir a la cama. Yo algunas veces vuelvo tan cansado que me acuesto sin siquiera sacarme las zapatillas...
—Ay, amor, soy un desastre...
—¿Por qué?
—Vengo a nuestra primera cita, te hago tropezar y caer, y en vez de seguir besándote parada, me saco los zapatos y me acomodo más en tu cama. Eso no es de chica bien educada...
—No lo veo así. Te portaste como una chica enamorada, pero nunca dejaste de ser una dama.
—¿Te parece que es de una dama acostarse en tu cama en la primera cita?
—Mi amor, te portaste como una dama del siglo 21. No pretendo que te portes como una dama del siglo 19.
—Entonces, ¿no te molesta mi comportamiento?
—Para nada— Max le dio un beso—. No me sentí molesto en ningún momento contigo. ¿Tú en algún momento tuviste miedo de que yo fuera un atrevido?
Erizo lo besó suavemente, luego lo miró a los ojos y le dijo:
—Nunca, amor. Fuiste un caballero en todo momento. Tan caballero, que tuve un poco de temor de no estar a tu altura.
—¿Un caballero que prepara pizza y toma cerveza? —sonrió Max.
—Un hombre— y le tomó el rostro con ambas manos y lo besó.
Max la abrazó y empezaron a besarse con intensidad.
Cada tanto ella despegaba su boca y le susurraba al oído:
—Te amo, Max.
De tanto en tanto ella se entusiasmaba y se subía encima de él, besándolo en el rostro y luego bajando hacia el cuello. En esos momentos, Max decía:
—Me encanta ser tuyo.
Y ella se entusiasmaba más, bajaba más con sus besos y llegaba a veces hasta el pecho. Cuando ella hacía esto, él le acariciaba suavemente la cabeza. Y ella dejaba de besarlo y acostaba su cabeza sobre el pecho de él. Y quedaban así un largo rato, en el que ella disfrutaba el calor de su pecho y los latidos de su corazón.
Luego ella se acostaba a su lado y con su mirada, lo invitaba a que él se ponga sobre ella. Y él, con mucha delicadeza, lo hacía, ella lo abrazaba del cuello,como hacían cuando estaban bailando, y él, poniendo una mano en su espalda y la otra en su cintura, la acariciaba con sus labios el rostro, las mejillas, y pasando por su mentón, se aventuraba hacia el cuello de ella. Ella entonces le tomaba la cabeza y le acariciaba el pelo, sin darse cuenta que a veces lo tironeaba un poco hacia abajo, como para llevar la cabeza de Max hasta su pecho. Pero Max no deseaba aventurarse hacía un área íntima, y sus labios emprendían nuevamente el regreso hacia el rostro de Erizo.
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MI PRIMERA CITA CON MAX
RomanceSecuela del capítulo piloto. +18. Erizo, una adolescente que ha estado sumergida en el estudio y en los libros, en unas vacaciones conoce y se enamora apasionadamente de Max, un muchacho con una historia de pobreza y sufrimientos desde muy pequeño...
