No puedo hacerlo

904 83 493
                                        


Temari volvía a viajar a Konoha y él ya la esperaba en la puerta.

Se saludaron cordialmente, y caminaron por el camino principal como siempre.

Temari iba algo callada. En su mente iba sumergida en sus propios pensamientos. Se habían presentado nuevos problemas, políticos esta vez, que amenazaban la paz y la unión. Venía todo en el reporte, por supuesto. Con lo del tratado los grupos extremistas habían armado algunas revueltas y comenzaban a sabotearlo sembrando el pánico. Hasta ahora habían logrado contener a las masas, pero era frustrante.

Luego de pasar a la oficina de Lady Tsunade bajaron al salón del tercer piso. Shikamaru abrió la puerta y ella entró.

Se sentaron, y él lo hizo en frente.

Temari sacó los papeles y los dejó sobre la mesa.

—¿Cómo tomaron lo de los tratados?

Shikamaru la miró.

—¿Tuvieron problemas?—preguntó él

Temari suspiró. 

—Ni te imaginas. Nuestra aldea siempre se ha odiado con todo el país de la Tierra.

—Nosotros también, pero no hemos tenido problemas. En general parecieron de acuerdo.

—Nosotros incluso tuvimos amenazas. Están intentando sabotear todo. No soporto que lo hagan infundiendo el miedo y la desconfianza —lanzó un resoplido, y tomó un lápiz.

Cuando ella comenzó a escribir, Shikamaru no pudo evitar notar el nuevo anillo que tenía en su mano.

Bajó la vista e Intentó concentrarse en sus papeles.

—Lo más extraño que hemos tenido es una desaparición —agregó él. Mejor sería obligar a su mente a cambiar de tema.

—¿Una desaparición?

—Sí —sacó la foto que llevaba en su reporte—. Acababa de hacerse Jounin.

Temari abrió los ojos. 

—¡Cierto! ¿Cómo estuvo tu examen?

Él sonrió de lado. 

—Bastante sencillo.

—No seas engreído —sonrió divertida. Luego bajó la vista para continuar escribiendo.

—Tu misma dijiste que se me haría sencillo... —sonrió de lado—. Hace tiempo atrás.

Sintió vergüenza de dejar en evidencia que aun lo recordaba.

—Pero porque lo dije yo, no tú. Los cumplidos sobre uno son buenos, pero cuando los dice otra persona, no uno mismo... Engreído.

—Entonces aceptas que me diste un cumplido —sonrió de lado otra vez. Más feliz.

—Bueno, sí —se encogió de hombros. Volvió a mirarlo—. Si te adulaba quizás te atreverías a realizar el examen

—Al fin lo admites —suspiró.

Temari bajó la vista para seguir escribiendo.

—Bueno ahora es mas fácil admitirlo porque no pensarás cosas.

Él levantó las cejas y la miró. 

—Jamás he pensado cosas.

—Bien. Entonces al almuerzo me contarás los detalles. Ahora debemos trabajar.

¿Es que vas a rendirte?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora