—¡Erizo! ¡hijita!...—dijo con una voz que destilaba cariño.
—¡Papi! ¡Gracias a Dios atendiste! ¡Perdóname papá, por llamarte tan tarde!
—¡No, por favor hijita! Hace mucho que esperaba una llamada tuya. La hora no me importa.
—¡Ay, perdóname papá! ¡Te tengo abandonado! Tendría que haberte llamado más seguido. Pero me veo obligada a llamarte a esta hora porque necesito de ti un favor grande.
—Dime Erizo. Lo que esté dentro de mis posibilidades, lo haré.
—Me tendrás que tener paciencia porque primero tengo que contarte muchas cosas que no te conté. E incluso me la pasé ocultándolas. Mamá se enteró, pero de la peor manera, y por eso me quiere sacar del campamento.
—¿Cómo es eso? Tu mamá me dijo que tú volvías pero no me dio detalles. Me imaginé que volvías por voluntad propia.
—No, papá. Alguien llamó a mamá y le dijo barbaridades sobre mí. Mamá le creyó y ahora quiere sacarme cuanto antes.
—A ver, a ver, espera. Ella me cuenta poco, pero lo que sé es que hace unos días está molesta porque dice que tú estabas con un chico en tu cabaña. ¿Eso es mentira, no?
Erizo se avergonzó, y se decidió. Tomó una inspiración profunda para calmarse, y habló.
—Papi, tengo que decirte la verdad. Pero te diré toda la verdad desde el principio. Tú mereces escucharla.
Y le contó todo con dolorosa sinceridad. Su descubrimiento de la magia, su apasionado amor por Max, cómo le mintió a Óscar y su perdón, y luego lo de la koala y la terrible separación. Y finalmente, su madre que llama para decirle que empaque sus cosas.
El padre quedó un silencio un momento, y ese momento fue como el silencio de Óscar, allá en la fiesta, cuando le pedía perdón por mentirle. Era un silencio con un peso terrible.
—Erizo.
—¿Qué, papá? -preguntó la chica, nerviosa.
—Dime la verdad. ¿Hablaron del futuro con Max? ¿O sólo están pasando el rato?
—Hablamos de nuestros proyectos. Él es muy buen cocinero y su sueño es poner un restaurante. El trabajó en uno haciendo de todo y tiene una gran experiencia. Hasta llegó a administrarlo, y dice que aprendió estrategias para hacerlo mucho más rentable.
—¡Muy interesante!
—Ay, papá, tienes que conocer a Max. Él se crió sin padre y cuando la madre se enfermó gravemente, tuvo que sacrificarse en un trabajo durísimo en un restaurante, para poder salvar a su mamá. A veces cuando los demás empleados faltaban, él hacía turnos de 18 horas!. Eso lo acostumbró a trabajar duro y dormir poco. Cualquier otro odiaría ese tipo de empleo después de trabajar así. Pero eso hizo que el sueñe con poner un restaurante. Tiene un espíritu emprendedor increíble, papá.
—Si realmente es como me lo cuentas, te sacaste la lotería con ese muchacho. Como él ya quedan cada vez menos.
—Una vez que le pregunté si me llevaría de administradora cuando tenga su restaurante, y me dijo que para eso primero tengo que pasar por una prueba muy dura.
—¿Que prueba?
—Casarme con él.
—¡Caramba con Max! —sonrió el padre—Y supongo que todavía lo estás haciendo esperar la respuesta, ¿no?
Erizo quedó callada, pero el padre, sin verla, ya supo que estaba sonriendo sonrojada.
—¡Ja, Ja, ja! Es un genio este Max. Y se ve que te conoce muy bien.
—Con sólo 13 años es todo un hombre, y es una maravillosa persona, papá. Lo amo.
—¿Todavía no regresó?
—¡Ay, no papá!. El huyó porque cree que yo lo odio. Él no sabe que quiero encontrarme con él para reconciliarme... para pedirle perdón —dijo Erizo, ya entre lágrimas.
El padre, al teléfono, la escuchaba moquear y quebrársele la voz por el llanto.
—Hijita, esta situación me duele tanto como a ti. Dime qué puedo hacer.
—Quería pedirte —si está en tus posibilidades— que vinieras tú en la lancha a buscarme.
—¡Pero sí, hija! ¡Por supuesto que puedo!
—Te pido esto porque... Hace unos días Max atendió mi teléfono y mamá lo trató muy mal. Debe creer que en mi familia son todos ogros. Así que por las dudas de que él regrese para la madrugada, quiero que vaya a despedirme a la playa... y que estés tú allí. Para que te conozca y vea que... no eres como mamá.
Al padre le brotaron algunas lágrimas cuando escuchó eso. Porque evidenciaba el gran daño que tenía Erizo en su imagen materna. Y por otro lado, el inmenso amor que sentía por ese chico.
—Sí, mí chiquita— dijo, emocionado el papá—. Allí estaré.
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MI PRIMERA CITA CON MAX
RomanceSecuela del capítulo piloto. +18. Erizo, una adolescente que ha estado sumergida en el estudio y en los libros, en unas vacaciones conoce y se enamora apasionadamente de Max, un muchacho con una historia de pobreza y sufrimientos desde muy pequeño...
